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Las autoridades del Ministerio de Educación (Mined), controladas por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, concretaron este lunes 18 de agosto el robo del Colegio San José de Jinotepe, Carazo —propiedad que pertenecía a las hermanas de la Congregación Josefinas—, inaugurando el nuevo «Centro Educativo Bismarck Martínez». La comunidad estudiantil, afectada por el robo, asistió al acto portando orgullosos sus uniformes serigrafiados con el nombre y el logo del colegio confiscado a las religiosas.
El robo del centro escolar fue adelantado la semana pasada por la dictadora Rosario Murillo, que justificó la confiscación de facto argumentando que el lugar sería «trasladado al Estado de Nicaragua por ser emblemático de la barbarie» en Jinotepe.
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«En Jinotepe, un centro donde se torturó, se asesinó, el golpismo, durante la nefasta, la criminal ocupación de la ciudad de Jinotepe, torturó y asesinó a compañeros y compañeras, y donde ocurrían esos crímenes, en el Colegio San José, desgraciadamente. Ese colegio ha sido trasladado al Estado por ser emblemático de la barbarie», afirmó la dictadora Murillo al anunciar el robo la semana pasada.
Instalan proselitismo político
En el acto de inauguración del «Centro Educativo Bismarck Martínez», realizado este lunes, estuvo presente la ministra de Educación, Mendy Araúz Silva, y familiares del proclamado por la dictadura orteguista como «héroe de abril», Bismarck Martínez, militante del Frente Sandinista que murió en el contexto de las protestas sociales de 2018, al igual que centenares de nicaragüenses que fueron víctimas de la represión a las protestas sociales que dirigió la dictadura de Ortega y Murillo en ese año.
Según Murillo, el militante sandinista Bismarck Martínez fue llevado «por los golpistas» a la propiedad del Colegio San José, ahora robada por la dictadura, y de ahí «lo llevaron a asesinar en los predios aledaños».
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En el acto, que lejos de parecer una celebración de inauguración tenía más similitudes a un funeral, por los rostros de molestia y seriedad que prevalecía en la comunidad educativa, también estuvieron presentes algunos estudiantes y docentes, que fueron obligados a cargar la bandera del Frente Sandinista.

El Colegio San José de Jinotepe, Carazo, en sus más de 40 años de trayectoria, estuvo a cargo de las hermanas de la Congregación Josefinas, que se encargaron de darle prestigio al lugar por la calidad de la educación que brindaban a más de 600 estudiantes de diferentes niveles, grados y modalidades.
La centenaria labor de las hermanas de la Congregación de Josefinas en Nicaragua —en 2016— incluso fue honrada por operadores de la dictadura Ortega-Murillo, que propusieron y aprobaron en ese año, desde la Asamblea Nacional, un decreto con el que ordenaron entregarles una «medalla de honor de oro», reconociendo el trabajo que han hecho las religiosas desde que pisaron el territorio nacional en 1915.
El Legislativo, al otorgar «medalla de honor de oro» a la Congregación de Josefinas, reconoció que las religiosas han apoyado y atendido a centenares de nicaragüenses en cada uno de sus centros, mencionando entre estos: Colegio San José en Jinotepe, ahora confiscado por la dictadura; Colegio San José, Buenos Aires, en Rivas; Hospital San José, en Diriamba; Instituto Nuestra Señora de las Victorias, en El Crucero; Centro de Atención a la Niñez San José, en Managua; Hogar San Antonio, en Masaya; Casas de Formación; Colegio San José de Matagalpa y Hogar Guadalupe en Matagalpa.