Un día como hoy 2 de marzo, pero de 1926, el Diario LA PRENSA circuló por primera vez hace ya 99 años y sus primeras instalaciones quedaban en la calle El Triunfo. Se trataba de un modesto edificio de taquezal, en una polvorienta calle de la Managua de principios del siglo XX.
LA PRENSA ha tenido que lidiar con gobernantes y dictadores en momentos turbulentos y oscuros de la política criolla. Su compromiso de informar en medio de esas tempestades, originadas por los que ostentan el poder, le ha costado cierres, censura, cárcel, muerte y confiscaciones.
El primer desencuentro ocurrió en 1929, cuando el país era gobernado por el general liberal José María Moncada. Al mandatario no le gustaba lo que publicaba el diario y condenó a morir en el destierro a un codueño del periódico, Adolfo Ortega Díaz.
La primera censura que sufrió LA PRENSA, debido a temas políticos, la realizó en 1933 el presidente liberal Juan Bautista Sacasa, quien, en 1934, también cerró el periódico por tres días tras el asesinato del general Augusto C. Sandino. Un tercer cierre del diario se produjo el 15 de enero de 1935, cuando LA PRENSA cuestionó a Sacasa por el crimen contra Sandino, perpetuado por órdenes del general Anastasio Somoza García, quien ya preparaba su ascenso al poder.
Una vez en el poder, Somoza García también cerró el periódico por tres días, en 1940, y además encarceló a su director, Pedro Joaquín Chamorro Zelaya. La represión no menguó la labor del diario de informar y cuestionar al poder, lo cual le costó una intervención directa de la Guardia Nacional que, por órdenes del dictador Somoza García, se tomó las instalaciones y luego las confiscaron al final de junio de 1944.
La situación empeoró dos meses después, cuando el dictador ordenó el cierre definitivo de LA PRENSA, el 10 de agosto de 1944, obligando al director y su familia a un exilio de un año y diez meses. El periódico reapareció hasta dos años después, el 11 de junio de 1946.
La dictadura somocista, durante los casi 42 años que duró, se ensañó contra LA PRENSA. Hubo censuras bajó la administración de Luis Somoza Debayle y luego también con la de su hermano Anastasio Somoza Debayle.
Al final de la década de 1940, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal sucedió a su padre en la dirección del diario y sufrió cárcel y tortura, a la vez que LA PRENSA padeció largos años de censura, multas y cierres.
En sus últimos meses en el poder, cuando estaba enfrascado en una guerra con los sandinistas, Anastasio Somoza Debayle envió tanques de guerra frente a las instalaciones del diario, el 11 de junio de 1979, ordenando disparar los cañones contra la infraestructura y luego también mandó aviones a bombardear el medio, borrando por completo sus instalaciones. Sobrevivió apenas la fachada.
Poco después de ese bombardeo contra el periódico, Somoza Debayle huyó del país y los sandinistas subieron al poder en julio de 1979, realizando miles de promesas, como establecer la democracia y que el pueblo gozaría de libertad. Los sandinistas no cumplieron y se convirtieron en otra dictadura totalitaria, militar y sanguinaria.
En 1980, LA PRENSA fue paralizada durante 36 días, bajo un supuesto conflicto laboral, que a todas luces fue promovido por el régimen sandinista para desestabilizar el rotativo. Un año más tarde, los comandantes, que dirigían con mano dura el país, amonestaron a LA PRENSA por 48 horas.
En 1982, la Dirección de Medios de Comunicación del Ministerio del Interior (Mint) cerró varios medios de comunicación que criticaban al régimen sandinista, incluida LA PRENSA, iniciando una nueva ola de violenta censura contra el medio. A sus editores, periodistas y fotógrafos los acosaron, encarcelaron y enviaron al exilio.
El 25 de junio de 1986, bajo el primer gobierno del actual dictador Daniel Ortega, se ordenó un cierre indefinido a LA PRENSA que se prolongó por más de un año, hasta el primero de octubre de 1987.
Tras esos 451 días de censura, LA PRENSA salió nuevamente a las calles bajo el titular: “Triunfó el pueblo! LA PRENSA sin censura”. Los 200 mil ejemplares de la edición se vendieron en unas cuantas horas.
En enero de 2007, el tirano Daniel Ortega volvió a la presidencia y desde el primer momento LA PRENSA, fiel a su independencia y crítica del poder, se convirtió en la piedra en el zapato de Ortega y su esposa Rosario Murillo, que llegaron para construir una nueva dinastía familiar en Nicaragua.
LA PRENSA empezó a cuestionar todos los actos de corrupción y las pretensiones de la familia Ortega Murillo de perpetuarse en el poder.
Los dictadores respondieron reprimiendo fiscalmente al periódico, además de con agresiones y amenazas a los periodistas del medio. Luego, subieron el tono reteniendo al diario la materia prima, como tinta y papel, queriendo torpedear al diario quien se mantuvo siempre firme en su convicción y compromiso de seguir informando a la población y al mundo a través de su plataforma digital.
La dictadura Ortega Murillo inició una represión mortal contra toda la población a partir de las protestas cívicas de abril de 2018, en la que también emprendió una percusión contra LA PRENSA y, finalmente, el 13 de agosto de 2021, la Policía del régimen se tomó las instalaciones, las que terminaron confiscadas. Ese mismo día apresaron de forma arbitraria al gerente general Juan Lorenzo Holmann.
LA PRENSA continuó informando solo a través de su plataforma digital, pero los dictadores acabaron con expulsar del país totalmente al diario y sus periodistas, cuando en julio de 2022 encarcelaron a dos conductores y allanaron las viviendas de otros miembros del personal, desatando una cacería de brujas contra toda la Redacción, molestos porque se le dio cobertura a la expulsión de las monjas de la Caridad.
Todo el personal del diario se vio obligado a salir al exilio para evitar ser encarcelados o sufrir otro tipo de agresiones.
Desde el exilio, LA PRENSA sigue informando al pueblo nicaragüense.
















La edición digital de LA PRENSA anunciando, en julio de 2022, el exilio de su redacción por la represión y persecución desatada por los dictadores. LA PRENSA/ ARCHIVO