Empresario que arrebató gorra a niño en el US Open pide disculpas: «Me disculpo con todos los que decepcioné»

Momento en el que Piotr Szczerek arrebata gorra a un niño luego de un partido en el US Open. Foto: Captura de video

El empresario polaco Piotr Szczerek, quien se viralizó por medio de redes sociales por robarle una gorra de un tenista a un menor en el torneo de tenis US Open, se disculpó por la acción.

Szczerek, quien se descubrió que es CEO de una empresa de adoquines polaca llamada Drogbruk, publicó un comunicado en su cuenta de Instagram en el que lamenta lo sucedido.

«En relación con la situación que llegó durante el partido de Kamil Majchizak en el US Open, me gustaría pedir disculpas inequívocas al niño herido, su familia, así como a todos los fans y al jugador mismo», indica la publicación de Instagram.

Lea además: El asesinato de la influencer de TikTok Esmeralda FG junto a esposo e hijos en Guadalajara

«En las emociones, en el pulgar de la alegría después de la victoria, estaba convencido de que el jugador de tenis estaba sirviendo un sombrero en mi dirección – para mis hijos que anteriormente habían pedido autógrafos (…) No era mi intención, pero eso no cambia el hecho de que lastimé al chico y decepcioné a los fans», continúa la misiva.

Participará en actividades para enmendar su error

El empresario polaco, afirmó en el comunicado emitido este lunes 1 de septiembre que este incidente fue «una dolorosa, pero necesaria lección de humildad».

https://twitter.com/holy1177/status/1961449736021708884?s=46

Por lo tanto, Szczerek indicó que participará en actividades que apoyan a los niños y jóvenes para enmendar su error. «Por lo tanto, voy a participar aún más activamente en las iniciativas de apoyo a los niños y jóvenes y las acciones contra la violencia y el odio», se lee en el comunicado.

Puede interesarle: El rapero French Montana se compromete con la princesa de Dubái

«Creo que sólo a través de acciones puedo restaurar la confianza perdida. Una vez más, me disculpo con todos los que decepcioné», culmina la publicación firmada por el empresario.

Los hechos

El incidente tuvo lugar el pasado 28 de agosto cuando en el US Open, evento de tenis más importante del mundo, el tenista polaco Kamil Majchrzak, ganó el partido contra Karen Khachanov.

Al finalizar el partido, Majchrzak se fue hacia sus fans para firmar autógrafos y pelotas de tenis. Así fue como decidió regalar la gorra que usó en el juego a un menor, en ese instante, Piotr Szczerek le arrebató la gorra de las manos al niño y la guardó rápidamente en el bolso de su esposa.

El video del incidente se viralizó rápidamente en las redes sociales, así como la identidad del empresario polaco.

El jugador polaco Kamil Majchrzak junto al menor a quien le arrebataron una gorra después de un partido de tenis. Foto: Instagram

Por su parte, el jugador de tenis Kamil Majchrzak, posteó en sus redes sociales que se reunió con el menor a quien se le arrebató la gorra y le entregó una gorra igual y un presente al pequeño.

Vida Polonia tenis US OPEN archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    En mi niñez en Nicaragua, viví de cerca una escena que me marcó. Mi hermano mayor, que apenas era un niño de 12 años, se coló con otros aficionados al final de un partido de los Dantos, entonces dirigidos por César Jarquín.

    Los Dantos habían perdido, y en medio del tumulto, mi hermano —con la inocencia propia de la edad— se atrevió a preguntarle por qué no había sacado al pitcher que fue vapuleado desde el primer inning. La respuesta de Jarquín no fue una explicación ni una lección deportiva: fue una bofetada.

    Una bofetada a un niño. Un acto que, de haber ocurrido aquí, lo tendría todavía tras las rejas. Pero en aquel momento, los fanáticos en vez de indignarse o protestar, estallaron en risas. Para ellos, la agresión no fue violencia contra un menor, sino un espectáculo digno de carcajadas.

    Y cuando veo noticias como la del adulto que le roba la gorra a un niño —un regalo de un tenista— recuerdo esa escena. Porque al final, lo más triste no es solo el abuso del fuerte contra el débil, sino la complicidad risueña de quienes deberían tener la decencia de indignarse.

    Mi hermano perdonó, quizá porque era niño. Yo, en cambio, aún con los años encima, sigo recordando la bofetada que no me dieron a mí, pero que todavía siento en la piel de mi memoria. Y lo único que me provoca es asco. Asco hacia el abuso disfrazado de espectáculo, y repulsión hacia quienes, entre risas, aplauden la miseria humana.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí