La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo sigue aislando a Nicaragua del mundo, pero del mundo democrático occidental y civilizado, porque con el autoritario liderado por China, Rusia e Irán se identifica cada vez más.
Lo decimos a propósito de que el jueves de esta semana la dictadura dio a conocer oficialmente que ha sacado a Nicaragua de otra agencia de la ONU, esta vez de la agencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
Acnur es la organización mundial intergubernamental de las Naciones Unidas que tiene el objetivo, según dice en su sitio web, de “salvar vidas, salvaguardar derechos y construir un mejor futuro para las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares (y sus países) debido a conflictos y persecuciones”. Cualquier clase de conflictos y persecuciones, sean políticos, raciales, religiosos o de cualquiera otra índole.
Acnur, de la que forman parte más de 130 países, fue creada en el año 1950 con el propósito de ayudar a aliviar los terribles daños humanos causados por la II Guerra Mundial. Desde entonces el Estado de Nicaragua fue parte de ella, pero ahora Ortega y Murillo decidieron excluir a Nicaragua, molestos o furiosos porque ha apoyado de alguna manera a los refugiados nicaragüenses en otros países; a las decenas de miles de compatriotas que a raíz de la crisis sociopolítica de 2018 y la represión sangrienta de la dictadura para liquidar las protestas democráticas, buscaron refugio en otros países y particularmente en la vecina Costa Rica.
Ha sido tan grande la cantidad de refugiados nicaragüenses en el exterior que el problema ha devenido en un drama humanitario de grandes proporciones, acerca del cual la Acnur ha debido pronunciarse públicamente porque tal es su deber institucional.
Según la información publicada por LA PRENSA, en mayo recién pasado Acnur “emitió un alerta sobre la situación crítica que enfrentan los refugiados nicaragüenses en Costa Rica, resaltando la urgente necesidad de fondos para atender sus necesidades básicas”.
Agrega la información que Acnur ha destacado que “más de 300 mil nicaragüenses han buscado asilo en Costa Rica desde 2018, año en que el régimen sandinista comenzó la represión contra las manifestaciones sociales en todo el país”.
Por ese motivo la dictadura la acusó de hacer publicaciones “llenas de engaños y manipulaciones” y para “castigarla” decidió sacar al Estado de Nicaragua de la organización intergubernamental.
Son las mismas o parecidas razones por las que la dictadura ha sacado a Nicaragua de otras organizaciones especializadas de la ONU, como la Unesco que atiende los asuntos de la educación y la cultura; la FAO, los problemas de la agricultura y la alimentación; el Consejo de Derechos Humanos, por motivos obvios, etc.
Como decimos arriba, los dictadores están en lucha contra el mundo occidental, libre y democrático. Son como el salvaje hombre mono de las antiguas historietas, que en una película de 1942 titulada en español Tarzán contra el mundo, fue trasladado a Nueva York para librar allí una lucha absurda contra el mundo civilizado.