Estados Unidos y su democracia sui generis 

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En la medida en que los encontronazos entre el partido republicano en el poder y el partido demócrata se intensifican, descubrimos que la otrora democracia considerada casi perfecta, tiene unas peculiaridades que a juicio de muchos podrían desdecir bastante de ella. Entre esas peculiaridades por no llamarlas de otra forma, sobresalen a mi juicio su forma de elección de autoridades a través de colegios electorales. 

El Colegio Electoral es un mecanismo único establecido por la Constitución de los Estados Unidos para elegir al presidente y vicepresidente. En lugar del voto popular directo, los ciudadanos estadounidenses votan por electores en sus estados, sumando un total de 538 votos electorales, de los cuales 270 son necesarios para que un candidato gane. Este sistema ha dado lugar a casos en los que un candidato puede ganar la Presidencia sin obtener la mayoría del voto popular a nivel nacional, situación que se ha repetido cinco veces en la historia de Estados Unidos, lo que ha generado debates constantes sobre su imparcialidad y pertinencia. Los críticos argumentan que otorga un poder desproporcionado a los estados más pequeños y menos poblados y socava el principio de representación igualitaria en la democracia. 

Otra de las peculiaridades difícil de digerir, es la posibilidad que tienen los partidos de redistribuir a su conveniencia los distritos electorales, al partirlos debilitan la proporción de votantes asegurándose el que lo hace la victoria electoral en dicho distrito una estratagema legal, que por donde se le vea esta jalada de los pelos. 

Otra de las incongruencias que han salido a luz pública últimamente, es la preminencia que tiene el titular del Ejecutivo sobre los jueces de inmigración. Recientemente hemos tenido conocimiento que el presidente Donald Trump les ordena lo que tienen que hacer y el que se atreve a desobedecer, es despedido sin miramiento alguno. Esta práctica, también legal, desdice mucho del sistema de justicia y tira por la borda la imparcialidad y ecuanimidad que deben tener los jueces en el proceso de impartir justicia.  

Hay otras debilidades que también socavan la democracia como la creciente desigualdad económica y social, la influencia desmedida del dinero en la política, y la erosión de la confianza ciudadana en las instituciones. Al respecto sobre este tema, me gustaría añadir que el sistema de salud norteamericano está diseñado para proteger a las grandes industrias farmacéuticas las que año con año obtienen ganancias obscenas al igual que los hospitales y por consiguiente todo el personal de salud.  

En los Estados Unidos si lográs graduarte de médico, al día siguiente te llueven las tarjetas de crédito, las ofertas para compra de carros, casas etcétera, pues las empresas de crédito saben que el medico recién graduado es un millonario en potencia. Dicho en nicaragüense, si vivís en los Estados Unidos y te da una gripe de esas fuertes, ninguna farmacia te vende un medicamento si no es con prescripción médica y la visita al médico no baja de los 150 dólares, con suerte, y después de varios exámenes que también cuestan un ojo de la cara, te receta un fármaco que vale la décima parte de lo que te gastaste. Aquí en Nicaragua te vas a la farmacia te comprás unas pastillas de azitromicina y con menos de un dólar resolvés. 

Para finalizar, les puedo asegurar con conocimiento de causa, que el sueño americano hace mucho se convirtió en una pesadilla, progresar en esa sociedad es harto difícil. Al respecto recuerdo perfectamente que en la época de los ochenta había un programa en la Florida que se llamaba “Cuando yo llegué”, y se trataba de historias de éxito de cubanos e hispanos de otros países que habían hecho capital vertiginosamente y los ponían como ejemplo. Aunque les comento que la mayoría de ellos al poco tiempo estaban detenidos o andaban huyendo al descubrirse los delitos en que habían recurridos en su meteórico triunfo económico.  

Si me preguntan el porqué del esperado triunfo del alcalde recién electo de Nueva York, la repuesta está en sus ofertas electorales, ofreció congelar los alquileres, transporte publico gratuito, revisar los impuestos y proteger a los inmigrantes entre otras cosas.  

Los detractores del sistema de gobierno norteamericano lo califican de capitalismo salvaje, yo lo califico como un sistema de gobierno duro que no tiene piedad ni misericordia con los pobres y asalariados. Que son más del ochenta por ciento de su población.  

El autor es analista político. 

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