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El gusano barrenador ya había sido erradicado en Nicaragua a finales de los años noventa gracias a un programa que lo eliminó de toda la región. Sin embargo, la plaga ha regresado y amenaza con generar una crisis sanitaria y agropecuaria. Ya ha infectado al menos a 30 personas y casi 12,000 animales en todo el país, según datos del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA).
Esta institución informó el pasado 13 de febrero que los nicaragüenses infectados están siendo monitoreados por el Ministerio de Salud (Minsa). “Les hacemos análisis e inmediatamente les hacemos la comprobación, pero ahí nomás se le saca el animal. Es doloroso y también ver eso es fuerte”, afirmó Ricardo Somarriba, director del IPSA ante medios de comunicación oficialistas.
En octubre del año pasado, Somarriba informó del caso de una persona de Río San Juan a la que le extrajeron 40 gusanos de uno de sus oídos. Por la gravedad del asunto, fue atendido en el hospital de Juigalpa, pero después lo trasladaron al Hospital Lenín Fonseca, donde le extrajeron 62 gusanos más. “Si no le sacan esos gusanos le hubieran desbaratado el cerebro”, dijo el director del IPSA.
Además de estas 30 personas, en Nicaragua también se han infectado 11,908 animales en todo el país, entre los que se encuentran 8,588 bovinos, 6,739 porcinos, 638 equinos, 629 caninos, 11 aves, 216 ovinos, 74 caprinos y 3 conejos.

¿Qué es el gusano barrenador?
El gusano barrenador es causado por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, que es un parásito de animales de sangre caliente, incluyendo seres humanos. Esta larva se alimenta de tejidos vivos y fluidos asociados. Vive aproximadamente 21 días y la hembra de esta especie se aparea una sola vez en su vida, pero el macho puede hacerlo varias veces.
De acuerdo con un médico veterinario que solicita no ser citado, las larvas son de color blanco y textura cremosa, y a medida que maduran se ponen rojizas. “Se entierran en el tejido con unas como púas o ganchitos que tienen sobre su longitud. Con eso van perforando todo lo que encuentren a su paso. Lo devoran todo por dentro”. Esto lo hace la larva durante 4 y hasta 8 días.
Las perforaciones que van haciendo estas larvas pueden provocar infecciones en los animales o personas que se vean afectadas. También provocan pérdida de peso, así como de producción de carne y leche en el ganado, e incluso, la muerte, porque pueden dañar órganos vitales.
Una vez que la larva está lista para seguir con su proceso de evolución, esta sale del cuerpo del animal o el ser humano y se entierra en el suelo para convertirse en una pupa hasta que sale como una mosca lista para su reproducción. “Todo esto pasa en cuestión de 7 a 10 días y no es una sola larva la que está en el proceso, pueden ser millones”, explica el veterinario.
El experto también indica que estas moscas son más grandes de lo normal. Miden entre 8 y 10 milímetros y son de color verdoso metálico. “La hembra y el macho se pueden diferenciar por los ojos porque el macho tiene los ojos rojizos pegados, y los de la hembra también son rojizos, pero tienen una separación entre medio de ellos”.
Las hembras pueden reproducirse 72 horas después de haber salido de la pupa y pueden depositar entre 10 y 1,600 huevecillos. “Hay casos que se ha comprobado que pueden tener el doble, hasta 3,000 huevecillos, y los tienen como en tandas que pueden ser de 10, de 100, o hasta de 400 huevos de una sola vez”, detalla.
Estas moscan buscan parir en las heridas de seres vivos de sangre caliente porque por ahí es donde las larvas entran al organismo y lo hacen entre 24 y 48 horas después de haber sido depositadas.
“Es importante que los ganaderos y también las personas que no son ganaderas mantengan a sus animales y mascotas sanos, porque esta mosca es capaz de poner sus huevos en heridas pequeñísimas, casi microscópicas que muchos animales se hacen en las patas, o cerca de la boca, en orejas, ombligos, en la cola. Incluso en las heridas que dejan garrapatas”, advierte el veterinario.

Estaba erradicado
Nicaragua y los demás países de Centroamérica junto con México, habían erradicado al gusano barrenador desde 1999. Esto fue por un programa que se ejecutó con fondos de Estados Unidos para eliminar la plaga en la región. No fue ampliado hacia Sudamérica porque en esa zona el gusano ya es endémico.
Desde que fue erradicado en Centroamérica, la selva del Darién, ubicada en la frontera entre Colombia y Panamá, creaba una barrera biológica para que las moscas que producen este gusano no cruzaran hacia nuestra región. Además, desde territorio panameño se dispersaban moscas estériles, una técnica que funciona muy bien para combatir al gusano, explica el veterinario.
“Como la mosca hembra que pone los huevecillos solo puede aparearse una vez en su vida y luego muere, entonces al aparearse con un macho estéril ya no se reproduce”, señala.
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Sin embargo, a partir de 2023, datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) reflejaron que ese año algo andaba mal porque se detectaron 6,500 casos de gusano barrenador en el otro lado del Tapón del Darién, cuando antes se detectaban un promedio de 25 al año y estaba controlado.
Fue entonces cuando el gusano comenzó a avanzar por la región, hasta llegar a México. Según datos de la Comisión Panamá Estados Unidos para la Prevención y Erradicación del Gusano Barrenador (Copeg) Nicaragua es uno de los países más golpeados de Centroamérica por la plaga, solo superada por Costa Rica y Panamá.
Hasta enero, antes de la actualización que dio el IPSA el 13 de febrero, Nicaragua registraba 9,279 animales afectados por el gusano, es decir que en un mes hubo un aumento de 2,659 casos nuevos, reflejando la rápida propagación del gusano.
En el resto de la región, Panamá registró 24,696 casos y Costa Rica, con 13,014. En cuanto a Honduras se anotaron 311 infectados, Guatemala con 89 casos, México con 3, y tanto Belice como El Salvador registran solo dos cada uno.
En términos económicos, esta plaga afecta particularmente a la ganadería. A finales del 2024, el Programa Centroamericano de Maestría en Entomología de la Universidad de Panamá calculó que el gusano barrenador provocaría pérdidas de al menos 150 millones de dólares por año a los ganaderos de la región.
En Nicaragua, desde abril de 2024, la dictadura a través del IPSA decretó una alerta sanitaria animal a nivel nacional por la presencia de la plaga en el ganado nicaragüense. La situación es tan dramática que, en noviembre del año pasado, Estados Unidos tuvo que enviar a Nicaragua a un grupo de científicos para ayudar a evitar la propagación del gusano, porque los norteamericanos no quieren que llegue hasta su territorio.
El director del IPSA, Ricardo Somarriba, dijo a medios oficialistas cuando se registraron los primeros casos que la propagación del gusano en Nicaragua era culpa de los países vecinos, especialmente por el ingreso de unos caballos de contrabando que pasaron por el país hacia Honduras.
También mencionó que la dictadura recibió 750 mil dólares de programas de cooperación internacional para financiar la propagación de moscas estériles y desde entonces no ha vuelto a hacer referencia al gasto o a las donaciones económicas para combatir la plaga.
Por su parte, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS, por sus siglas en inglés) invirtió 109.8 millones de dólares “para combatir las nuevas detecciones del gusano barrenador del nuevo mundo en América Central y México, para evitar que la plaga se propague a América del Norte. Con esta financiación, el APHIS tiene como objetivo erradicar el gusano en América Central y México y restablecer la barrera biológica en la provincia de Darién”, señala un reciente informe de USDA.

Prevención
En Nicaragua, Somarriba dijo en octubre de 2024 que el IPSA había elaborado un producto a base de azul de metileno con algunos insecticidas y que estaba generando buenos resultados en la curación de heridas en animales.
Para entonces, el IPSA había visitado un total de 30,917 fincas y 8,113 casas en el país y en donde habían curado con ese producto a 100,785 animales. Además, les dejaban dos sobres a cada productor para que los utilizara si sospechaba que alguno de sus animales estaba infectado.
“Desconozco de esa sustancia y no podría decir si tiene alguna efectividad o no. Lo probado es la técnica de las moscas estériles”, comenta el veterinario.
Las moscas estériles también se aplican en Nicaragua. Estas son producidas en laboratorios del Copeg en Panamá, y desde ahí se distribuyen al resto de la región. El IPSA ha informado que a Nicaragua llegan siete vuelos semanales con pupas de moscas estériles que son puestas en cajas en zonas estratégicas del país para que cuando salgan, se apareen con las moscas del gusano barrenador.
Hasta octubre de 2024, en Nicaragua se habían esparcido hasta 27 millones de moscas estériles, según datos del IPSA.
Por otro lado, el sitio web del Copeg indica que “la respuesta de emergencia se encuentra basada en tres pilares fundamentales”. Entre estos, el aumento de producción de moscas estériles que pasó de 20 millones a 109,278,479 millones semanales.
Además del aumento de dispersión de estas, tanto aérea como terrestre. Hasta enero, el Copeg estaba haciendo 26 vuelos semanales hacia Honduras, Guatemala y México y dispersando a más de 101 millones de moscas estériles.
También señalan como fundamental la vigilancia en el campo que incluye las visitas a fincas, aumento de los puestos de control de movilización de animales, y capacitaciones comunitarias, en escuelas y a productores.
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