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El pasado 22 de abril falleció en Canadá la tía Norma, como la llamaban cariñosamente sus sobrinos. Los católicos tenemos la fe que, al fallecer una persona su alma sube al cielo y la tía Norma, al igual que toda la familia Flórez Chávez, son fervientes católicos. Así que no sería raro que durante el ascenso al cielo se haya encontrado con nuestro Santo Padre Francisco, quien falleció el mismo día (22 de abril).
He querido rendir este humilde homenaje a doña Norma Chávez de Flórez porque tuve el honor de conocerla al igual que al resto de su familia, pues era tía de mi exesposa. Al momento de su fallecimiento le sobreviven dos hermanas, Margarita y Rosaura. Otros tres hermanos ya descansan en la paz del Señor, entre ellos Lizandro Chávez Alfaro, escritor conocido mundialmente como el hombre que transformó la narrativa nicaragüense, además de haber sido dueño de una personalidad y cultura que siempre destacó en los múltiples coloquios de escritores.
La tía Norma fue una excelente profesional físico- terapeuta muy querida y apreciada en su gremio, pues era bondadosa y se entregaba en cuerpo y alma a lograr la recuperación de los pacientes que tuvieron la suerte de gozar de sus servicios profesionales. Por ello Dios la premió con un hijo al que le prodigó todo su atención y cariño, hasta lograr su completa recuperación.
Como expresé anteriormente, por muchos años estuve unido a la familia Flores Chávez e Irías Chávez. Durante ese tiempo me relacioné con sus hijos y resto de familia. A doña Norma le sobreviven cuatro amorosos hijos, y uno, el doctor neurocirujano Oscar Flórez Chávez ya la esperaba al lado del Creador. Con el mayor de sus hijos, el doctor Donald Flórez Chávez, me une una gran amistad pletórica de anécdotas, pues anduvimos de novios en la misma época, ambos nos casamos, yo con su prima y él con Mirtha Leonor Hernández Suárez. Con él inicie mis primeros pininos mientras estudiábamos abogacía en la Universidad Centroamericana (UCA), aunque últimamente por razones de nuestros trabajos no nos veamos tan seguido nuestra amistad sigue intacta.
Con otra de las hijas de la tía Norma por la que tengo un gran respeto, es por Maritza, excelente periodista, su esposo q.e.p.d. salvó mi vida hace muchos años. En fin, sólo gratos recuerdos tengo de la familia Flórez Chávez.
Hasta donde tengo conocimiento en los próximos días su cuerpo será trasladado a Nicaragua en donde descansará al lado de su esposo, Arnulfo Flórez, quien en vida fuera un excelente pintor paisajista.
Finalizo este humilde homenaje a doña Norma, sus hijos hermanas y resto de su numerosa familia, con un extracto de un poema que encontré cuando recién pasaba por el trance de haber perdido a mi madre hace cuatro años. Se trata de un diálogo entre un niño por nacer y Dios. Dice así: “Cuentan que un día Dios llamó a uno de sus ángeles más pequeños y le dijo: Es tu turno, pequeño. Hoy nacerás como un niño en la Tierra. El ángel, asustado, comenzó a preguntar: Pero, ¿cómo podré sobrevivir, con lo pequeño e indefenso que soy? No te preocupes. He buscado a un ángel en la Tierra para ti. Te cuidará y protegerá. Ya, pero… aquí en el Cielo no hago más que cantar y sonreír. Así soy feliz. Tu ángel te cantará y sonreirá constantemente. Así te sentirás como en el Cielo. Sí, pero… Allí hablan un idioma que no comprendo. ¿Cómo entenderé lo que me dicen? Tu ángel te hablará con las palabras más dulces, y con mucha paciencia, te enseñará su idioma. Y cuando quiera hablar contigo, preguntó, ¿cómo lo haré? Será tu ángel quien te enseñe. Juntará tus manitas y te enseñará a hablar conmigo”. Después de otras preguntas, el angelito por nacer preguntó cuál era el nombre de ese ángel. Dios le contestó: La llamarás Mamá.
A mí no me cabe la menor duda que tanto mi amigo Donald, como Oscar, Maritza, Rosita, Yolanda, Roberto y José René tuvieron la suerte de haber gozado del amor de ese Ángel que Dios les asignó para protegerlos, amarlos y enseñarles a ser hombres y mujeres de bien.
Descanse en paz tía Norma Chávez de Flórez.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.