Duro golpe de la Corte Suprema norteamericana a más de 100,000 nicas

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Mientras empezaba a escribir sobre otro tema, me llegó la noticia por las páginas sociales de la sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos en relación con los que entraron a ese país con el programa conocido como Parole Humanitario, que beneficiaba a ciudadanos de cuatro países. La sentencia autorizando al presidente Donald Trump a revocar dicho programa fue de siete votos a favor de la solicitud hecha por la Casa Blanca y dos en contra. Definitivamente un duro golpe para un poco más de medio millón de beneficiarios de dicho programa.

Durante la campaña para conseguir el voto de los ciudadanos norteamericanos, el hoy presidente Donald Trump no se cansó de repetir la frase volvamos a América grande otra vez y prometer expulsar a más de once millones de inmigrantes, pues estos eran ladrones, locos, drogadictos, asesinos, prostitutas etcétera. No hay duda que contra viento y marea está tratando de cumplir su promesa, sólo que de los casi 150,000 que ya ha deportado, menos del 30 por ciento son personas con algún récord criminal o con cuentas pendientes con la justicia americana. Al momento de escribir este artículo, las redes sociales continúan presentando videos de múltiples detenciones por parte de las autoridades de ICE acompañados de autoridades estatales arrestando inmigrantes. Sólo que los arrestos no los están haciendo en bares, clubes, prostíbulos. Los están realizando en lugares de trabajo como construcciones, supermercados, hoteles. En otras palabras, están arrestando a trabajadores que pagan impuestos sin recibir nada a cambio de su contribución, los arrestados en casi un 90 por ciento son trabajadores que con su esfuerzo contribuyen a continuar haciendo de los Estados Unidos lo que era hasta antes de Trump.

Al ver tanto odio y discriminación contra los latinos incluyendo a los cubanos que siempre han tenido un trato especial, mientras se recibe con alfombra roja a un grupo de sudafricanos aduciendo que son perseguidos por su color. Es decir, por no ser negros en un país con un presidente negro actualmente. No sé para usted amigo lector, pero para mí esto me deja completamente claro el racismo con el que está actuando la actual administración de la Casa Blanca.

La pregunta del millón es qué pueden hacer esos cientos de miles que actualmente están siendo perseguidos de una manera implacable. La repuesta desgraciadamente es que muy poco. Miles seguirán sufriendo la separación de sus familias y el famoso cuento del sueño americano se ha vuelto en pesadilla.

En un artículo anterior expuse que cuando el presidente Trump anuló el parole humanitario y el programa de TPS que protegía a los venezolanos, los que juntos hacen más de un millón de seres humanos, les dio menos de 15 días para abandonar el país, algo prácticamente imposibles de cumplir, pues muchos de ellos habían adquirido bienes y deudas que tenían que solventar.

Ante esta decisión que ya es definitiva en relación con los beneficiarios del parole humanitario, sólo me queda esperar que quienes tendrán que tomar la decisión de deportar a estos, tengan el humanismo de darles un tiempo prudencial para abandonar el país y no lanzarse sobre ellos como fieras sedientas de sangre. Ellos no lo merecen, pues en su gran mayoría han llegado a trabajar y hasta la fecha han aportado a la economía americana con su fuerza laboral.

Para finalizar sólo me queda predecir lo siguiente; el actual inquilino de la Casa Blanca ya ha consumido casi seis meses, de los 48 para los que fue electo. Cuando abandone la Casa Blanca, seguirá habiendo trabajadores latinos recogiendo cosechas, levantando edificios y laborando en los trabajos que los anglosajones desdeñan. Ruego a Dios que el próximo presidente de lo que quede de ese otrora gran país tenga compasión de esos trabajadores que por décadas han contribuido a su grandeza y les dé el trato y la protección legal que merecen.

Yo en una época fui un refugiado y adquirí mi residencia en la época del presidente Ronald Reagan mediante una amnistía. Actualmente vivo en Nicaragua y renuncié a mi residencia norteamericana, pero tengo actualmente tres hijas ciudadanas americanas, dos de ellas por nacimiento y más de diez familiares. Todos hombres y mujeres de bien, a como la gran mayoría de los que han inmigrado y hoy son ciudadanos o residentes.

Termino pidiendo al Creador que proteja a esos migrantes de la brutal persecución del presidente Donald Trump y sus colaboradores.

El autor es analista político.

Opinión

COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    Despues de Trump viene Marco Rubio o JD Vance a los cuales su base les va a demandar tal como lo demandó de Trump controlar la frontera. País que no controla su frontera no posee soberanía. Hagan un Estados Unidos en Centroamerica. Los Estados Unidos de America eran bien pobres cuando se independizaron de Inglaterra.

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