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La escena del parto de un bebé dentro de una choza en Niquinohomo es el inicio de la película biográfica Sandino, en la que el director chileno Miguel Littín narra parte de la vida del guerrillero nicaragüense Augusto C. Sandino.
Aunque se trata de un filme estrenado en 1991, el proyecto nació en 1987 y se concretó entre mayo y agosto de 1989. Todo el rodaje se realizó en Nicaragua, en un momento en que el país todavía estaba gobernado por los sandinistas.
Littín, un chileno exiliado en México, se enamoró de la Revolución sandinista en los inicios de esta y, en 1982, produjo en Nicaragua la película Alsino y el cóndor, con la participación de México, Cuba y la empresa costarricense Istmo Film. El filme fue nominado al Oscar a la mejor película extranjera y, según la historiadora del cine chileno Jacqueline Mouesca, constituyó el punto más alto en la filmografía de Littín.
Posteriormente, como explica Joel Ríos en su libro El Cine según García Márquez, en un momento en que el mundo ya no veía con los mismos ojos de simpatía al sandinismo, Littín se propuso contar la historia de Sandino.
La película fue asumida por la Televisión Española (TVE) y el gobierno sandinista de la época sufragó el 15 por ciento de la producción total, que tuvo un costo de siete millones 593 mil dólares, demasiado cara para esa época.
Sandino, el filme, contó con un elenco multinacional y estelar. Ríos dice que, a pesar de la fama internacional y del glamour que aportaron el portugués Joaquim de Almeida, en el papel de Sandino, y las españolas Ángela Molina, en el de Teresa Villatoro, y Victoria Abril, como Blanca Arauz, “resultaba evidente que los tres solo comprendieron sus papeles al nivel del disfraz y la epidermis”. No lograron captar la idiosincrasia de los nicaragüenses y contrastaron, por ejemplo, con la actuación de Valentín Castillo, actor que sí era nicaragüense.
Aunque en la vida real no se supo con certeza qué ocurrió con el cadáver de Sandino, tras ser asesinado a traición por órdenes de Anastasio Somoza García y el embajador estadounidense Arthur Bliss Lane, Littín muestra a Sandino asesinado con sus ayudantes y enterrado en tumbas anónimas.
Otros actores que actuaron en el filme son Kris Kristofferson como Tom Holte, un periodista estadounidense amigo de Sandino, y Dean Stockwell como el oficial estadounidense Hatfield. Stockwell ya había actuado con Littín en Alsino y el cóndor. También participaron los actores mexicanos José Alonso, Blanca Guerra, Fernando Balzaretti y el italiano Omero Antonutti.
El poco desarrollo de la infraestructura de Nicaragua facilitó la filmación, porque a finales de la década de los ochenta del siglo pasado el ferrocarril, por ejemplo, no había sufrido muchos cambios respecto a la década de 1930, que es el periodo en que se ambienta la película. Ya no digamos las calles de los pueblos que fueron escenarios de la misma, como El Chocoyero en Ticuantepe, El Crucero, Ocotal, Corinto, Granada y Managua.
El filme tuvo muchos tropiezos, ya que se acusó a Littín de nepotismo por supuestamente tener a familiares trabajando en el proyecto. También tuvo un retraso de dos años para iniciar la filmación. Finalmente, se filmó un total de 300 mil pies de película, material que fue entregado a la Televisión Española en enero de 1990. El material era para un largometraje y una serie de tres episodios de 55 minutos cada capítulo.
Fue hasta abril de 1991 que la película fue estrenada como largometraje en las salas de cine de Madrid, Barcelona y en La Habana, Cuba. La serie permaneció inédita y fue hasta en 1994 que se estrenó como serie de televisión, pasando sin pena ni gloria.
En Nicaragua, país donde se filmó y que ayudó a su financiamiento, nunca tuvo un estreno oficial en las salas de cine, ya que los sandinistas habían perdido el poder y la democracia daba sus primeros pasos en el país.
El filme muestra a un Sandino cuyas únicas debilidades son las mujeres hermosas y los políticos engañosos.













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