El asesinato de Roberto Samcam

El mayor en retiro del Ejército de Nicaragua, y enérgico crítico opositor a la actual dictadura sandinista, Roberto Samcam Ruiz, fue asesinado a balazos este jueves 19 de junio en su residencia familiar en San José, la capital de Costa Rica, donde vivía exiliado con su familia.

Samcam apoyó la rebelión popular de abril de 2018 y denunció la complicidad del Ejército en la sangrienta represión de la dictadura contra la gente opositora, por lo que ese mismo año se tuvo que ir del país para salvar su propia vida.

Además, obtuvo la nacionalidad española a mediados del año 2023, pero quiso seguir viviendo en Costa Rica para estar cerca de su patria y desde allí seguir denunciando a la dictadura, en particular con análisis muy bien sustentados sobre las políticas de espionaje y seguridad policial y militar del régimen, en lo que era un experto.

De manera que no se necesita hacer mucho esfuerzo mental para intuir  quiénes pudieron estar detrás del asesinato de Samcam. El trasfondo y los detalles del asesinato político se sabrán cuando avance en sus indagaciones el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica, que es eficiente e independiente y no tiene por qué encubrir a nadie.

La realización de asesinatos transnacionales es un procedimiento siniestro que dictaduras radicales de izquierda como la de Nicaragua, Venezuela, Rusia o Corea del Norte, usan para castigar a sus adversarios. Pero también las dictaduras de extrema derecha lo han practicado, como lo hicieron los regímenes militares del Cono Sur y el Centro de América en el siglo pasado.

“Asesinatos selectivos” es la denominación técnica de la liquidación física deliberada de una persona determinada, por motivos políticos, militares, ideológicos o estratégicos. No se trata de asesinatos al azar, sino de la eliminación física de “alguien calificado como amenaza, enemigo u obstáculo para los intereses de un grupo, un gobierno, un ejército o una organización”, dice la Inteligencia Artificial.

Por supuesto que el asesinato de cualquier persona humana es un hecho moralmente repudiable en cualquier circunstancia y en todas partes del mundo. Pero no todos los casos son iguales y no deben juzgarse como si fueran iguales.

Por ejemplo, no es lo mismo el asesinato selectivo de los líderes terroristas que han sido ejecutados por Israel en ejercicio de su derecho a la defensa de su propia existencia, que el asesinato de un luchador por la libertad y la democracia en Nicaragua, como era Samcam. O, dicho de otra manera, no es igual el asesinato selectivo de una persona que está al servicio de una tiranía y es cómplice de sus crímenes de guerra, que el de otra que lucha pacíficamente y sólo con su voz contra un régimen opresor de su pueblo.

Sin embargo, y esto hay que decirlo, en todos los casos se trata de ejecuciones extrajudiciales, sin juicio ni condena previa, y por lo tanto son reprobados por el derecho internacional humanitario.

De cualquier manera, el asesinato de Roberto Samcam en territorio costarricense es también una agresión a la soberanía de Costa Rica; y a la de España, porque Samcan también era español. Y por lo tanto las autoridades de ambos países deberían procurar que este crimen abominable sea esclarecido lo más pronto que sea posible. Y en su debido momento acusar a los autores materiales e intelectuales o políticos ante la Corte Penal Internacional.

No nos cabe duda de que las investigaciones conducirán a establecer que el asesinato de Samcam es otro crimen de lesa humanidad de la dictadura de Nicaragua. Y las organizaciones internacionales de derechos humanos tendrán que agregarlo al expediente que deberá presentar ante el tribunal que corresponda, cuando llegue el momento y la oportunidad de hacer justicia.

Justicia que puede tardar, pero sin duda llegará inevitablemente.

Editorial Costa Rica Nicaragua Nicaragüenses exiliados archivo
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