Comunicadores, entre exilio y amenazas 

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Recientemente el Observatorio de Agresiones a la Libertad de la Asociación de Periodistas y Comunicadores Independientes (PCIN) compartió con la Federación para la Libertad de Prensa (FLIP) información sobre el registro de agresiones y especificando las amenazas de muerte y exilio.  

Las cifras pueden no parecer grandes, pero es importante decir que los comunicadores no acostumbran a verse como víctimas. Con el exilio costó que vieran su salida forzada como una agresión de parte de un régimen que no los quería en el país por dar informaciones que no les convenía para el plan de perpetuarse en el poder.  

Aquí los datos. Desde julio 2022 el Observatorio tiene documentadas 417 denuncias, de estas la mayoría por amenazas e intimidación y de esas cinco con amenazas de muerte directas.  

Además, el Observatorio respalda la cifra de la FLED de 293 periodistas exiliados desde 2018, más de 104 son mujeres.  

En un momento me parecía increíble que un nicaragüense amenazara con matar, asesinar, desaparecer, pero es posible. 

Otro tipo de denuncia que crece es el de los ciberataques y el doxing (agresiones a través de las redes sociales). Un capítulo de lo que callamos los articulistas, a veces, no siempre, para mantener mi salud mental, reviso los comentarios de redes de LA PRENSA de este tipo de artículos y me he encontrado con comentarios de personas fieles al régimen, tanto que pierden la lógica de lo que dicen.  

Algunos me tachan de no estar en el país y tengo más países visitados en esas redes que en la vida real (y eso que son varios). Me dicen que desde el “imperio” se vive mejor, pero bueno no sé si eso sea cierto porque no vivo allí, pero viniendo de sandinistas que viven “bonito” debe ser cierto.  

Me dicen Costa Rica y tampoco. No falta el que dice que me crucé el charco para vivir en Europa, aunque me gustaría porque ya lo visité escribo esto desde otro punto del mundo.  

Y de los comentarios menos “pensados” quiero colocar uno de Rivera Moisesito a mi artículo de Respirando abril. Para el aniversario de 2018 colocó en Facebook: “Estarían muertos si no respiraran… aunque no sería malo”. Las letras que faltan, el tono y por supuesto el valor de hablar como dicen los abuelos “al peso de las tapas” es un sello de comentarios de cuentas falsas o de personas leales a la caída de la democracia en Nicaragua.  

Casi 300 periodistas viven exilio, cientos son amenazados aunque ya no están en la tierra que los vio nacer y aun así no se han detenido los medios de comunicación, no ha muerto la libertad de expresión.  

Más allá de las amenazas, Nicaragua ya tiene registro de periodistas asesinados por regímenes autoritarios. La muerte de Ángel Gahona es una de las escenas que no olvidaré porque más que ver caer la democracia me duele ver caer la humanidad en los nicaragüenses.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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