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La columna vertebral de un individuo es el soporte para que no se desmorone. En el caso de las empresas su fuerza vital la provee la contabilidad, le da un toque y soporte único a los reportes administrativos financieros y credibilidad a los estados financieros, sin un departamento formal de contabilidad podríamos andar a la deriva sin saber en términos ciertos hacia dónde vamos y qué rendimientos obtuvimos en un periodo determinado.
En los emprendedores hay evidente carencia de esta valiosa herramienta porque sus creadores no son necesariamente visionarios del futuro de sus iniciativas de negocios o simplemente son inversionistas con otra especialidad alejada de las ciencias económicas, sin embargo pretendemos crear una conciencia gradual y necesaria de los servicios profesionales de un especialista en la disciplina contable para que nos oriente en nuestro rendimiento de capital, cifras sin las cuales no podremos invertir ni reinvertir con la certeza de estar haciendo lo correcto en nuestras operaciones diarias.
La carencia de una orientación contable les impide tener una visión clara de sus rendimientos de capital, propuestas de reinversión y crecimiento, diversificación y otros aspectos importantes para el sostenimiento del negocio en marcha, con cifras claras y explicadas en detalle podemos tomar mejores decisiones y hasta acceder a financiamientos por parte de los entes financieros formales, la falta de registros e instrumentos contables nos crea obstáculos para tributar correctamente y nos niega la oportunidad de conocer los ingresos, egresos y utilidades, además nos predispone a fraudes.
La contabilidad nos obliga a mantener control sobre los inventarios, gastos, ingresos, depósitos y así nos informamos de cómo nos fue en un determinado periodo de tiempo. Así podemos afirmar que los pilares o columnas de una buena administración son los estados financieros. Mantener entonces registros contables es una inversión para toda la vida del negocio en marcha, no lo veamos como un gasto, sino como una herramienta de inversión para el desarrollo económico del negocio, de los colaboradores, inversionistas y de la nación entera.
El autor es licenciado en Contaduría Pública y Finanzas.