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Desde antes del estallido social en Nicaragua, Mauricio Alonso sabía que el rumbo del país no iba bien. Intentó realizar activismo político desde diversos espacios, entre ellos el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), fundado por disidentes sandinistas, donde fue nombrado presidente departamental en Carazo hasta marzo de 2018. «Era un hombre comprometido con la democracia y una Nicaragua mejor», rememora a LA PRENSA la opositora Suyén Barahona, presidenta del entonces MRS.
Alonso, de 64 años, fue secuestrado por la dictadura junto a su esposa e hijo el pasado 17 de julio en medio de una ola de detenciones a opositores. Este lunes su familia recibió una llamada por parte de Medicina Legal para anunciarle que Alonso había fallecido.
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Alonso también formó parte del Frente Amplio por la Democracia (FAD) en Carazo, que aglutinaba a liderazgos de diferentes procedencias, incluyendo liberales, movimientos sociales, independientes y miembros de partidos políticos como el MRS. «Él era parte del grupo que organizó el FAD en el departamento y desarrollaba actividades relacionadas con las reformas electorales que en algún momento presentó el FAD», contó Barahona, quien lo resaltaba como «un hombre muy capaz, gentil, conciliador y comprometido».
El FAD surgió en el contexto previo a la crisis política y buscaba profundos cambios en el sistema electoral nicaragüense.
«Una vida íntegra»
Alonso procede de una familia de Jinotepe con fuertes vínculos religiosos. Su hijo Luis Alonso, hoy prisionero político, solía cantar en la iglesia La Roca, de alcance regional que dirigía en su momento el pastor Ruddy Palacios, también encarcelado por la dictadura.
Sin embargo, allegados a Alonso relataron a LA PRENSA bajo el anonimato que él siempre solía mantenerse distanciado de la Iglesia. «Procuraba llevar una vida íntegra, más personal y le indignaban las injusticias», comentó una fuente.
Alonso había forjado amistades con las que él se sentía cómodo al hablar. De ahí forjó una amistad con el general en retiro, Roberto Samcam, asesinado en San José, Costa Rica, el pasado 19 de junio. “Eran amigos muy cercanos. Frecuentaba mucho la casa de Roberto en Jinotepe. En algún momento fueron candidatos. Uno a alcalde y el otro a vicealcalde”, cuenta a LA PRENSA Claudia Vargas, viuda de Samcam. «Alonso y Samcam incluso conformaron una consultora para el desarrollo empresarial».
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Vargas recuerda que Alonso «era bastante serio», aunque a veces era divertido en algunos momentos, por eso «le decían el Chavo».
Posterior al inicio de la crisis sociopolítica, Alonso retomó su vida habitual y cercana a su familia, atendiendo a sus cuatro hijos y a su esposa hasta que el pasado 17 de julio fue secuestrado por el régimen.
Entierro exprés
La Policía orteguista no ha emitido ningún comunicado al respecto y el medio Confidencial reportó que se realizó un sepelio exprés en Jinotepe.
Vargas dice que es algo impactante porque ella jamás supo que el hombre padeciera alguna dolencia que pudiese ocasionarle la muerte. “Mauricio más bien lucía muy bien cuidado. A mí me extrañó que siguiera en Nicaragua en medio de este contexto», lamentó Vargas.
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Suyén Barahona dice que es indignante que Alonso sea el tercer preso político que fallece en las cárceles del régimen. «En febrero de 2002 falleció en esas condiciones Hugo Torres, vicepresidente de Unamos y asesinado en mayo del 2019, Eddy Montes. Ahora Alonso. Vamos a seguir denunciando y demandando justicia y libertad para todas las personas presas políticas, incluyendo el hijo de Mauricio, quien sigue en condición de desaparecido», manifestó Barahona.