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El sancionado alcalde de Jinotega, Leonidas Nicolás Centeno Rivera, volvió a destacar por sus radicales y amenazantes discursos contra los opositores, esta vez frente a un grupo de paramilitares encapuchados, a quienes la dictadura de Daniel Ortega denomina «policías voluntarios».
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Centeno habló frente a los encapuchados este 30 de abril, en el acto oficial realizado en su localidad para celebrar la víspera del Día de los Trabajadores, una actividad ordenada por la dictadura de Ortega y su esposa, Rosario Murillo.
En su discurso, el alcalde sandinista llamó a los paramilitares a seguir vigilando a todas las personas que en 2018 apoyaron de alguna manera las protestas civiles. También dijo saber quiénes se han convertido en sandinistas, para evitar ser identificados como opositores.
«Todo aquel que puso una bandera al revés hay que seguir vigilando (…) No crean que porque nos saluda y nos abraza y nos da besitos y eso es que ahora es súper militante del Frente Sandinista, será siempre sospechoso», dijo Centeno.
«Todo el que salió a la calle a protestar a sumarse al intento de golpe tiene que seguir siendo sospechoso y vigilado, así de claro. Todo el que le pasó comida», agregó.
El alcalde sandinista manifestó que tiene fotografías de las personas que ayudaron a los manifestantes. Dijo que estas personas pueden estar tranquilas mientras no vuelvan a hacer un acto de protesta.
«Yo tengo fotografías, tenemos fotografías, documentado, de gente que estaba muy alegre cocinando en la barricada del barrio tal, del barrio tal y pasando comida y gente recogiendo recogiendo cajas de medicina para llevarle a los supuestos muchachos», manifestó Centeno.
Esto confirma el clima de sometimiento y terror que vive la población nicaragüense desde 2018, cuando se realizaron masivas protestas en todo el país que se originaron por una reforma al Seguro Social y luego se convirtieron en una demanda generalizada de la ciudadanía que exige la salida de Ortega y su esposa del poder.
Las protestas fueron sofocadas por una brutal represión de la Policía en coordinación con civiles armados, a quienes Ortega bautizó como «policías voluntarios». Más de 300 personas murieron ese año por la represión policial, según informes de organismos internacionales de derechos humanos.
Desde entonces, el país vive bajo un clima de tensión y miedo. Nadie puede quejarse u organizarse. La población ni siquiera puede profesar su religión con tranquilidad, porque los sacerdotes y obispos de la Iglesia católica también están vigilados, al igual que cualquier persona que haya expresado cualquier tipo de crítica contra la dictadura Ortega Murillo.
Alcalde sancionado por EE.UU.
El alcalde Leonidas Centeno es un acérrimo defensor de la dictadura Ortega Murillo.
En 2018, Centeno instó a sus simpatizantes a monitorear las actividades de los autoconvocados en sus barrios y comunidades y «neutralizarlos y aniquilarlos».
El alcalde Centeno fue sancionado por Estados Unidos en noviembre de 2021, por estar «directamente vinculado a instancias de represión en Jinotega durante las protestas de 2018».
“Centeno está directamente vinculado a instancias de represión en Jinotega durante las protestas de 2018. En particular, los ataques con armamento pesado llevados a cabo por paramilitares mataron a cuatro personas. Miembros del personal de la alcaldía de Centeno participaron activamente en la represión de los manifestantes”, detalla el comunicado del Departamento de Estado que anunció su inclusión en la lista de la OFAC.
Fue diputado
Centeno ha sido alcalde Jinotega desde 2008 y es uno de los funcionarios sandinistas que acompañó a Ortega en el recurso de amparo aceptado por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) con el cual los alcaldes y Ortega se pudieron reelegir de forma consecutiva, aunque constitucionalmente estaba prohibido en ese momento. Entre 2002 y 2006, fue diputado sandinista y estuvo involucrado en un caso de falta de transparencia en la administración de fondos para obras sociales.