Defensoras de derechos de las mujeres Las Venancias alertaron sobre una nueva posible modalidad de captación por redes de trata de personas en Nicaragua, tras denuncias de mensajes en redes sociales en los que se solicitan fotos “de cuerpo completo”, algunas incluso inapropiadas, bajo el supuesto argumento de ofertas laborales como modelos para una tienda de Matagalpa.
“Mensajes de este tipo son una trampa común de parte de estafadores y personas ligadas a redes de trata de personas, que pueden llegar incluso al secuestro u otro tipo de violencia contra las mujeres”, apuntaron las defensoras.
Lea también: Nicaragua con significativo retroceso en la lucha contra la trata de personas
Además, señalaron que dado que esta es “una denuncia pública, las autoridades deberían tomar cartas en el asunto e investigar estos hechos”.
Tienda matagalpina denuncia uso de su nombre
La tienda Standard Chontal, ubicada en Matagalpa y dedicada a la venta de productos para el hogar, animales, ropa, calzado, productos de belleza y cuidado del cabello y la piel, denunció a través de sus redes sociales que se han utilizado sus publicaciones “con el fin de engañar a jóvenes y niñas, solicitando fotos inapropiadas y citándolas en lugares desconocidos”.
Puede interesarle: Papá, abuela y vecino condenados por violar y explotar sexualmente a una niña durante seis años
“Aclaramos que nosotros no estamos realizando ninguna convocatoria de modelos; ya contamos con nuestro equipo confirmado”, indicó el comercio matagalpino.
Además, urgió a la población a no compartir información personal ni enviar fotografías a perfiles sospechosos, y a reportar cualquier caso en el que vean que se está vinculando la marca de su negocio.
Utilizan falsas ofertas de empleo para captar víctimas
El salvadoreño Ricardo Sosa, experto en Criminología y Seguridad Pública, explicó que una de las tácticas más frecuentes y efectivas utilizadas por las redes de trata de personas a nivel mundial es justamente “el engaño de una falsa oferta de empleo”, ya que “se aprovecha de la vulnerabilidad económica o la esperanza de un futuro mejor que tienen las víctimas”.
Recordó que según el Protocolo de Palermo de la Organización de Naciones Unidas la trata de personas es un delito que implica la captación de personas “mediante el uso de la fuerza, la coacción, el fraude o el engaño, con fines de explotación”.
Lea además: Tolerancia del régimen Ortega Murillo a la explotación infantil pone en riesgo los beneficios del Cafta
“La falsa oferta de trabajo encaja perfectamente en el elemento de engaño. Durante y después de la pandemia por covid-19, la trata de personas ha incrementado los ingresos de las estructuras del crimen organizado transnacional y compite con el narcotráfico por ser la principal fuente de financiamiento para estas estructuras, mientras muchas autoridades siguen prestando atención únicamente al tráfico de drogas y armas de fuego”, señaló Sosa.
Desarticular las redes de trata debe ser una «prioridad»
El experto resaltó, en consonancia con la demanda de investigación realizada por las defensoras, que este tipo de denuncias públicas “que implican el uso de ofertas de empleo falsas para la posible captación de víctimas, especialmente si involucran a niñas, niños, adolescentes y jóvenes, deben activar una serie de protocolos y acciones multidisciplinarias prioritarias por parte de las autoridades”.
“El objetivo principal debe ser la protección inmediata de la víctima y la identificación y desarticulación de la red de trata. Esto requiere una política definida, un plan de acción y capacitación continua para policías, fiscales y autoridades migratorias; la utilización de tecnología en las oficinas migratorias y policiales, sistemas de inteligencia, y un compromiso político de las máximas autoridades de seguridad de una nación”, concluyó.
En los últimos años, la gestión del régimen Ortega-Murillo en relación con combatir la trata de personas en Nicaragua ha sido ampliamente cuestionada. El Departamento de Estado de EE. UU., en su informe 2025 sobre Trata de Personas (TIP Report), en el que clasifica a los países en “tiers” o niveles, de acuerdo con qué tanto cumplen los estándares mínimos para combatir este delito, nuevamente ubicó a Nicaragua en el nivel más bajo, el Tier 3.
Las autoridades estadounidenses argumentaron que el país sigue en dicho nivel debido a que «el gobierno continuó minimizando la gravedad del problema de la trata en Nicaragua, lo que obstaculizó los esfuerzos para informar y educar al público y hacer cumplir su ley contra la trata».