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A medida que se cierran las opciones para estudiar una carrera en el país y se implementan políticas del régimen que buscan convertir la educación en una herramienta de adoctrinamiento político, muchos jóvenes nicaragüenses optan por realizar sus estudios en países vecinos como Costa Rica. Aunque este país solicita algunos requisitos distintos a los de Nicaragua, la cercanía geográfica permite que los estudiantes puedan matricularse con mayor facilidad que en otras naciones, pese a que ello implique enfrentar algunas dificultades.
Para ingresar a universidades costarricenses —especialmente a las privadas— se requiere el reconocimiento del título de bachiller en Ciencias y Letras emitido por el Ministerio de Educación Pública (MEP) de Costa Rica, con base en los documentos expedidos por el Ministerio de Educación (Mined) de Nicaragua.
El primer paso es apostillar los documentos (notas de primero a quinto año de secundaria y el título de bachiller), luego de haber sido autenticados por el Mined. El procedimiento es sencillo; sin embargo, una práctica común del régimen Ortega-Murillo es negar estos documentos a personas que considera opositoras.
Requisitos en Costa Rica
Para realizar el trámite de reconocimiento del título, se debe entregar una copia fiel y a color de todos los documentos originales, los cuales también deben ser presentados ante el funcionario del MEP.
Se deben incluir fotocopias de los documentos de identidad (Documento de Identidad para Migrantes y Extranjeros, DIMEX), del título de bachiller, de las notas, de la autenticación del Mined y de la apostilla. Dado que tanto el Mined como el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua suelen colocar las certificaciones en el reverso de los documentos, es importante separarlos cuidadosamente para fotocopiarlos con extrema precaución.
Una vez reunidos todos los requisitos, se debe acudir a las oficinas del MEP en la Torre Mercedes, en San José, Costa Rica. No se requiere cita previa; el horario de atención es de 8:00 a.m. a 3:00 p.m.
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En el lugar se debe completar un formulario y entregar toda la documentación. Al finalizar el proceso, el funcionario asigna una fecha para retirar el reconocimiento del título, el cual consiste en una certificación oficial del MEP que valida el título emitido en Nicaragua.
La Dirección de Gestión y Evaluación de la Calidad del MEP indica que el trámite debe realizarse de forma personal. En caso de no poder hacerlo, se debe presentar una autorización debidamente firmada junto con una fotocopia del documento de identidad de la persona autorizada.
Si el interesado es menor de edad, el trámite debe ser realizado por el padre, la madre o el tutor legal, debidamente identificado. Para ello, se debe presentar la constancia de nacimiento del menor o un documento legal que acredite el parentesco o la representación legal.

Estudios que no se reconocen como extranjeros
El MEP establece que no se reconocen como estudios extranjeros aquellos obtenidos de manera virtual, por correspondencia, mediante educación en el hogar (homeschooling) u otros métodos que no tengan un equivalente en el sistema educativo costarricense.
Tampoco se reconocen los estudios cursados en instituciones privadas no acreditadas por el Ministerio de Educación o su equivalente en el país de origen. Además, quedan excluidos los «High School Diploma» otorgados por instituciones privadas ubicadas en Costa Rica, estén o no reconocidas por el MEP.
Una opción ante la falta de calidad en Nicaragua
Ante el cierre de universidades y la instrumentalización de la educación como herramienta política del régimen, muchos estudiantes optaron por no continuar sus estudios universitarios, mientras que otros decidieron emigrar del país.
Según cifras oficiales del Consejo Nacional de Universidades (CNU), a raíz de la crisis sociopolítica, cada vez menos estudiantes concluyen sus estudios universitarios. Esta tendencia se alinea con la reducción de la matrícula y del número de docentes universitarios desde 2018.
En 2017 —un año antes del estallido social— se graduaron 41,018 estudiantes en las tres modalidades de educación superior. Aunque las cifras oficiales entre 2018 y 2021 no están disponibles, en 2022 el CNU reportó que la cifra de graduados se redujo a 10,145. En 2023, último año con datos disponibles, se graduaron 11,469 estudiantes.
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“Muchos estudiantes que ingresaron en 2018 no continuaron sus estudios por distintos factores: la represión en las universidades, la criminalización, la cancelación de carreras. Esa generación ha sido de las más golpeadas. En 2018, protestas y universidades tomadas. En 2019, hostigamiento. En 2020, pandemia. En 2021, sus consecuencias. Después, cierres de universidades y recortes presupuestarios”, dijo el investigador en temas académicos Alexander Reyes en declaraciones a LA PRENSA.
El 14 de diciembre de 2021, el régimen cerró el primer centro de educación superior, la Universidad Hispanoamericana (Uhispam). A esta le siguieron otras 36 instituciones, entre ellas la Universidad Centroamericana (UCA), clausurada en agosto de 2023, y la más reciente, el Instituto Nicaragüense de Estudios Humanísticos (INEH).
De las 37 universidades clausuradas, surgieron cinco nuevas instituciones que utilizan la infraestructura de las confiscadas, entre ellas la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro, instalada en el campus de la antigua UCA.
Un problema para perseguidos políticos
Aunque el trámite es relativamente rápido, no es posible realizarlo si la persona no cuenta con la apostilla, ya sea porque el régimen se la niega o porque, al huir del país, no pudo completarlo.
No obstante, algunas universidades públicas ofrecen excepciones para estos casos y permiten que los estudiantes realicen cursos libres sin tantos requisitos.
A criterio de Marta Castillo, representante de la Red Internacional de Derechos Humanos de Europa (Ridhe), se han logrado avances en Costa Rica para que jóvenes exiliados puedan continuar sus estudios en el país vecino.
«Dentro de Costa Rica se han conseguido algunos avances con universidades públicas y privadas a través de mucha incidencia y se ha conseguido que muchos jóvenes ingresen a la universidad», dijo Castillo a LA PRENSA en una entrevista concedida en julio de 2024.
Previo a ese trabajo de incidencia, Castillo destacó que las universidades y ministerios de educación —no solo de Costa Rica— desconocían la situación de crisis sociopolítica de Nicaragua.

“El problema es que tanto las universidades como los ministerios de educación no están sensibilizados sobre la situación que están viviendo los jóvenes nicaragüenses y se les sigue exigiendo la apostilla. Entonces, ese es el gran reto al que nos enfrentamos”, refirió.
También señaló que fuera de Costa Rica la situación es aún más difícil, y destacó que las organizaciones de derechos humanos que promueven la libertad académica y el acceso a la educación todavía «tienen mucho trabajo» para facilitar el acceso educativo de los jóvenes en el exilio.
“Honestamente nos enfrentamos a un gran reto, hace falta mucho más trabajo en incidencia porque muchas personas de administración de las universidades no saben lo que está pasando en Nicaragua”, dijo Castillo.