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Existe una anécdota del general Anastasio Somoza García en la que se cuenta algo ocurrido en una recepción a la que fue invitado, si mi memoria no me falla era el cumpleaños de unos de sus ministros. Resulta que en esa fiesta, llamémosla así, uno de sus ministros pidió silencio a la concurrencia porque deseaba hacerle un obsequio muy especial al jefe. Acto seguido tres meseros elegantemente ataviados, aparecieron arrastrando una carretilla cubierta, poniéndola en el centro del salón, después de un breve discurso en los que imagino que el regalón se deshizo en alabanzas al general, descubrió el bulto y quedó al descubierto una preciosa jaula de bambú y en su interior un majestuoso quetzal de larga y colorida cola, todos aplaudieron y comenzaron a elogiar la magnificencia del ave que dicho sea de paso es el ave oficial de Guatemala.
Mientras eso sucedía, el general Somoza García se acercó a la jaula y comenzó a hacerle gracias al pajarito, según la anécdota ese fue el momento en que comenzó a preguntarse en voz baja, pero audible para los más cercanos. ¿Qué querrá este pajarito? Amigos, pueden apostar lo que quieran, pero les aseguro que ese pajarito o por lo menos el dueño regalón algo quería y es posible que lo haya conseguido.
Les he hecho este pequeño relato sobre la anécdota del quetzal, porque deseaba referirme al avión que le regalaron al presidente Donald Trump en los Emiratos Árabes con un valor de 400 millones de dólares. La polémica desatada tanto dentro de los Estados Unidos como fuera de sus fronteras fue de grandes proporciones, la gran mayoría cuestionaba la posible aceptación de semejante regalo, pero el presidente Donald Trump inmutable no se dejó amedrentar por sus adversarios y jamás dudó en aceptar el regalito de 400 millones de dólares.
Hasta donde tengo conocimiento hay una ley estadounidense que prohíbe a los funcionarios públicos recibir regalos de gobiernos extranjeros y quedarse con ellos. No estoy seguro, pero si aceptan el regalo lo tienen que entregar en donde queda en depósito junto a otros regalos a mandatarios anteriores.
En esta ocasión el presidente Donald Trump, fiel a sus acostumbradas decisiones ya dijo que era una locura despreciar un regalo de 400 millones y que lo usará como avión presidencial durante su presidencia y que después lo donará a la biblioteca que llevará su nombre al final de su mandato. Hasta donde tengo conocimiento, se van a gastar una millonada para equiparlo para luego ponerlo de exhibición en su biblioteca, a menos que el presidente Trump tenga planes para sacar a pasear a los libros de la biblioteca por el mundo.
Pero volviendo a la frase de la anécdota del general Somoza García, hagámonos la pregunta sobre qué querrá ese avión de 400 millones de dólares. Pueden jurar que algo quiere y también pueden apostar a que lo va a conseguir.
Un amigo no hace mucho me decía que Donald Trump tiene en la bolsa a todos los poderes del Estado de ese país y que en el partido republicano nadie se atreve a contradecirlo, en otras palabras el hombre, el jefe hace lo que quiere cuando quiere y el que se atreve a contradecirlo lo paga caro, bien caro.
Para finalizar, sólo me resta decir o mejor dicho predecir que más temprano que tarde el mundo se dará cuenta de lo que semejante pajarraco regalado al presidente Trump quería, él o sus dueños. Pues en el mundo de esos países los favores se pagan con montañas de dinero o como en esta ocasión con regalos como el del avión de 400 millones. Ojalá y el precio de semejante regalo no tenga que terminar pagándolo el pueblo norteamericano con el menoscabo de su democracia, de por sí ya más que magullada.
El autor es analista político.