CONTENIDO EXCLUSIVO.
Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Quienes lo conocen en Matagalpa aseguran que Yoseph Efraín Martínez Salinas se trata de un tipo que solía presumir de poder y del dinero que amasó, sobre todo en los últimos años, a partir de los “negocios turbios” que hacía y de su cercanía con funcionarios de régimen Ortega Murillo.
Hasta hace poco, Yoseph Martínez, de 35 años, se codeaba con jueces, funcionarios judiciales, comisionados policiales, alcaldes y más. Incluso aparece en fotos con personalidades como Rosendo Álvarez, con hijos de la pareja dictatorial y hasta con el mismo Daniel Ortega en actividades partidarias.
Según reportó el cronista Miguel Mendoza en sus redes sociales, Yoseph Martínez Salinas trabajaba en la oficina de Rosario Murillo, y a criterio de Yader Morazán, exfuncionario del poder judicial que lo conoció de cerca, “fue un tonto útil que tejió su propia telaraña”.

Yoseph Martínez Salinas habría sido detenido por la Policía al servicio de Daniel Ortega y Rosario Murillo el pasado sábado 27 de septiembre, según reportaron algunos periodistas y personas que conocen su entorno, como el mismo Morazán.
En el sistema del poder judicial no aparece ninguna acusación en su contra, sin embargo, Miguel Mendoza y Morazán detallaron que Yoseph Martínez enfrenta cargos de usurpación de identidad, tráfico de influencias, estafa y de adueñarse de propiedades en nombre del régimen Ortega Murillo.
Debido al hermetismo de la dictadura en cuanto a los casos políticos, su detención solamente ha generado especulaciones. Algunos creen que cayó en desgracia debido a los “negocios turbios que acostumbraba a hacer”, mientras que otros como Morazán creen que tenga que ver con su cercanía con Carlos Najar, el exviceministro de Gobernación detenido el 17 de septiembre, según lo que reportaron algunos medios de comunicación.
Alias “Suricato”
En su natal Matagalpa lo conocen con el alias de “Suricato”, pero algunos también le llaman “Nariz”, debido al prominente tamaño de esa parte de su rostro.
Según su número de cédula, nació el 17 de agosto de 1990. Morazán asegura que lo conoció “en el ámbito personal” y recuerda que era un joven de escasos recursos que se ganaba la vida en lo que le saliera. “Lo miraba como una persona carismática, amable, pero la ambición lo llevó hasta ahí”, dice.
Lea también: El oscuro impulso que arrastra a Nicaragua hacia un narcoestado
Vendía pantalones de segunda
Por el año 2011, cuando Martínez Salinas ya tenía poco más de 20 años, se ganaba la vida vendiendo pantalones de segunda a los abogados que querían verse bien al entrar a los juzgados. Así se fue haciendo amigo de varios de ellos y al poco tiempo ya tenía su clientela en los juzgados matagalpinos.
“Es un chavalo con esa viveza de barrio, de la calle. Que es astuto. Araña peluda, como decimos”, detalla otra persona de su entorno que lo conoce desde hace varios años.
Después de vender pantalones, Martínez Salinas se dedicó a lavarle los carros a abogados y jueces. También se los cuidaba o se los estacionaba cuando estos llegaban tarde a sus audiencias y juicios. Así aprendió a manejar —indica Morazán—, cuadrando vehículos en las cercanías de los juzgados.
Una vez que dominaba el volante se hizo chofer y amigo de un juez “que es súper corrupto”, señala Morazán. Se trata de Bernardo Morales Mairena, “el juez más corrupto del norte”, del Juzgado Segundo Distrito Penal de Juicio de Matagalpa, acusa el exfuncionario judicial.

Según Morazán, fue con este juez que Martínez Salinas comenzó a cometer sus fechorías. “Él era una especie de mensajero para que los familiares de algún procesado hicieran pagos sexuales al juez para que favoreciera a los reos, como disminuciones de las penas o ya sea con absoluciones”, señala.
Vínculos con el poder judicial
Morazán también recuerda que Martínez Salinas se hizo de contactos en los juzgados y ofrecía favores a cambio de dinero a algunas personas. Estos favores podían ser desde beneficiar a alguien en conflictos de propiedades o conseguir mediaciones para casos que lo ameritaban y así los acusados evitaban la cárcel. Su manera de hacerlo era cayéndole bien a los jueces para influir en sus decisiones.
Poco a poco, Martínez Salinas se fue juntando con otro tipo de funcionarios fuera del poder judicial, hasta que llegó a convertirse en cercano de Carlos Nájar, el exviceministro de Gobernación.
También le hacía mandados a Sadrach Zeledón, alcalde de Matagalpa, acusado de participar como paramilitar durante la «operación limpieza» en contra de manifestantes opositores en 2018.
Paramilitar y testaferro
La otra persona que conoce a Martínez Salinas en Matagalpa, y que solicita no ser mencionada, asegura que él nunca tuvo una afinidad por el Frente Sandinista o por Daniel Ortega. Lo que a él le gustaba “era el dinero. Eso era lo suyo”. Ni él ni su familia tenían tradición sandinista.
Lea también: El hambre en tiempos del sandinismo: la década de los estantes vacíos en Nicaragua
Yader Morazán coincide. “Nunca lo vi yo en actividades partidarias”, detalla. Sin embargo, para cuando estalló la crisis política en 2018, Morazán indica que Martínez Salinas participó como paramilitar. Concretamente conducía una de las camionetas que integraba la «caravana de la muerte» y que, según denuncias de organizaciones de derechos humanos, eran lideradas por el alcalde Sadrach Zeledón.
En Matagalpa presumía de esto. Incluso mostraba que tenía un carné de la Asociación de Retirados de la Contrainteligencia Militar (Arecim), lo cual era poco creíble debido a que tiene 35 años como para estar en retiro y que además nadie le conoce ninguna preparación militar.

“Pero también el que trabaja en inteligencia no lo anda diciendo abiertamente”, señala Morazán quien tiene una foto de ese carné con los datos de Yoseph Martínez Salinas.
Su participación en la Operación Limpieza
Desde que participó en la «operación limpieza» su vida cambió notoriamente. “Es un chavalo joven que fue subiendo como espuma y caminaba hasta maletas de dinero”, relata Morazán, quien también lo señala de ser “testaferro” de personeros del Frente Sandinista.
La otra persona dice que entre sus conocidos les pareció extraño que en 2019 “de la nada apareció con un caserón en la Punta de Plancha”, en la salida de Matagalpa hacia Jinotega. Morazán también dice que supo de esa propiedad, pero que más que una casa, “eso era una mansión”.
En medio de la crisis política, Martínez Salinas aprovechó sus influencias y contactos en diferentes instituciones para ganar dinero. Morazán indica que cuando la dictadura empezó a negar la entrada a varias personas al país, este ofrecía mover sus hilos en Gobernación, a través de Najar, para que les permitieran entrar. Esto a cambio de dinero.
Lo que no saben las personas consultadas es cuánto cobraba y si de verdad le permitían la entrada a quienes pagaban. “Pero sí hubo gente que le pagó en su desesperación”, detalla la persona de su entorno.
Negocios turbios
Esta persona considera que los “negocios turbios” que manejaba a través de sus influencias fueron los que lo llevaron a su caída en desgracia. “Si hacés algo fuera del círculo de ellos, aunque ellos también lo hagan, ya te meten preso. No aceptan que hagan los chanchullos sin tenerlos en cuenta a ellos”, valora.
Morazán también cree en esa hipótesis. “Seguramente estaba involucrado mucho en negocios turbios y por ahí se pudo haber enredado en algún negocio no autorizado. Lo que pasa es que él es un tonto útil que cumple con los parámetros y perfiles que anda buscando esta gente”.
Sin embargo, el exfuncionario judicial tampoco descarta que la caída en desgracia de Yospeh Martínez Salinas tenga que ver con su cercanía con Carlos Najar. “Él era parte de sus emisarios, por ahí puede ser también”.
CONTENIDO EXCLUSIVO.