Julio manoseado

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He visto y leído muchos comentarios sobre la actividad del 19 de julio y sé que este es uno de esos artículos que despertará comentarios de simpatizantes sandinistas para decirme cualquier cosa, pero para mí el romanticismo de esa fecha es algo manoseado.

Empezaré por decir, como dice una amiga, “en Nicaragua todos eran sandinistas”. Esta teoría del espíritu revolucionario que, aunque votara por la paz con doña Violeta Barrios de Chamorro (q.e.p.d.), seguía latiendo en muchos nicaragüenses.

¿Qué pasó entonces? Dejó de ser la celebración del derrocamiento de una dictadura para engordar el ego de una que se instalaba, dejó de ser algo que moviera para ser algo que obligaba. Y como extrabajadora de instituciones del Estado en sus primeros años vi esa transformación para que no me digan que “desde el imperio y sin saber se opina mejor”.

También fui testigo de que a quienes nos negamos a ir a agitar la bandera roja y negra a las rotondas se nos decía que no estábamos con Ortega, como si eso fuera algo malo y por supuesto fui testigo de que se pasaban listas para promover los despidos de esos incumplidos.

De las veces que fui a la plaza recuerdo las que fui voluntariamente y las que me indicaron debía ir y dejar prueba de mi asistencia.

Además, fui parte de la preparación de jóvenes para que supieran qué contestar en los eventos masivos, por si los medios independientes, que en ese momento todavía acudían, les consultaban cosas tan básicas como ¿qué estamos celebrando?

Julio es un mes que a mí me encanta, el año va a la mitad y tienes la idea de que todo es posible, reparar lo que salió mal, iniciar nuevos proyectos, construir lo que se derrumbó, pero no sé si es así con la democracia en Nicaragua, porque es uno de los meses más manoseados en mi país.

Un comunicador reconocido indicó el enorme gasto de esta celebración y de buena fuente sé que eso ha incrementado año con año y pasó de recibir aportes de las cajas chicas de las instituciones a recibir presupuestos de Educación y Salud. Así que más allá de destinar esta plata a un manoseo de julio se le quita a un servicio que deberían estar recibiendo los nicaragüenses.

Una celebración que me gustaba en Nicaragua era septiembre. Siempre saqué la bandera azul y blanco como muchos de mis vecinos, pero cuando se empezó a sacar en abril ya era una marca para ser señalado de opositor.

Me pregunto por qué no pueden economizar el 19 de julio sacando las banderas y ya. En lugar de movilizar obligados a policía, ejército, juventud y trabajadores estatales.

Termino con dos comentarios de la pareja presidencial. El primero es el de Rosario Murillo diciendo que no les han dejado gobernar, tras 18 años en el poder, y uno en redes sociales que llamaba a Ortega el mayor influecer. Espero que los influencer respondan porque eso de mover gente obligado a una plaza no debería aplicar a ese término.

Espero que Nicaragua despierte por razones económicas ante manipulaciones y manoseos tan costosos, ante la pérdida de la dignidad por ser obligados a asistir a estos eventos, pero sobre todo los que ignoran el daño que le hacen al país al mantener la idea de que a esas dos personas en una tarima cargada de flores se les quiere.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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