Daniel Ortega y Rosario Murillo durante la celebración del 19 de julio en 2024. Foto: Tomada de El 19 Digital

Las celebraciones del 19 de julio desde 2018: Ortega celebra con figuras marginales y sin respaldo internacional

De actos multitudinarios con delegaciones oficiales se ha pasado a conmemoraciones cerradas con invitados marginales, grupos solidarios o figuras sin representación estatal

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Las celebraciones del 19 de julio en Nicaragua, que alguna vez atrajeron a figuras internacionales de primer nivel y a delegaciones oficiales de gobiernos aliados, hoy se han reducido a visitas de personajes marginales o enviados de países periféricos. A dos días del 46 aniversario de la Revolución Sandinista, el régimen no ha anunciado a personajes emblemáticos que asistan a su celebración, que pasó de ser masiva a privada con la profundización de la crisis que estalló en abril de 2018.

Según analistas consultados por LA PRENSA, a medida que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo pretende aislarse de Occidente, los respaldos que logra convocar para conmemorar el aniversario de la Revolución Sandinista son cada vez más irrelevantes, y en su mayoría no son delegaciones oficiales que representen a Estados sino a partidos, grupos solidarios o figuras con pasado violento.

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Para este 2025, lo más llamativo anunciado hasta ahora es la presencia de familiares del líder burkinés Thomas Sankara. El año pasado, la figura estelar fue Leila Khaled, exintegrante del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), conocida por haber participado en secuestros de aviones en los años 70.

Delegaciones «exóticas»

Desde hace años, las delegaciones que viajan a Managua el 19 de julio son cada vez más exóticas y marginales, según el politólogo y excarcelado político, José Antonio Peraza.

“El régimen ya no logra reunir a la comunidad internacional. Después de 2018, Ortega perdió el respaldo de los tres grandes factores con los que había pactado: la Iglesia, los empresarios y Estados Unidos. Ahora gobierna sin legitimidad, sin democracia, y eso lo aísla. Nadie serio quiere prestarse a legitimar un sistema como ese. El sandinismo actual ya no tiene un proyecto ideológico, sólo clientelismo y represión”, dijo Peraza.

Para el historiador costarricense Vladimir de la Cruz, quien en los años 70 colaboró activamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desde la Brigada Internacional de Costa Rica, la distancia es aún más dolorosa.

“Los festejos del 19 de julio ya no evocan a Sandino ni a la Revolución. Son actos cerrados, sin pompa, sin los líderes históricos que hoy están en silencio o en el exilio. Lo que fue una gesta heroica se ha transformado en la exaltación de un gobierno tiránico y personalista”, señaló.

José Antonio Peraza, politólogo. LA PRENSA/Archivo

2018: delegaciones discretas en medio de la represión

El 39 aniversario se celebró mientras Nicaragua atravesaba su crisis más profunda en décadas, con más de 300 muertos, miles de heridos y decenas de miles de exiliados tras la represión estatal contra las protestas ciudadanas. Además la dictadura venía de ejecutar la «operación limpieza» y de desalojar a los estudiantes que estaban atrincherados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

Pese a ese contexto, el régimen convocó su tradicional acto en la Plaza de la Fe, al que asistieron algunas delegaciones extranjeras, aunque con menor visibilidad que años anteriores.

Las más relevantes fueron las oficiales de Cuba, encabezada por el canciller Bruno Rodríguez, y de Venezuela, con el canciller Jorge Arreaza. También hubo representación oficial de Bielorrusia, con el vicecanciller Evgeny Shestakov, y una delegación parlamentaria de Rusia. Participaron además miembros del Foro de São Paulo y activistas de solidaridad internacional, aunque con escasa cobertura mediática. Fue la primera señal visible de la falta de colaboración de figuras emblemáticas con la dictadura de los Ortega Murillo.

Managua 19 de Julio 2018. Celebración del 39 aniversario de la Revolución Sandinista. Foto: LA PRENSA

2019: un esfuerzo por mostrar músculo… con nostalgia

Para el 40 aniversario, el régimen hizo un gran esfuerzo propagandístico por demostrar respaldo internacional. En su alocución previa al acto, Rosario Murillo detalló una larga lista de países cuyos representantes asistirían a la celebración. Mencionó delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, México, Uruguay, Chile, Francia, Italia, Alemania, Finlandia, Reino Unido, Dinamarca, España, Suecia, Japón, Turquía, Vietnam, Irán, así como de los territorios parcialmente reconocidos Abjasia y Osetia del Sur, el Frente Polisario, Taiwán y una delegación de empresarios chinos.

También anunció la presencia del nieto del presidente Salvador Allende, así como de representantes del Comité Europeo de Solidaridad y académicos internacionales. Pese a la magnitud del listado, la mayoría de estas delegaciones no eran oficiales o de alto rango.

Las presencias más destacadas fueron el presidente de Osetia del Sur, Anatoli Bíbilov; el canciller de Abjasia, Daur Kove; el vicepresidente de Cuba, Salvador Valdés Mesa; y una delegación parlamentaria rusa. Fue el último año con cierta masividad, pero con escaso respaldo de figuras internacionales.

El dictador Daniel Ortega el 19 de julio de 2019. Foto: Presidencia.

2020: la pandemia silenció las tarimas

El 41 aniversario se celebró sin público ni delegaciones internacionales presenciales, debido a la pandemia de covid-19, además no se permitió el ingreso masivo a la Plaza de la Revolución, donde la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, colocó una gigantesca estrella esotérica rodeada por funcionarios del régimen.

Las únicas muestras de respaldo provinieron de saludos virtuales enviados por gobiernos aliados como Cuba, Venezuela, Irán y Rusia. No hubo vuelos diplomáticos ni delegaciones acreditadas, y la celebración pasó prácticamente desapercibida a nivel internacional.

Celebración del 19 de julio de 2020. Foto: Presidencia.

2021: un único visitante

En el 42 aniversario, la única delegación extranjera presente fue la del canciller de Abjasia, Daur Kove, quien ya había estado en Nicaragua en años anteriores. No hubo más funcionarios de alto nivel ni de gobiernos reconocidos por la comunidad internacional, en parte también porque la dictadura encarceló a aspirantes presidenciales y opositores, incluyendo entre estos a antiguos militantes y fundadores del sandinismo, como Dora María Téllez, el excanciller Víctor Hugo Tinoco y Hugo Torres, este último falleció bajo custodia del régimen en 2022.

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El acto fue transmitido desde la Plaza de la Revolución, con participación partidaria local y funcionarios del régimen. La soledad diplomática fue notoria: ni siquiera los aliados más cercanos enviaron delegaciones presenciales.

2022: el trío de siempre

En el 43 aniversario, el régimen consiguió la presencia de tres delegaciones oficiales: el primer ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz; el canciller de Venezuela, Carlos Faría, y el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, el «tío Ralph», quien al final del evento danzó con Murillo. La Plaza de la Revolución volvió a llenarse de simpatizantes del FSLN, movilizados desde las estructuras estatales.

La presencia de estos tres aliados fue destacada por la propaganda oficial como una muestra de respaldo internacional. Sin embargo, ningún otro gobierno latinoamericano, ni siquiera los de tendencia izquierdista, envió representantes. El acto fue más controlado, con acceso restringido a medios y un fuerte despliegue policial.

El dictador Daniel Ortega y el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, el 19 de julio de 2022. Foto tomada de medios oficialistas.

2023: China, Irán y Rusia, sin primeros niveles

El 44 aniversario contó con delegaciones oficiales de Cuba, Irán, Palestina y Rusia, aunque sin figuras de primer nivel. Las representaciones fueron encabezadas por funcionarios de segundo rango o enviados especiales. China, aunque no fue mencionada oficialmente, tuvo presencia simbólica a través de sus relaciones bilaterales crecientes con el régimen.

A diferencia de años anteriores, la mayoría de países latinoamericanos se abstuvieron de enviar representantes, incluso los movimientos alineados ideológicamente con el discurso “multipolar” del régimen.

2024: Leila Khaled, símbolo del ocaso

Leila Khaled durante su visita a Nicaragua en julio en 2024. Foto de El 19 Digital

El 45 aniversario tuvo como figura central a Leila Khaled, exintegrante del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), considerada terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea. Su presencia fue exaltada por el régimen como un símbolo de resistencia.

También asistió el presidente de la Duma rusa, Vyacheslav Volodin, y el primer ministro de Bielorrusia, Román Golóvchenko. Llegaron delegaciones de países africanos como Zimbabue, Burkina Faso, Sudáfrica y Angola, así como una representación oficial de Irán. Ningún jefe de Estado latinoamericano asistió.

Entre los grupos no oficiales, destacó una delegación chilena de más de 100 personas, integrada por exbrigadistas de los años 80, activistas solidarios y simpatizantes históricos del sandinismo.

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