La manipulación política es definida como “el uso encubierto de tácticas engañosas, información sesgada o apelaciones emocionales para influir en los pensamientos, sentimientos y comportamientos de los ciudadanos en beneficio propio, buscando el poder y el control de la voluntad de la gente”.
Concretamente, es una manipulación política la que hace la dictadura de Nicaragua con la celebración de la Navidad, tratando de desvirtuar su profundo y trascendental sentido religioso y sagrado para convertirla en una fiesta pagana cuasi oficialista.
Cualquier persona extranjera que llegue al país y desconozca su situación política, al observar los vistosos montajes públicos de la Navidad que hace el régimen y escuchar la retórica religiosa de los dictadores podría creer que en Nicaragua hay una especie de teocracia cristiana.
Pero de lo que se trata es de una manipulación política. La realidad es que la dictadura reprime a la Iglesia católica y otras denominaciones cristianas y ha disuelto hasta las órdenes religiosas y organizaciones laicas que se dedicaban a promover y practicar la caridad con la gente más pobre y necesitada.
Por la persecución religiosa que ha llegado hasta la prohibición de introducir la Biblia al país, se dice que Nicaragua se parece cada vez más a Corea del Norte. En parte eso es cierto. Sin embargo, aunque ambas dictaduras se parezcan también hay entre ellas notables diferencias que dependen de sus peculiaridades nacionales, históricas y culturales.
En Corea del Norte está prohibida de manera oficial, legal y rigurosa toda religión y cualquier celebración que no sea oficial de la dictadura. En Nicaragua, en cambio, la religión no está prohibida legalmente, la dictadura reprime de hecho a la Iglesia católica y otras denominaciones cristianas, pero no solo permite sino que hasta asume como propias las celebraciones religiosas. Obviamente que para manipularlas políticamente y hacer de ellas celebraciones cuasi oficiales.
En Rusia, cuando los comunistas tomaron el poder proclamaron el ateísmo como doctrina oficial del Estado y proscribieron la fe y las celebraciones religiosas. Sin embargo, en el caso de la Navidad, que como en todas partes del mundo cristiano estaba profundamente arraigada en la conciencia de la gente rusa, la convirtieron en celebración del Año Nuevo con una simbología casi igual o muy parecida a la navideña.
En la Alemania nazi, la Navidad cristiana fue sustituida con la “Navidad alemana”, con el fin de glorificar el nazismo y personalmente al caudillo Adolfo Hitler, quien fue llamado “el protector de la Navidad”.
También en Cuba el Estado fue declarado comunista y ateo, después de que Fidel Castro y su banda tomaron el poder a principios de 1959. Y por lo consiguiente prohibieron la celebración de Navidad, hasta que en 1997 el papa Juan Pablo II visitó el país y obtuvo de Fidel Castro la concesión de que permitiera a la Iglesia católica volver a celebrar la fiesta religiosa navideña.
En el caso de Nicaragua los dictadores Ortega y Murillo tratan de capitalizar para sus fines particulares el profundo arraigo religioso y cultural de la Navidad, como hacen también con la Gritería en honor de la Virgen María y las diversas celebraciones patronales.
Pero la Navidad sigue siendo para los verdaderos católicos y demás creyentes cristianos, la gran fiesta de la alegría por la venida del Salvador que representa la esperanza de liberación para todas las personas y naciones que sufren cualquier clase de opresión, como el pueblo cristiano de Nicaragua.