La dictadora Rosario Murillo, en su intervención de este mediodía, anunció la confiscación del Colegio San José de Jinotepe, Carazo, indicando que este será «trasladado al Estado» y renombrado como «el héroe Bismarck Martínez».
«En Jinotepe, un centro donde se torturó, se asesinó, el golpismo, durante la nefasta, la criminal ocupación de la ciudad de Jinotepe, torturó y asesinó a compañeros y compañeras, y donde ocurrían esos crímenes, en el Colegio San José, desgraciadamente. Ese colegio ha sido trasladado al Estado por ser emblemático de la barbarie», afirmó la dictadora Murillo.
El Colegio San José de Jinotepe, Carazo, con más de 40 años de trayectoria, pertenecía y estaba a cargo de las hermanas de la Congregación Josefinas.
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La dictadora Murillo señaló que en ese lugar se perpetraron «torturas y de crímenes de odio», argumentando que por dicha razón, «ya en las manos del Estado nicaragüense» el lugar pasará a llamarse como «el compañero Bismarck Martínez, a quien desde ese centro donde operaban los golpistas lo llevaron a asesinar en los predios aledaños».
Más de 600 estudiantes afectados por el robo
La toma de las instalaciones del Colegio San José empezó a concretarse desde el inicio de esta semana, luego de visitas de la Procuraduría General de la República (PGR).
Todavía este martes 12 de agosto, en el centro educativo había presencia de la PGR y la Policía Nacional, controlada por los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La dictadora Murillo aseguró que están «trabajando» para poder «reinstalar» el centro escolar la próxima semana, ya bajo el nombre de Bismarck Martínez.
Además, indicó que «los estudiantes de distintos años, porque entiendo yo, no lo puso aquí, son como 600 estudiantes… van a ser cubiertos por la política de gratuidad en la educación del Gobierno del pueblo presidente».
Docentes de la Unidad Sindical Magisterial (USM), en entrevista con LA PRENSA, indicaron que tras la toma policial de la dictadura al Colegio San José, colegas jinotepinos refirieron que los padres de los estudiante de ese centro escolar fueron convocados a reuniones de emergencia.
La abogada Martha Patricia Molina, a través de sus redes sociales, apuntó que es «un día infame para la libertad religiosa en Nicaragua», recordando la larga trayectoria que tienen las hermanas Josefinas en el país.
Orteguismo confisca a religiosas a las que galardonó
La centenaria labor de las hermanas de la Congregación de Josefinas en Nicaragua —en 2016— incluso fue honrada por operadores de la dictadura Ortega-Murillo, que propusieron y aprobaron en ese año, desde la Asamblea Nacional, un decreto con el que ordenaron entregarles una «medalla de honor de oro», reconociendo el trabajo que han hecho las religiosas desde que pisaron el territorio nacional en 1915.
El Legislativo, al otorgar «medalla de honor de oro» a la Congregación de Josefinas, reconoció que las religiosas han apoyado y atendido a centenares de nicaragüenses en cada uno de sus centros, mencionando entre estos: Colegio San José en Jinotepe, ahora confiscado por la dictadura; Colegio San José, Buenos Aires, en Rivas; Hospital San José, en Diriamba; Instituto Nuestra Señora de las Victorias, en El Crucero; Centro de Atención a la Niñez San José, en Managua; Hogar San Antonio, en Masaya; Casas de Formación; Colegio San José de Matagalpa y Hogar Guadalupe en Matagalpa.