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Si el régimen de Daniel Ortega decide mantener congelados los precios de los combustibles, que ya acumulan cuatro años en esa condición, los nicaragüenses no podrán gozar del alivio que se avecina el próximo año, según nuevas proyecciones del Banco Mundial, que indican que el crudo se venderá más barato que este año.
En un nuevo informe sobre las Perspectivas de Precios de los alimentos y la energía el próximo año, el Banco Mundial dijo que un exceso significativo de crudo a nivel mundial ocasionará que los precios del petróleo crudo Brent caigan de un promedio de 68 dólares el barril en 2025 a 60 dólares en 2026, el valor más bajo de los últimos cinco años.
Hay que destacar que el Brent suele ser más caro que el West Texas Intermediate, que es el de referencia para Nicaragua. Es decir que el precio del WTI se moverá casi similar o más barato que el Brent, lo que refleja el impacto que tendría para el país si la dictadura descongela los combustibles, que fueron fijados cuando el crudo rondaba los 100 dólares.
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Exceso de petróleo
Aunque el crudo es muy volátil, lo cierto es que al menos las condiciones actuales están dadas para que el crudo siga en descenso. «El excedente de petróleo a nivel mundial se incrementó significativamente en 2025, y se prevé que el año próximo se ubique en un 65 por ciento por encima del pico más reciente, de 2020», explica el organismo.
La razón de esta sobreoferta obedece a que «la demanda de petróleo crece más lentamente a medida que se estanca el consumo en China y se incrementa la demanda de vehículos eléctricos e híbridos… En términos generales, los precios de la energía bajarán un 12 por ciento en 2025 y otro 10 por ciento en 2026».
Precios de combustibles fijados desde 2021
Una rebaja del 12 por ciento que los nicaragüenses tampoco sintieron este año. Desde octubre del 2021, el régimen «seca» el bolsillo de los nicaragüenses con precios a los consumidores fijados con un crudo carísimo. Los mismos se mantienen en 49 córdobas el litro de súper; la regular en 47.82 córdobas; y el diésel en 43.22 córdobas.
Cabe mencionar que la dictadura ha estado ajustando al alza y en silencio los precios de los combustibles, porque cuando se anunció la medida en octubre del 2021, el comunicado del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) indicaba que los precios iban a quedar en 40.89 córdobas el litro de la gasolina regular, 41.94 la súper, y 36.77 el diésel.
Sin incluir el alivio producido este año, según cálculo de especialistas, en 2024 el margen entre el precio de compra y el que pagan los consumidores generó 183 millones de dólares, que sumados a los 78 millones que produjo en 2023, totalizan 261 millones de dólares. Un millonario alivio que sigue sin llegar a los nicaragüenses, lo que también impacta la cadena de producción de bienes y servicios contemplados en la canasta básica.
Se avecina baja en los alimentos
Los nicaragüenses tampoco podrían gozar del alivio en los precios de los alimentos que se avecina a nivel internacional, precisamente porque al mantenerse congelados los precios de los combustibles esto impide que se transfiera cualquier rebaja que se produzca por otro factor.
El Banco Mundial prevé que los precios mundiales de los productos básicos caerán en 2026 al nivel más bajo de los últimos seis años y marcarán así el cuarto año consecutivo de declive, según se afirma en la edición más reciente del informe del Grupo Banco Mundial titulado Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos).
Se prevé que los precios se reducirán un 7 por ciento, tanto en 2025 como en 2026, impulsados por el débil crecimiento económico mundial, el creciente superávit en la oferta de petróleo y la persistente incertidumbre en las políticas, indicó el organismo.
«La disminución de los precios de la energía está ayudando a atenuar la inflación mundial, mientras que la baja de los precios del arroz y el trigo ha contribuido a hacer más accesibles los alimentos en algunos países en desarrollo», según el Banco Mundial.
Gobiernos deberán acelerar comercio
Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Banco Mundial, dijo: “La caída de los precios de la energía ha contribuido a la baja de la inflación mundial de los precios al consumidor. Pero este respiro no durará. Los Gobiernos deberían aprovechar para poner en orden sus finanzas, preparar sus economías para el desarrollo de la actividad empresarial y acelerar el comercio y la inversión”.
Después de caer 6.1 por ciento en el 2025, los precios de los alimentos se espera que caigan 0.3 por ciento. «Los productos básicos podrían caer más de lo esperado durante el período que abarca la proyección si el crecimiento mundial se mantiene en niveles bajos en un contexto de tensiones comerciales prolongadas e incertidumbre en las políticas».
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Si la producción petrolera de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo ampliada (OPEP+) excede lo esperado, el superávit podría incrementarse y ejercer una presión adicional a la baja sobre los precios de la energía. «Las ventas de vehículos eléctricos, que se espera que aumenten marcadamente para 2030, podrían provocar una disminución aún mayor en la demanda de petróleo», indica el Banco Mundial.