Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: LA PRENSA

Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: LA PRENSA

La inestable política exterior del régimen queda en evidencia con nueva embajadora en Honduras

El régimen recicló a Darling Ríos como embajadora en Honduras, apenas meses después de haberla removido de otro cargo diplomático

La errática política exterior de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo quedó en evidencia una vez más con la destitución de Iris Audelly Acuña Huete y Walter Antonio Meza Zambrana, embajadora y cónsul respectivamente de Nicaragua en Honduras. El régimen justificó la medida bajo el argumento de un «relevo del servicio exterior» en ese país, pese a que el cambio se produjo un día después de que Nicaragua expresara su inconformidad por una resolución aprobada durante la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada en Honduras en la que no hubo consenso.

La respuesta del gobierno hondureño no se hizo esperar. El canciller Eduardo Enrique Reina contactó a su homólogo nicaragüense, Valdrack Jaentschke, quien le aseguró que la decisión no obedecía a una represalia por la falta de consenso en la cumbre de la Celac, sino que se trataba de un “cambio rutinario de embajador” y que ya se estaba solicitando el beneplácito para su sucesora.

Posteriormente, la vocera del régimen, Rosario Murillo, anunció en su alocución de mediodía en medios oficialistas que Darling Carolina Ríos viajó el jueves a Honduras para solicitar el beneplácito como nueva embajadora de Nicaragua en ese país.

Lea además: Régimen Ortega Murillo realizó al menos 21 cambios en altos cargos públicos durante 2024

«Creo que es evidente que la cancillería está dirigida por (la vocera de la dictadura) Rosario Murillo, quien no es una diplomática profesional. Considero que tiene muy poco conocimiento de diplomacia; no le conozco antecedentes que indiquen lo contrario. Y la diplomacia, como sabemos, es un arte que se estudia», consideró el exdiplomático Guillermo Belt en declaraciones a LA PRENSA.

Ríos, exintegrante de la Juventud Sandinista, permanecía sin funciones en el servicio exterior desde el 9 de agosto de 2024, cuando el régimen, mediante el Acuerdo Presidencial 131-2024, dejó sin efecto su nombramiento como embajadora residente en Angola y concurrente ante Guinea Ecuatorial, cargos para los que había sido nombrada el 7 de febrero y el 6 de junio de ese mismo año, respectivamente.

Fiel defensora del régimen Ortega-Murillo, Ríos no solo militó en la Juventud Sandinista —una de las estructuras de choque de la dictadura— sino que también fue nombrada procuradora de Derechos Humanos en 2019, tras la renuncia de Corina Centeno Rocha.

Darling Ríos, exprocuradora de Derechos Humanos y exembajadora en Angola y Guinea Ecuatorial. Foto: LA PRENSA/ Tomada de redes.

¿Una represalia por la Celac?

Aunque se ha especulado que el relevo de los diplomáticos en Honduras podría ser una represalia del régimen por la falta de consenso en la cumbre de la Celac, especialistas consultados por LA PRENSA consideran poco probable esa hipótesis.

Un experto en relaciones internacionales, que pidió anonimato por temor a represalias, señaló que la destitución podría responder más bien a una evaluación interna. “Es probable que el canciller Valdrack Jaentschke haya constatado que la embajadora y el cónsul no cumplían con las expectativas en cuanto a su lealtad en el cargo”, indicó.

“Eso sugeriría que, durante esa visita, surgió alguna queja directamente ante Rosario Murillo, quien es en realidad la que maneja la política exterior del país. Ella ejerce un micromanejo constante y está involucrada directamente en la administración del poder, en particular del Ministerio de Relaciones Exteriores”, agregó el especialista.

Lea también: ¿Qué hay detrás de la “reestructuración” en las instituciones del Estado?

Asimismo, descartó que la medida esté relacionada con los resultados de la Celac, recordando que se trata de una reunión de más de 30 países cuyos acuerdos son fruto del consenso colectivo y no dependen exclusivamente del país anfitrión.

“Los resultados de la Celac no dependen de tener un buen embajador en el país sede, sino de la capacidad de negociación e incidencia de los delegados. Y Nicaragua ya ha perdido toda capacidad de incidencia en América Latina, incluso ante gobiernos de izquierda”, afirmó.

Según el régimen, la delegación nicaragüense en la cumbre de la Celac estuvo integrada por el canciller Jaentschke, el ministro asesor para Políticas y Asuntos Internacionales, Orlando Tardencilla, y la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Arling Patricia Alonso Gómez.

El canciller de la dictadura, Valdrack Jaentschke. Foto: ONU

Un relevo que envió el mensaje equivocado

Por su parte, Belt refirió que en casos de descontento bilateral lo usual es llamar a consultas al embajador, informarle que será reemplazado y mantenerlo en su sede hasta que se le asigne un nuevo destino.

Lea además: El juego de las «renuncias» en el círculo de Ortega y Murillo

Por esta razón, considera que la destitución abrupta de la embajadora y el cónsul en Honduras envía un mensaje erróneo en un momento inoportuno.

“En el caso de la embajadora, además, la están reemplazando por alguien que ya había sido destituida. Esa medida —la destitución— solo se aplica cuando se considera que el funcionario ha actuado incorrectamente; es, en esencia, una sanción administrativa. Por eso no tiene sentido aplicarla como una señal de molestia diplomática”, opinó Belt.

El exdiplomático atribuyó este desliz a la falta de formación, pericia y conocimiento diplomático por parte de quienes actualmente dirigen la política exterior de Nicaragua.

Guillermo Belt, exasesor de la OEA. Foto: Cortesía.

Tres rupturas diplomáticas en 2024

En 2024, la dictadura Ortega Murillo continuó con su peculiar forma de gestionar sus relaciones diplomáticas, que dista mucho de lo convencional. Además de los constantes nombramientos de embajadores y los cambios en sus misiones, rompió relaciones con tres países, cambió a su ministro de Relaciones Exteriores después de siete años de servicio, estableció relaciones con los talibanes de Afganistán y enfrentó varios reveses en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Los países con los que rompió relaciones fueron Ecuador, Israel y Brasil.

Desde 2018, año en el que estalló la crisis sociopolítica el régimen ha expulsado del país, al menos a tres embajadores incluido el nuncio apostólico, Waldemar Sommertag en 2022. Además, rompió relaciones diplomáticas con cinco países, las «suspendió» con El Vaticano y confiscó las sedes diplomáticas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y  Taiwán.

De las cinco rupturas diplomáticas, solamente dos están relacionadas a la crisis sociopolítica que estalló en abril de 2018: Países Bajos y Brasil. Las otras tres se atribuyen a otros temas: la de Ecuador, en defensa de México por el asalto de la embajada mexicana en Quito; la de Israel en defensa de Palestina; y el caso de Taiwán, para restablecer relaciones diplomáticas con China.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí