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La dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela retuvo el pasaporte del cardenal y arzobispo emérito de Caracas, monseñor Baltazar Porras Cardozo, cuando este se disponía a viajar a España para cumplir con compromisos eclesiales el miércoles 10 de diciembre. La medida no solo evocó las tácticas represivas usadas por el régimen de Daniel Ortega, sino que despertó el temor entre especialistas de que las mismas se intensifiquen contra la Iglesia de aquel país.
«Hemos visto que en estas últimas semanas ha sido como más hostil el régimen (de Maduro) contra los curas y ya estamos viendo que se están replicando las mismas técnicas represivas que aplica la dictadura sandinista», dijo la abogada Martha Patricia Molina, quien ha documentado las agresiones de Ortega contra la Iglesia nicaragüense.
Molina lo advirtió basada en el diálogo que dice sostener con grupos ecuménicos venezolanos. «Ellos nos han estado comentando acerca de todo este tema de la persecución religiosa que se vive allá. Estas técnicas de represión las vamos a estar viendo presentes durante los próximos meses hasta llegar a tal punto de que va a ocurrir lo mismo que en Nicaragua», lamentó.
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El Informe sobre Libertad Religiosa Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos de 2024 recopiló los casos en Nicaragua, así como una investigación independiente de Molina, quien enfatizó que existe un «trazo directo» entre la forma de represión de Ortega y la de Venezuela.
En noviembre de 2021, el encargado de la pastoral de familia en la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Fonseca, vio su pasaporte decomisado por orden de la dictadura, por lo cual el cardenal y arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, se comunicó con el régimen en apoyo del religioso.
La dictadura en Nicaragua ha negado también la entrada al país a por lo menos diez religiosos, bajo reformas a las leyes de Migración y Extranjería y al Código Penal en 2024, una forma de castigo para quienes la dictadura determinase como traidores o amenazas para la Seguridad Pública, según fuentes consultadas.
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Benigno Alarcón, investigador venezolano y exdirector del Centro de Gobierno y Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, dijo a LA PRENSA que la escalada contra los sacerdotes críticos de la dictadura venezolana «ya está pasando» y es algo «innegable».
Sacerdotes venezolanos son «descalificados»
«Los sacerdotes con los que el régimen no simpatiza son atacados, descalificados, vejados. El caso del cardenal Porras es uno, pero también en el pasado el padre Luis Ugalde fue atacado en múltiples ocasiones por Diosdado Cabello», detalló Alarcón.
Alarcón indicó que los ataques, más allá de las condenas verbales, iniciaron el año pasado con el fraude electoral con el que Maduro prolongó su régimen en el poder. La Conferencia Episcopal Venezolana declaró a la dictadura chavista «una autocracia cerrada» y condenó inequívocamente el fraude electoral perpetrado por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela.
La situación de la Iglesia en Nicaragua
En Nicaragua, la Iglesia católica refugió en 2018 a las víctimas de la represión y ha denunciado el abuso de poder. Actualmente sus miembros se encuentran bajo extrema vigilancia, mientras la jerarquía ha sido impactada por la represión. Alrededor de la mitad de los obispos se encuentran exiliados: Silvio Báez desde 2019 y el año pasado se sumaron Rolando Álvarez e Isidoro Mora (ex presos políticos) y Carlos Herrera (desterrado).
Los cinco jerarcas católicos que siguen en el país son el cardenal Leopoldo Brenes, Jorge Solórzano, Francisco Tigerino, René Sándigo y Marcial Guzmán. Otra muestra del control es que la mayoría de las celebraciones religiosas deben realizarse a lo interno de los templos si no se les extiende un permiso de parte de la Policía Nacional, una medida sin precedentes en la historia moderna del país que empezó a aplicarse en la Semana Santa de 2023.
«Les he recomendado a ellos (los venezolanos) que hagan un estudio similar a Nicaragua, ‘Una Iglesia perseguida‘ para llevar una cuenta de todas las agresiones que ellos están sufriendo. Claro, allá va a ser una magnitud más grande porque es un país más grande», sugirió Molina.
«La dictadura (en Nicaragua) continúa persiguiendo a los católicos únicamente por practicar su fe. Sigue reprimiendo a la Iglesia católica. Tan sólo en lo que va del mes me he dado cuenta de que a tres sacerdotes se les ha impedido ingresar al país», comentó la abogada.
«Y lamentablemente esto va a seguir. A veces uno piensa que la represión terminó únicamente porque ya no se está denunciando, pero no. Yo creo que está peor. Están bajo amenaza los sacerdotes, sus familiares, y mientras continúe el régimen en el poder, la represión va a seguir», dijo la investigadora nicaragüense.