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Héctor José Rivera Zeas, de 37 años, para quien la Fiscalía está pidiendo 30 años de prisión, puso a Dios como testigo de los hechos acontecidos el pasado 11 de mayo en el barrio anexo El Naranjo, en Chinandega, donde le quitó la vida de un balazo a su pareja Aura Saraí Mejía Salmerón, de 30 años.
«Sabe Dios como pasaron las cosas. Él sabe que no le quise hacer daño. Jamás tuve la voluntad de hacer daño a la víctima», dijo Rivera al hacer uso del derecho a la última palabra en el juicio donde fue declarado culpable por los delitos de femicidio y portación ilegal de armas.
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El inculpado también pidió perdón a Dios y a la familia doliente por el crimen cometido en presencia de una adolescente de 15 años, sobrina de la víctima.
Después de cometer el femicidio, Héctor Rivera Zeas huyó del lugar e intentó quitarse la vida, pero vecinos y familiares de la víctima se lo impidieron y lo entregaron a la Policía.
Violencia de género
La jueza Isabel Mayorga Saavedra al declarar la culpabilidad por femicidio a Héctor Rivera Zeas, señala que el crimen que terminó con la vida de Aura Mejía Salmerón no es un hecho aislado.
«Quedó demostrado que el crimen no fue un hecho aislado, ni accidental, sino el resultado de una escalada de violencia de género que terminó con la muerte de la víctima», subraya la judicial.

En otra parte del fallo de culpabilidad, la encargada de impartir justicia señala que la prueba aportada por la Fiscalía demuestra que Héctor Rivera Zeas ejercía violencia de manera reiterada contra Aura Mejía Salmerón.
«La acción desplegada por el acusado demuestra que no se trata de una acción inmediata o impulsiva, sino de una conducta deliberada y violenta», subraya la jueza Mayorga.
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En la resolución, igualmente se señala que el hecho que Héctor Rivera Zeas haya utilizado una pistola para matar a una mujer indefensa en un entorno de intimidad, como es el hogar, demuestra la intencionalidad del acusado de querer matar.
Hermana pide justicia
Antes que la jueza de Distrito Penal Especializada en Violencia de Chinandega emitiera su fallo, Jamileth Mejía Salmerón, hermana de la víctima, pidió que caiga todo el peso de la ley sobre el femicida.
«Lo que queremos es justicia, porque no es un animal a quien mató», expresó Jamileth Mejía al tomar la palabra en representación de la mujer asesinada.

Jamileth señaló que el femicidio también ha dejado como víctimas colaterales a los hijos de su hermana Aura.
«Sentimos mucho dolor por los hijos de mi hermana. Uno de los niños no para de ver la foto de su mamá», manifestó la atribulada mujer.
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La fiscal auxiliar de Chinandega, Gloria Sánchez Varela, pidió que el hombre sea condenado a 30 años por femicidio, más un año por la portación ilegal de armas con una multa equivalente a cien días del salario mínimo vigente del sector industrial.
Mientras que el abogado defensor, Juan Miranda Largaespada pidió la pena mínima de 25 años por femicidio y seis meses por la portación ilegal de armas.