Imagen referencial del Vaticano. Crédito: Pixabay

Prolongadas vacantes y destituciones han marcado la relación de Nicaragua con la Santa Sede

Desde que Daniel Ortega regresó al poder en 2007, las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y la Santa Sede han sido inestables

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Las relaciones entre el Vaticano y el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde que el dictador regresó al poder en 2007 han sido «accidentadas», como el mismo régimen reconoce. Aunque Murillo, la vocera de la dictadura, responsabiliza a sus críticos de «mal informar» al mundo y de provocar en cierta forma la «suspensión» de relaciones diplomáticas con el Vaticano, lo cierto es que el comportamiento de los nombramientos de representantes diplomáticos de Nicaragua ante la Santa Sede reflejan que desde 2007 las relaciones no marchan del todo bien.

Las prolongadas vacantes en la representación diplomática de Nicaragua ante la Santa Sede son un reflejo de esta situación.

Cargo vacante entre 2008 y 2017

Luego de la renuncia del primer embajador de Ortega ante la Santa Sede, José Cuadra Chamorro, apenas siete meses después de haberlo nombrado, el cargo permaneció vacante hasta 2017, cuando nombró a Esther Margarita Carballo Madrigal, hermana de monseñor Bismarck Carballo.

Durante esos nueve años vacante, la delegación diplomática quedó al nivel de encargado de negocios, en medio de relaciones relativamente estables entre el régimen sandinista y la Santa Sede. De forma extraoficial se mencionaba que el cardenal Miguel Obando y Bravo —antes adversario y luego aliado de Ortega— actuó extraoficialmente como figura de enlace con la Santa Sede, mientras que la representación formal permaneció vacante.

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«Mantener la representación vacante por tanto tiempo refleja el deseo del Gobierno en Nicaragua de mantener relaciones diplomáticas a bajo nivel. Cuando se prolonga puede interpretarse como desagrado del gobierno que no nombra embajador con el otro gobierno. Una muestra clara de desagrado es la llamada del embajador ‘en consultas’ a la sede de su gobierno y su permanencia en el país por largo tiempo sin regresar al país donde está acreditado», consideró el exdiplomático Guillermo Belt.

A partir del nombramiento de Carballo, el régimen nombró cuatro embajadores más. No obstante, fue Carballo quien permaneció más tiempo en el cargo.

papa francisco, semana santa
El pasado 15 de abril, el papa Francisco apareció sin que estuviera previsto ante los fieles en la Plaza de San Pedro del Vaticano, al término de la misa del Domingo de Ramos. EFE/FABIO FRUSTACI

Estos son los embajadores que ha tenido Nicaragua ante la Santa Sede desde que Ortega regresó al poder:

José Cuadra Chamorro

Luego de la toma de posesión del dictador Ortega en 2007, nombró al político y banquero Álvaro Robelo. Sin embargo, el Vaticano nunca le concedió el beneplácito aplicando el silencio diplomático, debido a sus antecedentes polémicos. Según las noticias de la época, Robelo era conocido por tener nacionalidad italiana y por estar implicado en la quiebra del Banco Europeo de Centroamérica (BECA). Su hija Mónica Robelo es embajadora de Nicaragua ante Italia y actualmente forma parte de la delegación que el régimen envió a las exequias del papa Francisco.

Robelo respondió y señaló a monseñor Jean Paul Gobel de estar detrás del rechazo diplomático y lo señaló de ser «el jefe de una conspiración malvada y delincuencial», en declaraciones al extinto El Nuevo Diario.

En lugar de Robelo, Ortega nombró a José Cuadra Chamorro el 24 de agosto de 2007. Cuadra es un diplomático de carrera que ya había ostentado el cargo de embajador ante el Vaticano entre 1997 y 1998, y posteriormente en México.

Cuadra Chamorro presentó sus cartas credenciales ante el papa Benedicto XVI el 24 de septiembre de 2007 y el entonces sumo pontífice alentó un diálogo sincero entre la Iglesia y el nuevo gobierno. Fue la única vez que Benedicto XVI se refirió a Nicaragua en sus discursos y homilías.

Aunque no se conocen los motivos, Cuadra Chamorro puso su renuncia en abril de 2008, dejando el cargo vacante por nueve años, hasta 2017.

El cardenal Leopoldo Brenes, José Cuadra Chamorro y el obispo de León, Sócrates René Sándigo. Foto: Cortesía.

Esther Margarita Carballo Madrigal

El régimen la nombró el 11 de octubre de 2017. Carballo Madrigal, de formación académica y hermana del conocido monseñor Bismarck Carballo, recibió el beneplácito vaticano y asumió la misión tras cumplir los requisitos. Presentó sus cartas credenciales al papa Francisco el 1 de marzo de 2018, en una audiencia donde el pontífice la recibió como nueva embajadora​.

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Carballo Madrigal sirvió en el cargo hasta mediados de 2019. El 10 de julio de 2019, la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, anunció que la Santa Sede había otorgado beneplácito a una nueva embajadora (Gilda Bolt), pasando Esther Carballo a otras funciones dentro de Nicaragua. Su periodo coincidió con el comienzo del deterioro en las relaciones entre la Iglesia y el orteguismo tras las protestas de abril 2018, pero Carballo mantuvo un perfil bajo durante esos hechos.

Esther Margarita Carballo Madrigal. Foto: Presidencia.

Gilda María Bolt González

Gilda María Bolt es originaria de Matagalpa, diplomática de carrera y exviceministra de Relaciones Exteriores, asumió el cargo de embajadora ante la Santa Sede en julio de 2019, tras recibir el beneplácito del Vaticano. Posteriormente, el 4 de octubre de ese mismo año, presentó sus cartas credenciales al papa Francisco.

Bolt permaneció en el cargo aproximadamente un año. A finales de julio de 2020, Ortega decidió relevarla. Fue destituida mediante acuerdo presidencial. La dictadura no hizo públicas las razones de su remoción; se enmarcó en una rotación abrupta de personal diplomático. Durante su gestión, Bolt no enfrentó incidentes diplomáticos notables, aunque continuaba la tensión interna en Nicaragua entre el régimen y la Iglesia.

Gilda María Bolt González. Foto: tomada de redes.

Karol Suyén Paguaga Estrada

Paguaga no tenía trayectoria política. Es una médica que fue nombrada y asumió funciones el 31 de julio de 2020. No obstante, no alcanzó a presentar cartas credenciales debido a lo breve de su permanencia en el cargo. Su destitución, el 11 de agosto del mismo 2020, no tuvo explicaciones públicas.

Francisco Bautista Lara

El ex comisionado general de la Policía fue designado embajador el 1 de septiembre de 2020. Presentó sus cartas credenciales ante el papa el 12 de octubre de 2020.

En octubre de 2020, durante su gestión, Bautista fue recibido en una audiencia privada por el papa, en la que conversaron de manera cordial y recibió obsequios religiosos, en un esfuerzo por proyectar normalidad en los vínculos bilaterales, a pesar de las tensiones crecientes con la jerarquía católica en Nicaragua.

Bautista Lara desempeñó el cargo de embajador por un breve período. A comienzos de febrero de 2021, el dictador Ortega ordenó su destitución mediante el Acuerdo Presidencial 30-2021, anulando su nombramiento. La remoción se formalizó el 13 de febrero de ese mismo año.

El ex comisionado general de la Policía, Francisco Javier Bautista Lara, fue recibido ante la Santa Sede el 5 de octubre. Foto/ Cortesía

Elliette Ortega Sotomayor

Luego de la salida de Bautista Lara, Nicaragua estuvo varias semanas sin representación diplomática, hasta que el 2 de marzo de 2021 Rosario Murillo informó el nombramiento de Elliette Ortega Sotomayor como embajadora ante la Santa Sede. Ortega Sotomayor, psicóloga de profesión, fungía como ministra consejera en la embajada nicaragüense en la Santa Sede, por lo que conocía de cerca la misión diplomática​.

Elliette Ortega Sotomayor. Foto: Presidencia.

Aunque Elliette Ortega logró asumir formalmente el cargo, su permanencia fue breve. El 21 de septiembre de 2021, apenas cinco meses después, el régimen de Nicaragua anuló su nombramiento como embajadora. A partir de esa fecha, Nicaragua volvió a quedarse sin embajador ante la Santa Sede.

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Aunque el régimen suspendió las relaciones diplomáticas con el Vaticano en marzo de 2023, la vocera Murillo ha señalado que no están rotas.

«Creo que no han querido llegar a ese extremo de romper relaciones. De cierta forma tratan de aparentar que hay algún tipo de relación, pero lo cierto es que expulsaron a un nuncio, cerraron la Nunciatura, persiguen a los sacerdotes…», señaló Belt.

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