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En medio del silencio que caracteriza las decisiones de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, una auditoría de la Contraloría General de la República (CGR) —al servicio del régimen— confirmó la caída en desgracia del otrora leal secretario político del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y dirigente de las turbas en Managua, Edgardo José Cuarezma García, quien a partir de 2011 se desempeñó en cargos diplomáticos y de quien se rumora que ahora reside en Costa Rica.
Una resolución de la CGR publicada recientemente, ordenó en 2020 al Ministerio de Relaciones Exteriores que iniciara las «gestiones extrajudiciales o judiciales para que Cuarezma rindiera cuentas o reintegrara el dinero faltante».
En agosto de 2020 la dictadura destituyó a Cuarezma del cargo de ministro consejero y embajador de Nicaragua en El Salvador. Esa fue su última función dentro del círculo de poder del régimen. Casi cinco años después de su despido, la CGR señala a través de una resolución que Cuarezma no entregó cuentas claras sobre los recursos que recibió para iniciar su gestión. Aunque el documento no menciona la destitución del funcionario, sí dice que la auditoría se realizó en diciembre de 2020, es decir, cuatro meses después que la dictadura lo removió del cargo.
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Dictadura le reclama por mil dólares
La resolución que la CGR emitió en 2024 y que publicó recientemente determinó que Cuarezma no rindió cuentas sobre 1,275 dólares de un total de 2,550 que el Ministerio de Relaciones Exteriores le otorgó en octubre de 2019. El dinero entregado mediante un cheque era para gastos de instalación como embajador en El Salvador, cargo en el que permaneció durante diez meses, hasta agosto de 2020.
La auditoría de la CGR concluyó el 16 de diciembre de 2020, pero los documentos los publicaron hasta hace algunas semanas, asegurando que la Embajada de Nicaragua en El Salvador cumplió con sus responsabilidades legales, sin embargo, se detectó un faltante del dinero girado a favor de Cuarezma.
«Se ordena a la máxima autoridad del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), gire instrucciones a quien corresponda a fin de que inicie las acciones extrajudicial o judicial para que el señor Edgardo José Cuarezma García, exministro consejero en la Embajada de Nicaragua en El Salvador, efectúe la rendición de cuenta del cincuenta por ciento pendiente o haga el reintegro del mismo, según la recomendación establecida en el informe de auditoría», señala la resolución, que a su vez no establece responsabilidades para otros funcionarios por el faltante.
Purgas no son nuevas
La caída en desgracia de Cuarezma expone que, desde que el FSLN retornó al poder en 2007, esta vieja práctica dentro del partido gobernante se institucionalizó. Un año después del regreso del sandinismo a la Presidencia, se realizaron las elecciones municipales de 2008, señaladas como fraudulentas por la influencia de Ortega en el Consejo Supremo Electoral (CSE).
En ese contexto, Cuarezma figuraba entre los operadores responsables de alterar los votos a favor del sandinismo, desempeñándose como secretario político del FSLN en Managua y directivo del Consejo Electoral Municipal (CEM) de la capital. Sin embargo, Murillo no le perdonó la cantidad de evidencias que dejó expuestas en el fraude electoral de 2008.
«Rosario Murillo se tomó el partido después de las elecciones de 2011, aunque desde antes ya tenía presencia porque comenzó a desplazar a toda la estructura que gestionaba el partido a partir de 2006, pero en 2007 comienza la purga», dijo el sociólogo y politólogo Juan Carlos Gutiérrez, en declaraciones previas a LA PRENSA.
En ese sentido, el desplazamiento de antiguos cuadros del FSLN y de funcionarios públicos fue notorio desde el mismo día de la toma de posesión de Ortega, el 10 de enero de 2007, cuando mediante decretos presidenciales creó el Consejo de Comunicación y Ciudadanía, bajo la dirección de Murillo. Este órgano concentró amplios poderes para administrar la agenda presidencial, asistir al dictador en los actos de gobierno y coordinar todo lo relativo al despacho oficial, la comunicación de la Presidencia y las actividades en Casa Presidencial.
Este rediseño permitió un avance significativo de Murillo dentro de las instituciones del partido y facilitó la implementación de las primeras purgas internas.
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Entre las turbas y la diplomacia
Desde el año 2000 existen registros de Cuarezma como un operador político relevante dentro del FSLN en Managua. En sus inicios se vinculó a la Alcaldía de Managua y luego ocupó cargos diplomáticos. Inició su actividad pública en la comuna capitalina y en 2003 asumió como director general del Ambiente durante la gestión del alcalde Herty Lewites. Tras la muerte de Lewites, continuó en la administración municipal de Dionisio Marenco, donde llegó a ejercer como jefe de la bancada sandinista en el Concejo Municipal de Managua.
Además, hasta enero de 2011 se desempeñó como secretario político departamental del FSLN en Managua.
Luciano García, directivo de la organización Hagamos Democracia, recuerda la participación de Cuarezma en la campaña de las elecciones municipales de 2008, cuando el régimen sandinista fraguó su primer fraude electoral en contubernio con el Consejo Supremo Electoral (CSE), entonces dirigido por Roberto Rivas (q.e.p.d.) y con la colaboración de otros partidos, entre ellos el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
«Es una persona misteriosa que obtuvo el poder del FSLN en Managua. Él era jefe de turbas y nos enviaba a sus turbas para vapulearnos cuando andábamos en campañas electorales», relató García.

Fraudes
El rol de Cuarezma dentro del partido incluyó maniobras políticas locales, especialmente en la gestión electoral municipal en Managua. Según el archivo de LA PRENSA, participó en estrategias destinadas a arrebatar la Alcaldía de Managua a la oposición, aunque también se le atribuyen errores en esa gestión.
«Yo lo conocí a él porque en las elecciones municipales y presidenciales, él era presidente del Consejo Electoral Municipal (CEM Managua). Él ayudó a fraguar varios fraudes en contubernio con el Partido Liberal Constitucionalista en ese entonces», afirmó García.
Servicio exterior
En 2011, Cuarezma inició su carrera diplomática. Algunas fuentes periodísticas indicaron entonces que su nombramiento como cónsul en Nueva York fue una forma de “exilio político”, tras haber caído en desgracia ante Rosario Murillo, quien ya controlaba los hilos del poder durante la primera reelección de Ortega.
Según esas versiones, la primera caída de Cuarezma se debió a que Murillo lo responsabilizó por la cantidad de evidencias que dejó expuestas en el fraude electoral de 2008. El régimen le aplicó una drástica pérdida de influencia y lo destituyó como secretario político del FSLN en Managua, acusándolo de “insubordinación” por no acatar las directrices de Murillo.
Pese a esto, la dictadura lo mantuvo en el servicio exterior. Desde mayo de 2016 ejerció como embajador en Corea del Sur, cargo que perdió en 2019. En octubre de ese mismo año asumió como ministro consejero en El Salvador, puesto desde el cual la Contraloría General de la República lo señaló por un faltante de dinero.
Cuarezma fue removido del cargo en agosto de 2020, tras diez meses de gestión. La auditoría RIA-UAI-451-2024 detalla que recibió un cheque por 2,550 dólares en octubre de 2019, en concepto de gastos de instalación, pero solo rindió cuentas por el 50 por ciento del monto.
La CGR ordenó al Ministerio de Relaciones Exteriores iniciar gestiones extrajudiciales o judiciales para que Cuarezma rindiera cuentas o reintegrara el dinero, aunque se desconoce si dichas acciones se llevaron a cabo.
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En Costa Rica
Grupos de exiliados nicaragüenses en Costa Rica aseguran haber visto a Cuarezma en el vecino país del sur. Según algunas denuncias, habría sido observado trabajando como conductor de la plataforma digital Uber.
Mientras algunos exiliados advierten que podría tratarse de un infiltrado del régimen, otros consideran que se trata de un exilio forzado, consecuencia directa de su caída en desgracia tras las purgas impulsadas por Murillo.