Las contradicciones del presidente Donald Trump

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Si hay un eslogan de campaña presidencial que habrá de recordarse por mucho tiempo por su capacidad de influenciar a los votantes, ese es el de volver a América grande otra vez. Con esa campaña, más la aseveración repetida mil veces que limpiaría las calles de las ciudades de los Estados Unidos de los millones de criminales indocumentados que algunos países habían logrado infiltrar en los Estados Unidos, ¿quién podría estar en contra de que se deportaran criminales, abusadores sexuales, esquizofrénicos y prostitutas? La verdad es que, visto desde esa perspectiva, era una promesa atractiva para el ciudadano de a pie de ese país.

Pero lo que estamos viendo y viviendo con el Donald Trump presidente, es totalmente lo contrario de lo que dijo durante su campaña presidencial. La persecución inmisericorde contra los hispanos, no se limita a los ilegales que han cometido delito, sino que lo que tenemos o mejor dicho tienen los hispanos en los Estados Unidos es una cacería de brujas, de los más de cien mil que se han deportado a la fecha, menos de 20,000 son personas con historial criminal o con delitos pendientes con la justicia norteamericana.

Por el contrario, la cacería de indocumentados se centra en buscarlos en sus centros de trabajo, en las escuelas de sus hijos, en las iglesias, centros comerciales, restaurantes y hasta centros de diversión. No hay lugar que escape a esa cacería humana. En ese desenfrenado esfuerzo por arrestar y deportar a toda costa a los latinos indocumentados, la administración del presidente Trump ha violentado todo tipo de leyes incluyendo muchas de carácter institucional, protegidas por la constitución de ese país.

Cuando me encontraba escribiendo este artículo, se dio la noticia que la Corte Suprema de Justicia había fallado en contra de que la Administración Trump continúe deportando ciudadanos venezolanos con base en una ley de hace dos siglos, la sentencia fue que tenía que darle derecho a la defensa de sus casos. Otra de las excentricidades, por llamarla de alguna manera, es el decreto que intentó instaurar de quitarle la ciudadanía norteamericana a los hijos de indocumentados nacidos en los Estados Unidos, algo en lo que también tuvo que intervenir la Corte Suprema, expresando que ese era un derecho protegido por la Constitución y tenía que respetarse.

Por otro lado, su guerra de aranceles con los países del mundo incluyendo sus vecinos de México y Canadá, por darles un ejemplo, elevó el precio de la docena de huevos a quince dólares, algo parecido sucedió con los aguacates, tomates, lechugas. En fin, el costo de la canasta básica de ese país se elevó sustancialmente. Posiblemente lo más dramático, aunque por el momento escape al ojo del ciudadano común, es la pérdida del respeto y la confianza del mundo libre a la protección de los intereses globales que existía antes de la toma del poder por el actual presidente.

Otra de las contradicciones a las que deseo referirme es al arribo de un centenar de ciudadanos sudafricanos, los que fueron admitidos como refugiados por el gobierno del presidente Trump, contradiciendo dramáticamente su política de ni un refugiado más y por ende su política de fronteras cerradas. Esta acción todavía está muy fresca y no tengo la menor duda que dará mucho que hablar a la opinión pública y por ende dejará al descubierto la política racista del actual inquilino de la casa blanca.

Otra noticia a la que quiero referirme es a una que todavía está por confirmarse, me refiero a que canceló la posibilidad de solicitar asilo en los Estados Unidos, algo de lo que también creo que será apelado en las cortes en las que a la fecha ya tienen más de cien apelaciones pendientes de resolución definitiva pues la política hasta ahora de la actual administración es la de gobernar mediante decretos presidenciales, pretendiendo olvidar a los otros poderes del Estado.

Para finalizar, sólo me queda esperar que la reacción del pueblo norteamericano sea lo suficientemente fuerte y contundente para lograr hacer entender al señor Trump que está equivocado, y rectifique, algo que me parece muy difícil, por lo que me inclino más a creer que serán los golpes los que lo harán retroceder a como lo ha venido haciendo hasta ahora, aunque disfrazando sus continuas reculadas de éxitos.

El autor es analista político.

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