Policías en labor de asedio frente a la casa de un opositor. FOTO: LA PRENSA/ARCHIVO

Policías en labor de asedio frente a la casa de un opositor. FOTO: LA PRENSA/ARCHIVO

«Quieren que sea oreja». Las presiones de la Policía a la población nicaragüense

Los CPC han perdido fuerza en su labor de ser "oreja", porque la población los rechaza o les miente sobre su inclinación política para quedar bien. La dictadura tiene otra estrategia

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La Policía orteguista tiene un nuevo plan en marcha para reclutar a personas que espíen a sus vecinos o a sus mismos familiares, de los que el régimen sospecha que podrían «tramar algo en su contra».

«Van endulzando el oído, ofreciendo un buen salario para ser informante o para que mantenga controlada a la comunidad y les diga qué es lo que traman. Quieren que sea oreja, dicen que si es posible que se ponga a escuchar en las paredes, como dicen, poniendo oreja», dijo una fuente que pidió no ser identificada.

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Según la fuente, estos reportes, cada vez más numerosos, se han dado los últimos meses, y aunque no es nuevo que la dictadura de Daniel Ortega haga infiltraciones en los grupos opositores, no era tan común que lo hiciera en comunidades vecinales, donde esa función la tienen los sandinistas locales o los miembros del Consejo del Poder Ciudadanos (CPC). 

Necesitan «nuevos orejas»

La fuente explicó que los CPC o sandinistas locales ya no están dando resultado para averiguar el sentir de la población o identificar quién verdaderamente apoya a la dictadura, porque son personas rechazadas, que generan animadversión o a quienes la población les miente «para que no les pongan dedo».

La orientación a los» nuevos orejas», según la fuente, es espiar a gente influyente o personas con dinero en la comunidad, también a personas que aparentemente son sandinistas, pero que se sabe o se cree que apoyaron las protestas de 2018, pero no de forma muy activa.

Algunos han reportado que quienes andan haciendo el ofrecimiento de «dinero por ser oreja» son policías o autoridades locales, que los llegan a visitar a sus casas. Otros dicen que la Policía los interceptó en cualquier lugar de la calle y los retiene por horas, para convencerlos hasta con amenazas. También miembros del Ejército han sido identificados en esta misión de buscar «aliados», pero en zonas rurales y fronterizas del país, según los reportes de los afectados.

«No es nuevo que el régimen busque a gente para infiltrarla, pero ahora están buscando a más gente común y corriente para esto, para que nadie sospeche que esta persona es informante, algunos son personas que gozan de mucha confianza en la comunidad», relató una de las fuentes que lleva un registro de esta situación en diferentes partes del país.

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Según la fuente, hay opositores que aún quedan en el país a quienes les han hecho este ofrecimiento, pero con ellos son más agresivos.

«A este le viven escribiendo casi a diario, le tienen intervenido el WhatsApp, le dicen que se acuerde que usted tiene familia», dijo la fuente.

«Están revolviendo el río, para ver qué sacan»

Esta situación, según las fuentes, ha puesto en contra a los vecinos en algunas comunidades, donde se acusan mutuamente de ser «sapos», debido a que al parecer la Policía y los mismos del CPC les dicen a unos que los otros sí están colaborando con ellos.

«Están revolviendo el río para ver qué sacan. Hay mucha desconfianza, porque algunos afectados cuentan que reciben llamadas de familiares o conocidos, que no es habitual que se comuniquen y les preguntan sobre su vida, sobre lo que están haciendo y hasta temas que ya no se tocan en Nicaragua, como hablar de las protestas», relató una de las fuentes.

Las fuentes no dudan que con el tiempo estas presiones lograrán que más gente salga del país para exiliarse, aunque hay casos de personas que prefieren caer presas antes que trabajar para la dictadura Ortega Murillo.

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