La persecución religiosa en Nicaragua y el oficialismo evangélico

El pasado fin de semana tres agrupaciones de iglesias evangélicas o protestantes de Nicaragua dieron a conocer sendos comunicados en los que defienden al Gobierno y niegan que haya persecución religiosa en el país.

La Convención Bautista, la Federación de Iglesias Evangélicas de Nicaragua y la Conferencia Evangélica Pentecostés de las Asambleas de Dios, cada una por su lado, dicen que no es verdad que se haya prohibido la introducción de la Biblia. Y de manera insólita aseguran que en Nicaragua hay “pleno ejercicio de la libertad religiosa”.

Pero la verdad es que tal como se informó ampliamente en días anteriores, las empresas de transporte terrestre centroamericano alertaron a los pasajeros que entran a Nicaragua que no es permitido ingresar libros, ni siquiera la Biblia. La prohibición fue comunicada a los viajeros por las empresas de transporte, como lo confirmaron sus propios representantes. Sin embargo, las mencionadas agrupaciones de iglesias evangélicas niegan que ocurriera lo que en la realidad ha ocurrido.

LA PRENSA publicó los comunicados de las mencionadas entidades religiosas, como es su deber ético y profesional. Sin embargo, decimos que es insólito que digan que en Nicaragua hay plena libertad de religión, porque es una falacia del régimen que ningún cristiano auténtico la debería hacer propia y menos aun propalarla.

Es una realidad ampliamente comprobada, verificada y denunciada hasta por las Naciones Unidas que desde el año 2018, después de que la dictadura aplastó sangrientamente las protestas sociales y políticas, desató una feroz persecución religiosa contra la Iglesia católica. La cual se extendió hacia algunas iglesias evangélicas o protestantes, como fue el caso del Ministerio Puerta de la Montaña porque, según lo revelaron algunos de sus pastores que fueron encarcelados y desterrados, no quisieron alinearse con el Gobierno.

Los líderes de las tres agrupaciones protestantes que hemos mencionado tienen derecho de respaldar al Gobierno. Eso es asunto de ellos y de sus seguidores. A lo que no tienen derecho es a faltar a la verdad. Si en realidad son cristianos deberían decir que en Nicaragua hay libertad religiosa pero solo para ellos, porque se identifican con el régimen o por lo que sea.

La verdad está en la esencia de la doctrina cristiana. “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, declara Jesucristo por medio del Evangelio de Juan. Y la verdad en este caso no es una abstracción teológica sino una condición de vida de las personas cristianas, mientras que la mentira y el engaño son instrumentos del demonio.

La libertad religiosa tiene que ser para todos. Nadie debe de ser perseguido por su fe. La libertad de religión exige que esta se pueda practicar sin intromisiones de nadie ni persecuciones políticas. Y que el Estado sea neutral, que no favorezca ni persiga a ninguna religión ni iglesia, sino que garantice su libertad. Sin exigirles a cambio que se sometan a las conveniencia del poder político.

Esto es algo tan elemental que todos los cristianos deben saberlo, cualquiera que sea la iglesia a la que pertenezcan.

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