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El pase a segunda vuelta de Rodrigo Paz Pereira (57) y Jorge Quiroga Ramírez (65) en las elecciones presidenciales en Bolivia del pasado domingo, significó un cambio político trascendental para el país suramericano, tras el peor resultado electoral —en casi veinte años— del Movimiento al Socialismo, del expresidente Evo Morales y el actual mandatario, Luis Arce.
¿Quién es el favorito?
Rodrigo Paz Pereira logró la misma noche de su victoria electoral parcial el apoyo del candidato Samuel Doria, quien quedó en tercer lugar, lo que, junto a ser percibido como un candidato “nuevo”, hace que los analistas lo consideren —al momento— como el favorito a derrotar a Jorge “Tuto” Quiroga, sin embargo, Quiroga Ramírez es un político muy hábil que goza del respaldo de la mayoría del sector empresarial boliviano y tiene una amplia relación con actores y líderes políticos internacionales.
Serán dos meses de campaña electoral en que cualquier error podría ser determinante para definir al próximo presidente de los bolivianos.
Lo que es seguro: Ortega pierde otro aliado
Entre Managua y La Paz hay 3,800 kilómetros de distancia, pero a partir del próximo período presidencial esa distancia se va a “ampliar”. Con la derrota de la izquierda allá lo que sí es seguro es que el dictador Daniel Ortega perderá un aliado fiel en los foros y organismos internacionales.
Jorge “Tuto” Quiroga ya anunció que —de resultar presidente— rompería relaciones diplomáticas con la dictadura. Quiroga dijo también que abandonaría la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba).
Paz Pereira aún no se ha pronunciado sobre el futuro de las relaciones diplomáticas bilaterales, pero ha sido crítico de los regímenes autoritarios de la región.
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Actualmente Ortega no tiene relaciones con Brasil, Ecuador ni Paraguay, mientras mantiene relaciones mínimas con Argentina, Chile, Perú y Uruguay.
El MAS quedó anulado en el Legislativo
Los resultados para el Senado y la Cámara Baja del Congreso del llamado Estado Plurinacional sugieren un importante cambio en la correlación de fuerzas, ya que el partido gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) ha perdido todos los escaños del Senado y —a la espera de los resultados finales— apenas podría haber alcanzado un escaño en la Cámara de Diputados.
En la Cámara Alta, el Partido Demócrata Cristiano (de Paz Pereira) obtendría 15 escaños, con lo que se convertiría en la primera fuerza y podría proponer al próximo presidente del recinto. Le seguiría la alianza Libertad y Democracia (Libre), de Jorge “Tuto” Quiroga, 12 senadores, mientras que Unidad (del tercer lugar, Samuel Doria), alcanzó ocho.
En la Cámara de Diputados, el MAS quedaría sin representación según el recuento. En su lugar, el PDC obtuvo 51 curules y se consolidaría como primera fuerza, mientras que Alianza Libre alcanzó 43.
Lo que sí quedó claro es que, sea Quiroga Ramírez o Paz Pereira, el próximo presidente de Bolivia será un político de derecha. La pérdida del poder de la izquierda boliviana es tan incuestionable como la necesidad de resolver la crisis que padece la sociedad boliviana.
¿Cómo se explica el desastroso resultado de la izquierda?
Morales y Arce mantienen una amarga disputa desde que el líder indígena buscara una nueva reelección al mismo tiempo que el mandatario en turno, lo que provocó la división del partido en dos bloques.
El presidente Arce decía que Morales “manipulaba y ponía obstáculos que le impedían gobernar”, mientras que Morales acusaba a Arce de “haberlo traicionado y tener intenciones de destruir su partido”.
Finalmente, Morales no pudo postularse por sexta vez debido a la decisión del Tribunal Constitucional que ratificó el año pasado el precepto constitucional que sólo permite una reelección.
Por su parte, Arce declinó su candidatura por su evidente impopularidad ante la enorme crisis económica y social que padece el país de más de 12 millones de habitantes, de los que el 12 por ciento vive en la miseria y el 36 por ciento en pobreza; donde la población hace largas filas para adquirir combustible y enfrenta una inflación acumulada cercana al 17 por ciento en lo que va del año.
La crisis ha generado tranques de las principales vías de comunicación promovidas por Morales, quien se encuentra —desde octubre de 2024— atrincherado y prófugo en Villa Tunari en el Chapare, un enclave cocalero de donde es originario y en donde no se ha ejecutado la orden judicial de prisión preventiva por la acusación de violación de una menor de 16 años en el año 2016, con quien el líder cocalero habría procreado un hijo.
El candidato del Movimiento al Socialismo, el exministro de Gobierno (Interior), Eduardo del Castillo, apenas tuvo el respaldo del 3.18 por ciento de los votantes bolivianos, en un lejano sexto lugar.
El otro candidato de la izquierda, Andrónico Rodríguez, actual presidente del Senado y exmilitante del MAS —que Morales había definido como su “sucesor”— dejó el partido para buscar su propia candidatura, pero tampoco logró un buen rendimiento, el 7.76 por ciento, y quedó fuera del balotaje en cuarto lugar.
Morales reconoció los resultados
El expresidente Evo Morales, quien pidió a sus simpatizantes que votaran “nulo” (el 19.4 por ciento), reconoció los resultados de las elecciones generales, y dijo que es “un voto castigo a la traición”.
“Respeto los resultados, somos un movimiento político democrático, hemos ido a votar y no a elegir (…) humildemente hay que reconocer los resultados”, dijo Morales en declaraciones a la emisora cocalera Kawsachun Coca, las primeras desde que se confirmara el resultado de las elecciones generales.
En estas elecciones se reportó una participación de 88.8 por ciento del padrón electoral en un país donde el voto es obligatorio.