Este lunes 12 de mayo el papa León XIV tuvo un encuentro con más de dos mil periodistas internacionales, en el que abogó por la libertad de los periodistas que están presos en diversos países del mundo por hacer su trabajo de informar. Y expuso su pensamiento sobre la libertad de prensa que según él debe de ser para promover la paz, el humanitarismo y la justicia social.
“La paz comienza con cada uno de nosotros. Con la forma en que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en este sentido, la forma en que nos comunicamos tiene una importancia fundamental: debemos decir ‘no’ a la guerra de palabras y de imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra”, expresó el papa. Y agregó: “Les pido que elijan consciente y valientemente el camino de la comunicación pacífica”.
León XIV abogó expresamente por la libertad de los periodistas que están presos en distintos países del mundo “por haber buscado y contado la verdad…” Aseguró que “el sufrimiento de estos periodistas ´interpela´ a todos y muestra la necesidad de custodiar el bien precioso de la libertad de expresión y de prensa… La Iglesia reconoce en estos testigos el coraje de aquellos que defienden la dignidad, la justicia y el derecho de los pueblos a estar informados, porque sólo los pueblos informados pueden tomar decisiones libres”.
Las palabras del papa León XIV nos aluden y bendicen, porque los periodistas y todo el personal de LA PRENSA han sufrido la represión. La dictadura ha reprimido a LA PRENSA con intención de matarla, porque se mantiene fiel a su principio y mandato de informar de manera veraz y responsable, precisamente para que la gente pueda estar informada y tomar decisiones libres.
El papa León XIV también se refirió indirectamente a Nicaragua al abogar por los periodistas prisioneros, porque en este país todavía está presa y desaparecida, desde hace más de 10 meses, la periodista Fabiola Tercero, cuya libertad no dejamos de exigir.
En LA PRENSA nos hacemos eco de lo dicho por el papa León XIV, acerca de que “tenemos que decir no a la guerra de las palabras, de las imágenes”; de que las palabras que usamos y el estilo que adoptamos “es importante”, que debemos promover “una comunicación que nos permita escapar de la Torre de Babel en la que a veces nos encontramos, de la confusión de lenguajes sin amor, a menudo ideológicos o de facciones”.
En el ambiente de extrema polarización ideológica y política que hay en Nicaragua y entre los nicaragüenses, instigado por la dictadura, ese mensaje papal es singularmente importante. Conocemos muy bien el valor de las palabras, sabemos que sirven tanto para unir como para dividir, para promover la fraternidad y la empatía como para alimentar la intolerancia y el odio.
En un país donde la tiranía ha causado inmenso daño y dolor a tanta gente, cuesta mucho “desarmar las palabras” como pide el papa León XIV y no responder de la misma manera. En este ambiente es muy difícil “la creación de una cultura de entornos humanos que se conviertan en espacios de diálogo y no de confrontación”, como nos lo demanda el santo padre.
Pero esa es la tarea, profesional y cristiana, moral y democrática, humanitaria y pacífica que hay que cumplir. Es lo que tratamos de hacer todos los días y con la bendición y buenos auspicios del papa León XIV estamos seguros de que lo haremos cada vez mejor.