Doctor IA para las nuevas generaciones

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Recuerdo que estando en la universidad y conociendo el mundo de las computadoras había una aplicación que era una especie de “psicólogo” al que le hacías preguntas y te respondía. Era divertido procrastinar con el doctor virtual un tiempo, pero cuando las respuestas eran repetitivas sonaba mejor un café con churro de la cafería de la universidad.

Luego pasó el tiempo, la vida, llegó la IA y me ha tocado “travesear” para fines laborales aplicaciones que usan la inteligencia artificial desde el básico Pinpoint de Google para procesar entrevistas y organizar documentos hasta generación de avatares, hacer fotos y crear imágenes con estilos diferentes y en medio de esta aventura ChatGPT para generar textos y hacer consultas.

A estas alturas si le preguntaste algo “San Google” ya usaste inteligencia artificial porque Gemini, la IA del gran buscador te da una respuesta al iniciar los resultados de la búsqueda.

Recientemente una comunicadora joven que me ha mostrado mucho del uso de la tecnología de las nuevas generaciones me indicaba que las consultas que le hacemos a la IA han cambiado. Iniciaron con dudas básicas: cómo organizarse, cómo mejorar la productividad, a temas más personales y de salud física y emocional.

Me acordé inmediatamente de la aplicación del doctor virtual, pero esta vez el “doc” no repite respuestas, si la pregunta es diferente tiene un mar de información para alimentarse. El tema es como dice la joven colega “la IA es complaciente”, siempre te dará la respuesta que esperas si se trata de una consulta personal.

En ese sentido no tengo mucho por comentar, a lo más he llegado a decirle: “Alexa estoy triste, me dejó mi novio”, para que me cuente una serie de chistes, pero más para probar lo que vi en un tik tok.

El tema es que hay que tener cuidado con los límites. La IA te puede recomendar cosas, pero no reemplaza a un médico. Te dice por dónde puede ir el padecimiento, pero a quién le reclamas si en algo falla como una alergia a algún medicamento o la mezcla de componentes.

Y en el caso de las consultas personales nada mejor que una amiga que te diga que estás haciendo las cosas mal y que debes tomar decisiones en lugar de una IA que te diga “pobrecita”, sí comprendo que estés triste.

Lo cierto es que debemos evitar que la tecnología y la IA nos quite más habilidades y si piensan que me equivoco se pueden preguntar cuándo fue la última vez que marcaron un número telefónico de memoria.

Que la tecnología y la Inteligencia Artificial nos hagan los mandados, no que nos resten habilidades o creatividad. Que nos ayuden a crear cosas, no a dejar nuestra creatividad en sus teclas, en un clic o en una pantalla.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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