Trámites para sobrevivir

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Trasladarse de país y crear un nuevo proyecto de vida implica tres pasos fundamentales: la legalización de tu situación, el tener metas y círculos sociales o actividades de recreación, y por supuesto cómo vas a pagar el pan nuestro de cada día. Eso lo he comentado en otros artículos de forma general.

En esta ocasión quiero abordar el tema de la legalización de la situación, desde cosas básicas, pero fundamentales como un carnet de refugio o una cédula de extranjería, hasta otras más triviales como la homologación de la licencia de conducir.

Pero ahora discutamos cómo alrededor de los trámites y papeleos giran otros puntos de la sobrevivencia y creación de un nuevo proyecto de vida. Por ejemplo, si diste clase en Nicaragua 5, 10, 15, 20, 30 años o más no puedes ser docente en otro país si no pasas por apostillar tu título y homologarlo.

No voy a profundizar el tema de lo imposible que es para un exiliado, refugiado, desnacionalizado lograr estos procesos, pero el tema es que es una limitante para poder tener una actividad que te permita irte adaptando a un país y generar un ingreso, por más pequeño que sea. Sin mencionar que es limitante para obtener un empleo, en algunos casos, o continuar estudios.

Costa Rica es un país amable con los refugiados, aunque las reglas cambian en algunos puntos por lo general es sencillo lograr tener un carnet de solicitante de refugio y sin mencionar que puedes hacer gestiones con el pasaporte, a diferencia de otros países. En Colombia, según me comentan, no es un lugar para quedarse con apatridia de facto porque no logras actualizar documentos tan fácilmente, pasas meses y hasta años esperando renovación de un pasaporte. Tampoco puedes abrir una cuenta bancaria ni gestionar servicios de un hogar.

Estados Unidos en temas de migración en este momento es como el tío Bruno de la película Encanto, “no se habla de bruno”. Así que mientras las cosas no se estabilicen no hablaré de trámites en este alborotado país.

De la facilidad de un trámite depende mucho el destino de una persona que los necesita. Puede hacer la diferencia entre un docente de universidad, estudiante de una maestría, a un conductor de Uber porque lo más sencillo fue homologar la licencia de conducir.

Y quiero hacer la aclaración que no es solo un tema de periodistas o comunicadores, conozco médicos nicaragüenses que dejaron de ejercer esta profesión por la dificultad para homologar sus diplomas. Curiosos casos porque el cuerpo humano no cambia mucho que yo sepa, con las fronteras.

Esto me genera tres reflexiones: la primera, que los apostillados deberían ser casi obligatorios en los países para que, si te agarra el exilio, la migración económica u otra condición que te impida volver y gestionar estos papeles no te quedes “en el aire”. La segunda, que los gobiernos que reciben a nicaragüenses en estas condiciones deben tomar en cuenta que si no lograron “legalizar” estos documentos no es porque no quieran, es porque no se puede y que para no perder estas oportunidades y estos talentos deben encontrar las maneras. Y la tercera es que todo aquel que empaque su vida en maletas y empiece en otro país debe ir calculando estos pasos legales para armar un nuevo proyecto de vida.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

Opinión inmigrantes Nicaragua Nicaragüenses exiliados archivo
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