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Néstor Herrera Obando, juez suplente del Juzgado Séptimo del Crimen de Managua, planeó lo que pensó sería el crimen perfecto. Sin embargo, las inconsistencias en su coartada y una serie de elementos extraños en la escena del crimen comenzaron a despertar sospechas que lo pusieron en el centro de la investigación como autor intelectual y material del parricidio.
El juez declaró a las autoridades que la tarde del crimen había viajado con su asistente, Ramón Paiz, al municipio de Tipitapa. No obstante, una testigo aseguró haberlo visto regresar a la vivienda alrededor de la 1:00 p.m., contradiciendo su versión.
Ese mismo día, Herrera fue interrogado por la Policía. Afirmó que al regresar a su casa a las 3:00 p.m. encontró el portón principal cerrado, pero la verja y la puerta de entrada estaban abiertas. Dijo que al ingresar a la oficina que compartía con su esposa, encontró su cuerpo acuchillado y tendido en un charco de sangre. Un detalle que llamó la atención de los investigadores es que los dos perros de la familia no ladraron.
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Juez compartía seguro de vida con su esposa
Varios cabos sueltos comenzaron a salir a la luz. Entre ellos, un seguro de vida compartido por la pareja por un monto de 50 mil dólares, adquirido dos años antes. Además, la familia de Tania había denunciado episodios de violencia doméstica por parte del juez. Otro elemento que generó controversia fue la vinculación del padre de Tania, William Silva, condenado a 10 años por narcotráfico.
El domingo 10 de agosto, Tania fue sepultada en un ambiente tenso. Su madre, Daniela Reyes, expresó desde el inicio sus sospechas contra el juez. Herrera intentó desviar las sospechas, sugiriendo que el asesinato fue un ajuste de cuentas por una deuda que se relacionaba con el pasado criminal de su suegro. De forma llamativa, el padrino de bodas de la pareja había sido Frank Morgan, un narcotraficante que en su momento fue representado legalmente por el propio Herrera y era amigo de William Silva.
Finalmente, el 14 de noviembre de 2003, la Fiscalía acusó formalmente a Néstor Herrera Obando por el delito de parricidio. Esa misma noche la Policía Nacional lo arrestó para enfrentar un proceso judicial por el asesinato de su esposa, Tania Silva Reyes.
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Fotografías de LA PRENSA sobre el caso





Juez confrontó a periodistas





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