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Lo primero que tenemos que preguntarnos es: ¿Qué es chatGPT y cómo funciona? Los especialistas en la materia lo definen como “como una interfaz conversacional (lo que se conoce como chatbot) creada por OpenAI, que permite interactuar con distintos modelos de lenguaje de forma sencilla y accesible. No es en sí un modelo de inteligencia artificial como algunas personas piensan (en muchos casos), como consecuencia de que lleve en su nombre el de AI, sino la plataforma a través de la cual los usuarios pueden acceder a motores como GPT-4º o los más recientes modelos de serie ‘o’ cada una especializada en distintos tipos de tarea. Su objetivo principal es generar respuestas coherentes, relevantes y bien redactadas en lenguaje natural a partir de las instrucciones que recibe”.
El chatGPT apareció en 2022 y se ha ido desplegando a una velocidad inusitada con convirtiéndose en la puerta de entrada a la inteligencia artificial para millones de personas en todo el universo. Por primera vez una tecnología basada en redes neuronales, profundas, entrenada con grandes cantidades masivas de texto, se hacía accesible mediante una interfaz conversacional simple y eficaz. Ha pasado de ser de dominio de desarrolladores o investigadores en una experiencia abierta, amigable e incluso cotidiana.
Pero esto no es efectiva y directamente cierto, pues el chatGPT no sólo se utiliza para conversaciones amigables, también tiene la otra cara, ya que puede inducir a situaciones que en vez de producir bien producen malas experiencias y el ejemplo caro lo tenemos en la muerte de ese joven que se dejó aconsejar para suicidarse precisamente por la tecnología a la que nos venimos refiriendo.
El resultado de este ecosistema técnico es que chatGPT se ha convertido en una herramienta de uso transversal. A través de una sola interfaz (conexión física o lógica entre una computadora y el usuario, un dispositivo periférico o un enlace de comunicaciones), el usuario puede acceder a diferentes “motores” de IA, cada uno con sus puntos fuertes. GPT-4º cubre un rango amplio de necesidades de uso diario, los modelos “o” ofrecen precisión en problemas complejos, y GPT-4.1 abre la puerta a tareas más avanzadas dentro del mundo profesional o técnico.
Precisamente por esa cualidad de puerta a tareas más avanzadas, los gobiernos la utilizan incluso en acciones de trabajo de espionaje, o incluso los incrustan en armas de guerra como los drones o misiles que causan muerte y desolación. Ejemplo de esto lo tenemos precisamente en las dos guerras que asolan al mundo la invasión rusa a Ucrania y la guerra mantiene Israel contra Hamás la organización terrorista palestina.
Pero no solo se utiliza para cuestiones que causen mal, tiene su lado bueno ya que por ejemplo sirve incluso para escritores de novelas, columnistas de diarios, aconseja también a personas en situaciones críticas para que le ayude a solucionar problemas que le agobian en su vida diaria y muchas cosas más.
Su acceso se produce a través de varias maneras de interactuar con chatGPT a distintos niveles de usuarios y necesidades como decíamos antes. La forma más directa de acceso es el acceso anónimo, sin necesidad de crear una cuenta. En esta modalidad permite probar el modelo GPT-4º directamente desde el navegador, aunque en este caso con limitaciones notables, no se guarda el historial, no se pueden personalizar preferencias, ni acceder a funciones más avanzadas como el uso de voz o herramientas de análisis. Es en este caso una puerta de entrada útil para quienes quieren explorar el servicio sin compromisos, pero a distancia de la experiencia completa.
Registrarse con una cuenta de OpenAI desbloquea el proceso a diferentes planes. El plan gratuito permite seguir utilizando GPT-4º pero con un número limitado de mensajes y sin acceso a funciones avanzadas como la memoria personalizada o estilos propios de respuestas.
Por encima se puede acoger a un plan plus, con un coste, según países, que ofrece en los servidores, tiempos de respuesta más rápidos y acceso a herramientas adicionales como la carga y análisis de documentos, la generación de gráficos. El uso conversacional con voz y la posibilidad de activar funciones experimentales en desarrollo.
El nivel más avanzado el chatGPTPro, destinado a usuarios con necesidades más exigentes. Este plan por supuesto tiene un costo superior y permite el uso intensivo y sin restricciones de modelos o1 en su modo profesional (o1pro), además de GPT-4º. También incluye acceso anticipado a funciones complejas como agentes automatizados, interacciones encadenadas y tareas que requieren múltiples pasos o mayor tiempo de ejecución. Es una opción propia a profesionales técnicos, investigadores empresas que quieren explorar al límite las capacidades de la IA generativa.
En el ámbito académico y educativo puede actuar como tutor personalizado, ayudando a entender conceptos complejos, resolviendo dudas en tiempo real o explicando el procedimiento paso a paso. También es capaz de generar resúmenes de texto, crear guiones estudio o corregir redacciones. También se puede utilizar en redacción de correos, informes presentaciones o contenidos para redes sociales. Así como generar códigos en múltiples lenguajes de programación, revisar errores y proponer soluciones.
Pero todo esto que hemos visto no cuenta con el apoyo de todo el mundo, pues no sabemos a ciencia cierta donde están los límites de sus capacidades y muchos piensan en la posibilidad de que llegue a sustituir a la inteligencia humana creando modelos que la dejen atrás. Filósofos, pensadores de talla internacional se oponen al uso indiscriminado de esta herramienta en incluso por ejemplo la Iglesia católica con el papa León XIV, no la ven con buenos ojos como lo ha expresado en varias ocasiones e incluso algunos vaticanistas creen la primera encíclica que dé a luz el pontífice se referirá específicamente al tema de la inteligencia artificial nacida al margen de la inteligencia humana puede distorsionar nuestro sistema de vida por la falta de límites con la que opera actualmente.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.