¿No lo veis? Ya amanece en Nicaragua 

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Sé que, en plena noche oscura, con el régimen apretando con sus fauces a un pueblo que está hecho un ovillo sobre el suelo, cuesta verlo. Han pasado más de siete años desde que muchos inocentes se levantaran pidiendo “libertad, justicia y democracia”. La respuesta que recibieron ya la conocemos todos.    

Entonces, la Iglesia fue auténticamente madre y las puertas de los templos se abrieron para salvar muchas vidas. Ahí, los pastores que se erigieron en profetas clamaron con energía. El precio que pagaron lo sabemos de sobra.  

Estos días, he podido hablar con sacerdotes, religiosos y laicos desterrados. Su cuerpo está fuera de su patria, pero su alma sigue allí, entrelazada con la de un pueblo crucificado. He comprobado que no se han rendido.  

Siguen impulsando la obra que acometieron cuando aún seguían dentro e incluso compartieron noches de oración entre barrotes con líderes sociales que hasta ese momento desconocían a Dios. Hoy, una vez que están fuera a la fuerza, siguen predicando un Evangelio que, en esta situación, se traduce también en “libertad, justicia y democracia”.  

En este caso no estamos ante una “ideologización de la fe” —fenómeno muy arraigado en España y que me repugna—, sino ante una sincera encarnación del espíritu en una realidad doliente. Es maravilloso ver cómo esos sacerdotes, religiosos y laicos no solo ayudan a otros exiliados a asentar su estatus jurídico o encontrar un hogar o un trabajo. Van incluso más allá y dedican muchas horas de su tiempo a formarse en doctrina social de la Iglesia. Están labrando el mañana.  

Juntos, ayudándose los unos a los otros, se impregnan del Concilio Vaticano II, se constituyen en comunidades eclesiales de base, se imbuyen de la fuerza de los movimientos populares a los que alimentó un gigante como Jorge Mario Bergoglio y, elevando al cielo la danza de Don Quijote (justicia social o nada), abren su mente y su alma a un mundo que merece la pena vivir como ciudadanos (no solo cristianos) emancipados. Jamás renunciarán a la dignidad humana. A la de ningún hombre.  

Libres, fuertes, auténticos, puros. Dentro y fuera de Nicaragua se está fraguando la generación que brotará de un modo natural y, más pronto que tarde, será un reflejo en el que serán incapaces de verse los tiranos.   

¿No lo veis? Ya amanece en Nicaragua.  

El autor es periodista y escritor español. Redactor de la revista católica Vida Nueva. Premio de Periodismo Ángel Herrera Oria (2018). Autor de los libros Retazos de pasión (2016), Como decíamos ayer: Conversaciones con Unamuno (2018), La fede di Miguel de Unamuno (2019), San Miguel de Unamuno, mártir (2022) y Deseo (2023). 

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