La cantautora y exiliada nicaragüense Olguita Acuña, de 32 años, lanzó el pasado 30 de junio su sencillo Grito Atabal, una composición de su autoría que empezó a escribir desde el año 2019 que retrata «los múltiples dolores que se experimentaron en 2018».
Acuña, quien se exilió en septiembre de 2018 tras amenazas de muerte, actualmente forma parte de los 12 compositores nicaragüenses que dedican sus canciones a los recuerdos que dejaron las protestas antigubernamentales de ese año y las plasmaron en un disco colectivo llamado ‘Monarca: memorias sonoras‘, que se grabó con la ayuda de una asociación que fomenta la cultura y el arte en Latinoamérica llamada COPAL.
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«La idea es haber creado un disco que hable acerca de la memoria colectiva y utilizar el arte como una herramienta de transformación social tomando en cuenta que Nicaragua a través del tiempo ha procurado borrar la memoria y los hechos para escribir algo nuevo», dijo la artista originaria de Managua.
«Grito Atabal es un recorrido de los múltiples dolores que se experimentaron en 2018, desde el encarcelamiento de las personas, denuncias que se habían hecho desde antes con Indio Maíz. Es convertir todas esas tristezas y todas esas denuncias en un canto de esperanza», afirmó Acuña a LA PRENSA.

El sencillo disponible ya en todas las plataformas de música como Spotify, YouTube, Deezer, entre otras, es el primer sencillo de la artista nicaragüense grabado en estudio. Pues es una canción que en palabras de la exiliada, «aunque empecé a escribir la canción en 2019, se transformó en 2021 y la terminé grabando para el disco como mi manera de decirme esto no es el final, esto es temporal, así que estamos luchando por ese retorno seguro», afirmó.
A seis años de su creación, la vigencia sigue
Aunque la canción empezó a escribirse en 2019, para la artista, aunque hayan pasado ya seis años su letra aún la siente vigente y siente que seguirá así mientras la dictadura Ortega Murillo siga en el poder.
«Seis años después, todavía seguimos viendo cómo se encarcelan, expatrían y secuestran personas y ahí está todavía el llanto de las madres que siguen buscando la justicia. Hasta el día en que Nicaragua sea libre y sea república esa canción va a tener vigencia», cuenta Acuña.
Asimismo, Acuña, quien surgió como cantautora en Costa Rica, mientras afrontaba sus primeros meses de exilio, comenta que su canción le ha permitido llegar a espacios en los que la gente que desconocía sobre la crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua empieza a conocer los detalles.
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«Tener la oportunidad de presentarme a través de plataformas como ACNUR, me ha permitido llegar a nuevos espacios donde la gente no es que sea apática, sino que desconocen la situación, siento que la música me ha permitido llegar no solamente con un discurso político, sino que me ha permitido llegar a la gente con un discurso más humano, uno de amor», comenta.
«Quiero cantar mi canción en Monimbó»
Una de las esperanzas de la artista nicaragüense es regresar a Nicaragua y poder cantar Grito Atabal en Monimbó, el barrio indígena de Masaya que ha sido clave en las protestas civiles del país tanto para la Revolución Sandinista como en 2018.
«Espero algún día cantar estas canciones en mi país, esa es la fe y la esperanza yo la quiero cantar en Monimbó, que cuando podamos regresar, porque es que tenemos que regresar, es decir, nosotros no podemos permitir que esta situación se vaya a alargar indefinidamente como ha sucedido. Creo que esta canción ya está sonando en Nicaragua a través de las personas y un día sí voy a llegar a tocarla a Nicaragua», afirma la exiliada.

En la agenda próxima de Acuña se encuentra un concierto este sábado 19 de julio para lanzar su canción Grito Atabal en vivo a las 8:00 p.m. en Casa Javorai, al cierre de Mercadito Micelio.
También estará en Buenos Aires, Argentina el próximo sábado 23 de agosto para recibir a nombre de la presa política Nancy Henríquez el “Premio Graciela Fernández Meijide a la Defensa de los Derechos Humanos” galardón otorgado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).
«A través de mis canciones y mis palabras vamos a visibilizar la situación de Nicaragua, sus presas y presos políticos, y la inseguridad que se vive aún en el exilio», concluyó la artista.