Asesinatos

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Conmoción. El asesinato de Roberto Samcam ha sacudido hasta los cimientos la mente y alma de millares de nicaragüenses. Porque matar en sí es siempre atroz; algo que viola el quinto mandamiento de la ley de Dios, ofensa gravísima ante sus ojos y un ultraje a la dignidad del hombre. Pero que es peor aun cuando va acompañado de las condiciones propias del asesinato. La ley humana distingue por eso entre homicidio y asesinato. Mientras el primero puede haber sido causado por imprudencia temeraria o por una pasión o arrebato, el asesinato, en cambio, es hecho con pleno conocimiento, premeditación, y alevosía, evitando los riesgos para el delincuente y ensañamiento.

El asesinato, más hijo del miedo que del odio pues suele odiarse más a quien más se teme, no es nuevo en la historia del sandinismo. A manera de ilustración, los siguientes son algunos de los casos más publicitados antes de las masacres de 2018,

Jorge Salazar. 17 de noviembre de 1980. Era el líder indiscutible de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) compuesta por 7,000 afiliados.  Tenía un gran poder de convocatoria. La dirección nacional del FSLN decidió asesinarlo. Para ello lo hicieron creer, a través de Moncada Lau y otros oficiales, que se estaba fraguando un golpe interno dentro del ejército. El 17, Moncada citó a Salazar para una reunión de emergencia en El Crucero, lugar cercano a Managua. Al bajar de su vehículo Moncada disparó al aire. Inmediatamente un grupo de agentes de la Seguridad del Estado salieron de su escondite y acribillaron a Salazar. Para disimular Moncada fue juzgado como conspirador por una corte militar, pero nunca fue apresado.

Enrique Bermúdez. 16 de febrero 1991. Había sido el más prominente líder de los contras en el terreno. De vuelta en Nicaragua, tras el triunfo de doña Violeta, el 21 de noviembre de 1990, manifestó en una carta al cardenal Obando sus temores: “Si algo me sucede hago responsable a todas las personas que en contubernio con los sandinistas están prestándose a este abuso…” Dos semanas después, al salir del Hotel Intercontinental fue abatido a poca distancia por dos disparos a la cabeza. El arma fue una ComBloc soviética, de uso especializado, que funciona con presión de aire para no dejar huellas de pólvora ni hacer ruido.

Arges Sequeira. 23 de noviembre de 1992. Era miembro del directorio de Cosep y presidente de la Asociación Nacional de Confiscados. Luchaba por la devolución de propiedades tomadas por los sandinistas. Fue asesinado en El Sauce por tres exmiembros de la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE), famosa por sus operaciones encubiertas. Los hechores quedaron libres.

Carlos Guadamuz. 10 de febrero 2004. Durante los años ochenta y parte de los noventa fue la voz del Frente Sandinista y director de Radio Ya, pero al enemistarse con Ortega le fue arrebatado y confiscado sus bienes. Luego dirigió en el Canal 23 su programa implacablemente crítico y mordaz del régimen llamado “Dardos al Centro”. Al salir del canal un sujeto lo mató a quemarropa. Su hijo logró capturarlo. El comandante sandinista Tomás Borge negó la autoría del FSLN en el crimen, pero el 14 de mayo la jueza Rafaela Urroz lo dejó en libertad alegando falta de pruebas.  

Los excontras. Al lado de estos casos más publicitados hay otros que serían largo enumerar. Es preciso sin embargo referir el caso de centenares de excontras asesinados. De acuerdo con organismos de derechos humanos y del Senado norteamericano, entre junio de 1990 y agosto de 1992, fueron asesinados 217 de ellos. El día antes de su muerte, Roberto Samcam comentó que estando entonces en el Ejército supo que 600 de ellos habían sido abatidos tras la firma de paz.

Hoy, ante el asesinato de Roberto Samcam el 19, junio 2025, vemos un hecho que, junto con su gran dolor, va a causar al régimen un gran daño al remojar el adjetivo de asesino con quienes muchos lo caracterizan. Y que va también a patentizar otra vez más su cobardía, porque en la raíz de todo asesinato o agresión política se esconde el temor de no poder contrarrestar, cívicamente o con la verdad, la influencia de sus adversarios.

El autor es sociólogo e historiador. Autor del libro En Busca de la Tierra Prometida, Historia de Nicaragua 1492-2019.

Opinión Nicaragua Roberto Samcam sicarios archivo
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