Máximo Ramírez Cruz antes de ser intubado en un hospital de Estados Unidos. CORTESÍA

Una familia busca 50 mil dólares para traer a Máximo de regreso a Nicaragua desde EE. UU.

La vida del nicaragüense depende de una máquina a la que permanece conectado y sus familiares temen que muera lejos de su tierra o que quede solo en el hospital por las deportaciones que promueve Donald Trump.

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.
Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Pocas veces se abren sus ojos marrones y cuando lo hacen, su mirada queda fija en algún punto de la pared. Está como perdida y solo se interrumpe con un leve parpadeo. No habla, no balbucea, no emite sonidos y tampoco mueve sus manos ni sus pies. Máximo Ramírez Cruz de 32 años, está postrado en la cama de un hospital de Arkansas, Estados Unidos, conectado a una máquina de oxígeno que respira por él.

Su hermano, Yeccin Ramírez Cruz, de 29 años, permanece con él todo el día. No le importó perder su empleo en una constructora con tal de quedarse en el hospital para cuidar de su hermano día y noche. Pero un mes después de que Máximo fue internado, su hermano todavía no sabe si le escucha cuando le habla o si al menos está consciente cuando abre los ojos.

“Se ha complicado su salud y todavía no recapacita”, relata Yeccin. “Él no habla nada. Como que está inconsciente. Solo respira por el tubo. A veces abre los ojos, pero no habla. No está seguro si va a salir bien o mal. Los médicos dicen que están haciendo todo lo posible”, comenta.

De un día para otro, a Máximo lo diagnosticaron con lupus. Su hermano lo llevó inconsciente al hospital a finales de diciembre y le dijeron que había padecido una trombosis, pero tras estudiar bien el caso se dieron cuenta de que era algo mucho más grave.

Los doctores le han dicho a Yeccin que su hermano tiene daños en pulmones, riñones e hígado. La semana pasada lo trasladaron de hospital para que pudiera tener una mejor atención, pero en todo ese tiempo no ha hablado, permanece intubado y solo se alimenta con líquidos.

Yeccin dice que su familia está haciendo todo lo posible para que su hermano regrese a Nicaragua y que sus tres hijos y su esposa puedan despedirlo con vida. No es que estén resignados a que no sobreviva, sino que están conscientes que en su condición las probabilidades de que fallezca son muy altas.

“Si vive, bien, y si no, pues también hay que llevarlo de regreso”, dice Yeccin. “Estamos preparados por si fallece. Le hemos pedido a Dios de corazón que lo cure, pero él es el que decide las cosas. Así como Dios le puede quitar la vida, también se la puede dar”.

Máximo Ramírez tiene 32 años y padece lupus. CORTESÍA

Quilalí

Máximo Lenín Ramírez Cruz es originario de una comunidad llamada La Vigía, en Quilalí, Nueva Segovia. Es el cuarto de cinco hermanos de una familia campesina, muy religiosa y dedicada al cultivo de maíz. También trabajan en una platanera que queda cerca del poblado.

Yeccin es el menor de los cinco y el que está al cuidado de su hermano mayor, pues ninguno de los dos tiene a nadie más en Estados Unidos.

El primero en llegar a ese país fue Yeccin. Lo hizo de manera irregular en 2022 y pronto consiguió empleo en construcción, en Arkansas. En enero de 2024, su hermano Máximo también se aventuró a hacer la travesía hasta Estados Unidos con la ilusión de buscar mejores oportunidades laborales y enviar dinero para sus hijos en La Vigía.

Consiguió empleo en mayo y para diciembre de 2024, Máximo ya tenía siete meses trabajando en una mezcladora de cemento, pero de repente empezó a sentirse más cansado de lo normal, sufría dolores de cabeza, fiebre y dolor en las articulaciones. Fue hasta que se le inflamaron los dedos de las manos y no podía trabajar bien, que decidió ir a pasar consulta en una clínica.

Lea también: Sucre Frech: una vida entre el deporte y el teatro

En ese lugar le dijeron que era un problema del hígado. Le enviaron medicamentos, reposo y que cuidara de su dieta. Su hermano Yeccin cuenta que después de esa consulta, Máximo mejoró de salud por tres días, pero luego volvió a sentir los mismos malestares hasta que se desmayó y quedó inconsciente. “La enfermedad se le activó de la nada”, comenta.

Yeccin lo llevó al hospital y ahí le dijeron inicialmente que había sido una trombosis. Estuvo más de una semana inconsciente, sin hablar y con dificultad para comer. Como no estaba respirando bien, los médicos decidieron intubarlo y se dieron cuenta que también tenía dañados sus pulmones.

Luego de algunos estudios, los médicos confirmaron que Máximo padece de lupus, pero lo que más llamó la atención es que le haya atacado a su organismo tan rápido hasta el punto de depender de la máquina de oxígeno para respirar.

Máximo es padre de tres hijos en Nicaragua. CORTESÍA

Regresar a Nicaragua

Toda la familia quiere que Máximo regrese a Nicaragua, pero por su condición, no es tan fácil y tampoco tan barato. “Son como 50 mil dólares”, dice Yeccin, pues debido a la condición de su hermano debe ir con tanques de oxígeno y en un avión equipado para atenderlo en caso de una fatalidad en el vuelo.

“Los médicos dicen que van a seguir intentando que se mejore” para que al menos pueda viajar con un tanque pequeño de oxígeno en un vuelo comercial, pero a como está su hermano, es muy difícil en este momento, asegura.

Aun recogiendo el dinero, los médicos le han advertido a Yeccin que, por la condición tan débil de su hermano, es muy difícil que aguante un viaje aéreo, y por ello están enfocados en tratar que se recupere lo más que se pueda para permitirle viajar y continuar con tratamiento en Nicaragua.

Mientras tanto, la familia de Máximo está haciendo lo posible por juntar el dinero y Yeccin señala que también se preparan para lo peor, pues en caso de que fallezca, sabe que también tendrán que asumir los costos de repatriación. Han prestado dinero y están valorando poner propiedades en venta.

Por el momento, Yeccin no está yendo a trabajar. “No quiero dejar solo a mi hermano”, dice, y asegura que se mantiene gracias a la caridad de amigos y familiares. “Unas personas me ayudaron con el alquiler de este mes porque yo he pasado aquí en el hospital con mi hermano. No me puedo ir a trabajar y dejarlo solo”, comenta. También le han ayudado para pagar el hospital donde permanece Máximo.

Ninguno de los dos hermanos ha regularizado su situación migratoria en Estados Unidos, por lo cual, con las nuevas políticas de Donald Trump para expulsar migrantes sin papeles, Yeccin no teme que lo deporten a él, pero sí que deporten a su hermano y no soporte el viaje, o bien que lo dejen en el hospital y que Yeccin sea expulsado a Nicaragua.

“Yo me siento bien si me mandan para mi país, pero no sé si a mi hermano lo mandarían, así como está. A mí sí me deportarían seguro, pero él quedaría solo y eso es lo que me da miedo, que se quede solo y sin nadie aquí”, dice.

La Prensa Domingo Estados Unidos Nicaragua archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí