La transculturización africana en América

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La contribución de la raza negra en el Nuevo Mundo es inimaginable. No podemos negar la presencia del africano en el proceso formativo de la cultura americana.

El idioma español ha incorporado muchos africanismos en diferentes regiones de América. En Cuba y Brasil algunas lenguas africanas se hablan todavía. Es existente en nuestro idioma la influencia lingüística de origen bantú del sur de África. En Brasil tanto como en Angola se han incorporado expresiones del kimbundu como parte de las lenguas bantúes.    

Muchos de los cantos y ritualesde Brasil y Cuba son tomados de las lenguas yorubas de Nigeria.

El sincretismo religiosodel africano está presente en el babalawo habanero, en la consulta a Orula; en la santería o religión yoruba, en el espiritismo y del vudú, que junto a sus leyendas dan escalofríos. En el Brasil hay sincretismo con las macumbas de origen Bantú.   

En la danzaexisten: el candombesuramericano que con su música son parte del folclor del Río de la Plata, (Argentina y Uruguay); la rumbacongolesa de la República Democrática del Congo que ha influenciado a nuestro folclor; el Palo de Mayo de la Costa Atlántica de Nicaragua, resaltando el cantante, compositor nicaragüense, Anthony (Vivian) Matthew Wilson, vocalista y miembro fundador del grupo caribeño Dimensión Costeña. Sobresalen además los ritmos caribeños de Luis Enrique Mejía Godoy.

Es existente el cinquillo africanoprocedente de Haití y del barracón de esclavos africanos el cual combinados con elementos italianos y con anglo franceses dieron origen al bolero. También, vale la pena mencionar al tanguilloo tango cubano que es diferente al tango andaluz. La poesía africanase conserva a través de las ceremonias y cantos rituales; en la vida del pueblo yoruba nada se hace sin el Oríkī (poesía).

El africano contribuyó en las batallas libertadoras de la independencia de América. Bartolomé Mitreafirmó que los negros liberados revelan cualidades guerreras propias. Sarmientoelogió a los batallones negros que combatieron en Chile, Perú, y Brasil. 

Con valor y dignidad se dieron a conocer en el mundo participando en las guerras libertarias por igual con el blanco, mestizo y mulatos. El peruano, Luis Alberto Sánchez afirmó en el pasado siglo XX que la ausencia del negro para América sería como ‘una amputación sensorial’.

Pablo Nerudaen su poesía resaltó el valor humano y la vitalidad de la raza negra: Negros del continente, al Nuevo Mundo / habéis dado la sal que le faltaba / sin negros no respiran los tambores, sin negros no suenan las guitarras. 

En Argentina se unieron a Rosascontra el señoritismo porteño; en el Ecuador fueron liberales que lucharon contra los conservadores feudales; en Perúfueron demócratas opuestos a los latifundios; en Colombia lucharon con Uribe; en Brasil lucharon por la República.

Rubén Darío en su artículo El Talento de los Negros (Prosas Políticas) destaca a Phillis Wheatley, “poetisa de dulces costumbres y sensibilidad exquisita” a quien el poeta le tradujo: A Hymn to the morning. Escritora de origen africano que fue la primera en publicar un libro de poesías en EE.UU. Mencionando además Darío, entre otros al africano Tomás Fuller, quien siendo analfabeto poseía facilidades maravillosas para los cálculos matemáticos.

Mark Twain, considerado el Dickens norteamericano, en su obra: Las Aventuras de Hucleberry Finn, (1884) relata cuando el personaje Huck junto a su amigo esclavo Jim se embarcan en una aventura a través del río Mississippi buscando ambos su ansiada libertad. El primero huyendo de ser aprehendido por la justicia y el segundo huyendo de las injusticias de la esclavitud.

El argentino José Hernándezen su obra denominada Sextina hernandiana establece un diálogo sostenido entre sus personajes: Martín Fierro y El moreno, donde destaca el dolor del africano.

Martín Fierro: Dios hizo al blanco y al negro / sin declarar los mejores / les mando iguales dolores / bajo de una mesma cruz; / mas también hizo la luz / pa distinguir los colores.

El moreno: Es pobre mi pensamiento, / es escasa mi razón, / mas pa dar contestación / mi ignorancia no se arredra: / también da chispa la piedra / si la golpea el eslabón”. (Martín Fierro, II, 2004, p. 276, 277). 

Dentro de la poesía negristahispanoamericana —movimiento de finales del siglo XX, propio de las Antillas de la Mar del Sur— que logra fusionar la cultura africana con la americana, vale la pena mencionar a sus mayores poetas:

Los cubanos: Emilio Ballagas, famoso por su Comparsa Habanera, en su: Elegía de María Chacón, utiliza las onomatopeyas para crear ritmo y movimiento: María Belén Chacón, / con tus nalgas en vaivén, / de Camagüey a Santiago, de Santiago a Camagüey; Nicolás Guillén, famoso por su: Balada del Güije donde evoca las pesadillas del negro solo comparable a García Lorca, poeta y escritor, que ha sido catalogado como un verdadero mágico realista; Alejo Carpentier, famoso por su novela: El siglo de las luces; Marcelino Arozarena y Regino Pedroso.

El dominicano Manuel del Cabral, en Negra vestida con ropa, subraya la belleza de la mujer negra. Luis Palés Matos, puertorriqueño, en Mulata – Antilla, crea una síntesis entre la raza negra y la blanca. En su: Ñáñigo al cielo, crea la transculturización entre la religión africana y la fe cristiana. En su: Numen evoca el paisaje africano:

Jungla africana- Tembandumba. / Manigua haitiana – Macandal / Al bravo ritmo de Candombe / despierta el tótem ancestral: / pantera, antílope, elefante, / sierpe, hipopótamo, caimán. / En el silencio de la selva / bate el tambor sacramental, / y el negro baila poseído / de la gran bestia original. 

El colombiano, precursor de la poesía negra y oscura, Candelario Obeso, poeta dialectal muy recordado por su obra: Cantos populares de mi tierra (1877). El ecuatoriano, Adalberto Ortiz, novelista, pintor y diplomático en su novela Juyungo explora la vida, costumbres y discriminación e injusticias influidas sobre el pueblo afroecuatoriano de su época y la poetisa mexicana: Sor Juana Inés de la Cruz, quien, según lo expuesto por Giuseppe Bellini, se adelantó tres siglos a la poesía afroantillana. Lo podemos ver en estas coplas donde conversan: la voz, y la tropa, con un africano:

Espuela, aun no suba / que tu negro Antón / te guarra cuajada / blanca como sol. (Inundación castálidas, p. 423).

Josephine Baker, llevó los cantos negros desde Norteamérica, junto con la danza y el Jazz, a Europa. A partir de 1910 el tema negro se implementó en París.

La mujer negraparticipó extrayendo las riquezas del suelo, en la modulación de la cerámica, y el tallado de madera.

En la música se destacaron mujeres como Celia Cruz.

Las nanascontribuyeron con sus canciones de cuna; Simón Bolívar fue criado por una mujer negra, Hipólita. Rubén Daríonarra la existencia de la Serapia, mulata de etnia africana.

A pesar de que la introducción del africano en América está ligada tristemente a la esclavitud, esta raza contribuyó indiscutiblemente a formar una raza única: Indoafroiberoamericana, término usado por Carlos Fuentes, para describir dos culturas: la del Viejo y la del Nuevo Mundo que se abrazan.

No debemos olvidar el aporte que África hizo en toda América y, como dijera Bartolomé de las Casas, sin el africano nuestros indígenas no hubieran sobrevivido.

La autora es máster en literatura española.

Referencias entre otras consultadas:
Bellini, Giuseppe. 2008. Relación entre la cultura africana y la literatura de América Latina.
Twain, Mark. Las Aventuras de Hucleberry Finn. Hernández, José. 2004. Martin Fierro, (II).
Darío, Rubén. 1982. El Talento de los negros. Prosas Políticas.

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