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El obispo hondureño José Antonio Canales es cercano a Nicaragua. No sólo porque su diócesis, la de Danlí, es fronteriza con nuestro país, sino porque conoce a muchos de los obispos y sacerdotes de la Iglesia nicaragüense a los cuales él mismo se refiere como sus amigos.
Uno de ellos es monseñor Rolando Álvarez, el desterrado obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador de la Diócesis de Estelí, y de quien el recién fallecido papa Francisco decía que era un hombre «bueno y valiente».
De eso nos habla Canales en esta entrevista, de cómo el papa mantuvo presente a Nicaragua en los últimos años que sus obispos, sacerdotes y fieles fueron perseguidos por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, además, nos cuenta sobre cómo recibió la noticia de la muerte del último papa, las expectativas que tiene sobre el cónclave y quién es su candidato para ser el nuevo líder de la Iglesia católica.

¿Cómo recibió la noticia de la muerte del papa Francisco?
Siempre la muerte de un ser querido impacta aún cuando veamos venir el final y yo creo que ese más de un mes que estuvo en la clínica, un anciano de 88 años, ya eso de alguna manera nos preparó. Sí es cierto que había aparecido el domingo en la Basílica de San Pedro saludando la Pascua y a todos nos alegró muchísimo. Más cuando dio el paseo por la plaza saludando a los fieles. Nos alegró, pero los médicos no eran muy optimistas. Cuando uno leía los partes médicos se daba cuenta que no iba a ser el mismo papa Francisco de antes de la hospitalización. Nos cayó bastante de sorpresa, aun cuando ya veíamos venir el final.
Francisco gozaba de mucha simpatía, pero también había a quienes no les caía muy bien en la Iglesia
Yo creo que el pecado del papa, por así decirlo, el pecado del papa para algunas personas, incluso de la Iglesia, ha sido ser un hombre basado en la realidad y no ha querido una Iglesia celestial, porque la Iglesia es terrenal. Precisamente por eso estamos aquí, porque en medio de un mundo real tenemos que evangelizar.
Hay corrientes en la Iglesia donde quieren evadir las realidades del mundo y el papa no fue tan popular en esas áreas o zonas de la Iglesia, pero para quienes compartíamos en general sus enseñanzas y su forma de ser, pues tenemos y sentimos una gran pérdida. Muchos de nosotros queríamos papa Francisco para muchos años, pero la realidad nos decía que los años ya estaban pasando factura.
¿Qué dejó el papa Francisco para Centroamérica?
El papa siempre tuvo en su corazón a Centroamérica porque siendo jesuita, la presencia jesuita en América Central ha sido muy fuerte, y ha sido a precio de sangre. Los mártires jesuitas en Centroamérica han sido varios y el papa estaba muy enterado de la historia de las luchas en América Central. Siempre tuvo palabras para los distintos países. Se dirigió a Guatemala, se dirigió a El Salvador, se dirigió a Costa Rica, y se dirigió a Nicaragua en los últimos años. El papa Francisco tuvo a la Iglesia de Nicaragua en el primer lugar de sus preocupaciones y también dio aliento a tanto sufrimiento.
Creo que el culmen de su cercanía con Centroamérica fue cuando nos visitó con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en enero de 2019. De hecho, él pidió que aunque se celebraba en Panamá, que la tomáramos como una jornada centroamericana. Se pidió que países como Costa Rica y como Nicaragua acogieran en la primera etapa a los peregrinos. Tristemente Nicaragua no pudo con el compromiso porque ya el gobierno nicaragüense estaba comenzando a torturar a la Iglesia. Todo eso el papa lo supo.
¿Por qué cree que el papa tenía tan presente a Nicaragua?
Porque ningún país de Centroamérica ha vivido en los últimos años lo que ha vivido la Iglesia nicaragüense. La persecución, el acoso, la forma de intimidar, expulsar desde el nuncio apostólico. Desde ahí vino todo porque para que un país de mayoría católica expulse al nuncio, pues eso ya es muy fuerte. Si el representante del papa ha sido sacado del país, ¿qué se podía esperar de respeto por las demás congregaciones religiosas?
Todo el decomiso de las instituciones de la Iglesia, radios, salones parroquiales, conventos, aquello es una cosa que a veces parece que es una pesadilla que uno ha tenido y que en realidad no ha pasado, pero ya sabemos que es la realidad.
El papa ordenó también que el obispo Silvio Báez saliera de Nicaragua porque había un plan para asesinarlo.
Sí, es una realidad que nuestro hermano obispo está fuera de Nicaragua y que no hay manera de volver. Eso sí es una realidad. Ahora ya las razones y la situación que estaba viviendo él, no podría opinar en ese sentido, pero debieron ser razones muy poderosas porque yo creo que ningún obispo quiere salir de la tierra que se le ha encomendado, más todavía si es tu país.

En el caso del encarcelamiento de monseñor Rolando Álvarez, que usted conoce muy bien, ¿qué tan atento estuvo el papa?
Atento es una palabra que se queda corta. El papá vivió aquello día a día. No creo que haya habido un día que el obispo estuvo preso y que el papa no lo haya recordado. Sinceramente no lo creo. Monseñor Rolando estuvo preso y el papá en cualquier oportunidad que tuviera lo recordaba. Estaba en su pensamiento. Recuerdo una entrevista que le hicieron y habló de él como un hombre bueno, de convicciones. Así habló de monseñor Rolando Álvarez: «Ahí tenemos a un hombre bueno y valiente que ha preferido quedarse a salir».
A propósito, ¿cómo está monseñor Álvarez? Entiendo que él habla mucho con usted, pero a nosotros los periodistas todavía no nos acepta entrevistas.
Él está bien. Tengo comunicación constante con él para hablar de qué manera hacer menos el sufrimiento de la Iglesia en Nicaragua. Está preocupado por su diócesis y cuando hablamos me habla siempre de cómo está siendo obispo de allá aún en estas circunstancias inéditas, y a él particularmente el fallecimiento del papa le ha tocado porque, bueno, el papa estuvo muy pendiente de él. Toda esta generación (de obispos) lo hemos sentido muchísimo, e incluso el mismo cardenal Brenes, quien lo nombró cardenal fue el papa Francisco.
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¿Qué espera del cónclave que empieza el próximo miércoles?
El sueño que tenemos es tener un papa que sea continuador de la forma de ver el mundo que ha tenido el papa Francisco. Yo personalmente quisiera que hubiera continuidad del pontificado de Francisco. Sé también que esta opinión caerá como baldazo para muchas personas, pero yo sinceramente quisiera que hubiera continuidad de su pensamiento y de su forma de llevar la Iglesia.
¿Qué tanto influirá en el cónclave, el contexto mundial? Tenemos a Donald Trump desatando una guerra comercial, hay conflicto en Ucrania y Gaza, y muchas otras cosas que pasan en el mundo.
El mundo siempre ha estado en conflicto. Nada nuevo hay bajo el sol. A veces pensamos que el mundo de antes era más tranquilo, pero bueno, a eso hay que ponerle muchas interrogaciones. Lo que pasa es que ahora nos enteramos que están bombardeando en la Franja de Gaza y vemos por la televisión cómo se disparan los misiles. Hace 500 años el mundo no miraba eso, pero los conflictos estaban a primer orden.
El mundo siempre ha sido conflictivo y el papa debe ser elegido por criterios de fe, no del mundo exterior y sus acontecimientos porque, repito, nada nuevo hay bajo el sol. El mundo es el mismo ayer y hoy. Lo que cambian son las circunstancias. Antes había flechas y ahora tenemos armas y misiles. Es el ser humano peleando siempre. Y peleando por lo mismo. El papa ayer, hoy y mañana debe ser la figura de Cristo en el mundo y para nosotros el pastor al igual que lo hizo el papa Francisco. Los católicos hemos perdido a nuestro pastor, pero el mundo ha perdido a un amigo, porque el papa no cerró los ojos a la humanidad fuera de la Iglesia. Gente que no profesa el catolicismo, que no son cristianos, incluso no creyentes sienten la ausencia de Francisco porque estaba en sus luchas y lo consideraba una voz válida en el mundo en que vivimos.
Al inicio de la entrevista hablaba de las corrientes dentro de la Iglesia, ¿qué tan dividida está entre los más conservadores y los que prefieren continuar con la línea del papa?
La Iglesia está en medio del mundo y como estamos en medio del mundo y somos seres humanos, porque no somos angelitos bajados del cielo, somos seres humanos y en un mundo polarizado también en la Iglesia se mete la polarización. Hoy se habla de cardenales progresistas, cardenales radicales, cardenales ultra porque estamos en un mundo polarizado y también la Iglesia, la parte humana, la sacuden esas posturas.
Usted es de los que cree que la Iglesia debe continuar con la línea de Francisco.
Sí, necesitamos un pastor que lo sea para sus ovejas, pero que también tenga los ojos abiertos al mundo. Y eso es lo que la gente está agradeciendo hoy de Francisco. Por eso han llegado líderes a su funeral. Yo creo que la mitad de los líderes mundiales que llegaron no eran católicos. Pero dicen: «Bueno, aunque yo no soy católico y no comulgo con esa fe cristiana, este hombre ha levantado la voz porque un gran sector de la humanidad pertenece a esta fe». Hay un gran respeto por la figura de Francisco y sus posturas en un mundo convulso, una voz que ellos siempre han valorado.

Hay quienes creen que el papa se hizo de la vista gorda con algunas cosas que pasan en este lado del mundo y de las que no se pronunció.
Recordemos que el mundo es extenso. Yo recuerdo que a veces había nicaragüenses que se quejaban y decían: «No, pero es que el papa no dice nada, ¡qué barbaridad!» Bueno, es que el mundo es tan complejo. El papa sabía de conflictos en África, sabía de que había lugares en el mundo donde el hecho mismo de ser católico ya le ponía precio a tu cabeza. Quizás en algunos momentos fuimos injustos con el papa Francisco los centroamericanos que hemos vivido de cerca la situación de Nicaragua.
«¿Por qué el papa no habla? Qué barbaridad, no dice nada». Sí, pero es que estaba hablando también de otros sufrimientos que estaban en otras partes del mundo. Entonces, yo creo que el nuevo papa pues va a ser un hombre que va a estar atento a los sufrimientos del mundo e incluso más allá de lo que es la Iglesia, porque sería muy egoísta que el papa solamente se preocupara por la situación de los católicos. No sería un buen ejemplo de cristianismo.
Por Centroamérica votarán en el cónclave dos cardenales, el de Guatemala y el cardenal Leopoldo Brenes, de Nicaragua, ¿qué cree que deben tener en cuenta?
Ellos tienen su propia experiencia de vida, de Iglesia en Guatemala, que ha sido un país también bastante sacudido en la historia, pero como todos los países de Centroamérica. Y en el caso del cardenal Brenes, pues también viviendo una situación bastante significativa en el sentido de lo que ha pasado en Nicaragua en los últimos años. Ellos van a votar de acuerdo con lo que la vida les ha enseñado en todos estos años.
¿Y usted por quién votaría?
Ya sabía que me ibas a salir con esa pregunta (ríe).
Yo en mi corazón tengo mi candidato, pero solamente voy a decir que es del continente asiático y que es amigo mío y que es una persona que yo creo que le daría continuidad al pensamiento del papa Francisco. Eso es lo único que puedo decir.
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