Laura Chinchilla, expresidenta de Costa Rica. LA PRENSA/Óscar Navarrete

Laura Chinchilla: “El trofeo (de las dictaduras) se lo lleva Nicaragua”

La expresidenta de Costa Rica considera que Nicaragua, al no tener recursos tan importantes como los tiene Venezuela, ha perdido relevancia en el panorama global y esto sólo le ha beneficiado a Daniel Ortega para continuar atornillado al poder.

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A Laura Chinchilla le parece que la represión a la que está sometida la población nicaragüense, que no puede ni asistir libremente a una iglesia o hablar sobre algo que le incomoda en su barrio, es peor que la que viven los venezolanos bajo el régimen de Nicolás Maduro.

“El régimen Ortega Murillo se lleva todos los premios”, dice la expresidenta de Costa Rica, quien gobernó ese país entre 2010 y 2014. Para aquellos años, Daniel Ortega se reeligió de manera inconstitucional en Nicaragua y ya controlaba todos los poderes del Estado.

Chinchilla, sin embargo, desde Costa Rica ha dado seguimiento a la crisis que vive Nicaragua desde que estalló en abril de 2018 y ha sido una de las voces más críticas del régimen en el plano internacional.

En esta entrevista cuenta que celebró la orden de captura en contra de Ortega y Murillo emitida por un juez en Argentina, además de cuánto lamenta que a la crisis en Nicaragua no se le dé la importancia que requiere en el plano internacional. También habla sobre el regreso de Donald Trump al poder y los días en que ella acompañó a Edmundo González antes de su toma de posesión como presidente electo de Venezuela, pero que finalmente no se dio porque María Corina Machado le advirtió que no era el mejor momento para su llegada.

El 2025 comenzó bastante convulso para la región con el regreso de Donald Trump al poder en Estados Unidos y el atornillamiento de Nicolás Maduro en Venezuela

Ciertamente, para el mundo en general, es un año que abre convulsiones. Quizás de las pocas buenas noticias que llegan son las del conflicto entre Israel y Palestina (tregua entre Israel y Hamás), pero si nos venimos para nuestra región, yo diría que el signo de nuestros tiempos son básicamente las tensiones y la incertidumbre.

¿Cómo valora el regreso de Donald Trump al poder?

No es la primera vez que se tiene a Donald Trump ejerciendo la Presidencia de Estados Unidos, por lo que, de alguna manera las bases fundamentales de su política exterior no nos resultan sorpresivas. Creo que simplemente se están reforzando esas líneas de trabajo, quizás un poco sobre la base de que la región le dejó muchas frustraciones. Recordemos que prácticamente no hubo ningún logro significativo frente a lo que ellos mismos se habían propuesto frente a Cuba, Venezuela y Nicaragua, y frente a México con el tema de la criminalidad organizada. Entonces da la impresión que viene haciendo las mismas apuestas pero doblando los esfuerzos y por supuesto, la retórica.

Creo que sus prioridades siguen siendo las mismas, los temas de criminalidad, migración y de reafirmar que América es para los americanos, frente a su mayor enemigo geopolítico, que es China. La forma en que los va a experimentar la región en su conjunto, y también Centroamérica, va a variar. Ya no podemos decir que va a tener un único efecto en toda la región. Veamos los contrastes que se están dando entre una Argentina que más bien siente que la llegada de Trump es una gran oportunidad, especialmente para Javier Milei por su forma de ver el mundo muy similar a Donald Trump, con otros países como Panamá, que siendo un país amigo de Estados Unidos, pues hoy se siente amenazado con el tema del Canal.

Trump canceló el parole humanitario y la Movilidad Segura que aplicó el gobierno de Joe Biden ante la crisis migratoria que había desde el Darién hasta la frontera entre Estados Unidos y México, ¿cree posible que se repita esa crisis sin esas medidas?

Aquí la crisis migratoria seguirá porque nadie está planteando la resolución de esta. Lo que está haciendo Donald Trump una vez más es simplemente cerrando sus fronteras en todo lo que pueda. Hay algunas medidas que no son muy nuevas, hay otras que sí, pero existe en Estados Unidos un estado de derecho y los jueces, de momento, por lo menos han paralizado esta medida de eliminar la nacionalidad para los nacidos en Estados Unidos de padres extranjeros.

Laura Chinchilla fue presidenta de Costa Rica entre 2010 y 2014. LA PRENSA/Óscar Navarrete

Pareciera que Trump apunta a un nuevo orden mundial en que la extrema derecha sería como la máxima a seguir.

Sí, hay como varias líneas en paralelo. Tampoco veo una todavía muy clara. Uno podría decir, por ejemplo, que definitivamente sí, recoge mucho la doctrina de Monroe que en su momento reclamaba América para los americanos y pareciera que la forma de hacerlo es presionando a los países para que reduzcan al máximo la influencia que, a través de inversiones, puede tener China en la región. Lo que todavía no queda claro es qué ofrecen ellos (Estados Unidos) y por eso digo que todavía esto es una especie de estrategia que se va a ir construyendo sobre la marcha, algo muy típico también del presidente Trump. No se sabe todavía qué es lo que va a ofrecer a América Latina porque claramente, América Latina también ya ha construido sus oportunidades de inversión, de comercio, dado el descuido que históricamente en los últimos años ha tenido Estados Unidos hacia la región.

Trump anunció una gira por Centroamérica en las próximas semanas. ¿Qué se puede esperar de esto?

A mí me parece muy importante esa gira y además tengo que decir que una de las personas que han sido mejor recibidas en su gabinete ha sido el secretario de Estado, Marco Rubio, porque sin duda frente a otros, es un hombre que ya ha tenido una carrera de servicio público, conoce el tema, ha estado muy involucrado en la política internacional desde el Senado y además tiene esa gran cercanía con nuestra región por ser precisamente hijo de migrantes de este lado del mundo. Entonces uno creería que esa gira va a servir sobre todo para despejar dudas más allá de que se terminen o no de una vez definiendo acciones concretas, me parece que por lo menos debería despejar dudas en muchos sentidos.

Primero el tono, el tono con que nos vamos a seguir tratando y yo esperaría que de parte de Marco Rubio haya un tono de mucho respeto de mucha sensatez y que efectivamente reitere el papel que la diplomacia y no la fuerza. Y lo segundo, creo que sobre todo, para Panamá posiblemente ya se ponga sobre la mesa cuáles son esos temas que están incomodando a Estados Unidos que han hecho que se llegue al extremo de decir que va a reclamar el canal.

Cambiando un poco de tema, Nicolás Maduro dijo que se está preparando para tomar las armas con Cuba y Nicaragua previendo una agresión extranjera, pero ¿es posible una intervención militar en Venezuela?

Yo lo sigo viendo muy difícil porque quienes han alzado la voz solicitando una intervención militar tuvieron el cuidado de hablar de que esto era una iniciativa que tenía que pasar por las Naciones Unidas. Bueno, ahí no va a pasar. En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no van a autorizar nunca una intervención militar. Si no es así, ¿por dónde?

Justamente con la llegada de Trump al poder, hay quienes creen que en Venezuela una intervención militar es posible y que se repita la historia de Noriega en Panamá.

Creo que eso tiene muchos riesgos para Estados Unidos. El principal sería que, ¿sobre la base de qué este va entonces a presionar a China para que no haga lo mismo con Taiwán? Hay muchos balances en el orden internacional como para que Estados Unidos, aún cuando hay un gobernante que pareciera ser mucho más reactivo, tendrá un staff que le recordará que por ser Estados Unidos tendrá consecuencias sobre lo que sigan haciendo otros países. Hacer eso, por ejemplo, también cuando él está tratando de solucionar el conflicto generado por Rusia cuando invade Ucrania. Sería prácticamente decirle a Rusia que siga.

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Usted estuvo en los días previos a la toma de posición de Edmundo González junto a otros mandatarios latinoamericanos, ¿cómo están él y su entorno?

Edmundo es una persona admirable. Yo no había tenido la oportunidad de tratarlo personalmente hasta ahora y tuve ese honor de acompañarle y poder verle durante varios días actuando, relacionándose con la gente, dando declaraciones. Me parece que tiene condiciones excepcionales en el sentido de que es un hombre pausado, es un hombre con una gran conexión, es diplomático, de manera que no actúa a veces de manera reactiva, sino que lo piensa y, este escenario de Venezuela es tan complejo que definitivamente hay que asumirlo así, hay que asumirlo de manera muy visionaria, de manera muy fría, muy calculada en cada paso que se da ahí y él lo hace sin duda alguna en la forma en que conversa con la gente y responde preguntas.

En esos días precisamente había tenido lugar un evento familiar muy complejo para él y su esposa, que fue el secuestro de su yerno, frente a los niños y que aún al día de hoy no aparece. Y aun así verle la fuerza, la determinación con que estaba dispuesto a seguir esta lucha, pues la verdad que sin duda es un líder admirable a quien hay que seguir apoyando.

Usted iba a viajar con él para la toma de posesión, ¿por qué no viajaron a Caracas?

Estábamos en República Dominicana. Estuvimos el viernes muy activos monitoreando lo que pasaba con el evento que había convocado María Corina Machado, la gran movilización y sí hubo un punto de quiebre importante quiero decirlo con franqueza, porque bueno, eso luego se decantó por parte de María Corina Machado y que fue cuando hay un intento de secuestro de María Corina, la atrapan, o sea, sí, de alguna manera sí se ejecuta la actividad criminal contra ella, pero logra liberarse y en ese periodo que fueron hacia la noche del día anterior de la toma de posesión en Venezuela fue cuando se tuvieron que tomar las decisiones de última hora de no asistir.

Tanto en la conversación que tuvo Edmundo con María Corina, intercambiaron información y María Corina le dijo: «Considero que no va a ser este el momento para que vengas al país. Esta es una lucha que no termina hoy, es una lucha que seguimos adelante». Ciertamente todos, creo que hubiésemos querido culminar esta lucha que ha librado por tantos años el pueblo mártir venezolano, pero también teníamos muy claro y la opinión pública internacional de que había mucho en juego de que era un escenario riesgoso.

Laura Chinchilla, expresidenta de Costa Rica. LA PRENSA/ Óscar Navarrete

¿Cree que María Corina Machado y el resto de los opositores puedan seguir resistiendo desde dentro de Venezuela?

Ciertamente nos da una angustia enorme ver a esa mujer con ese heroísmo, seguir poniendo la cara desde dentro de Venezuela por la causa y nos da escalofríos pensar en lo que le pueda pasar en cualquier momento, sin embargo, también me parece que ella ha adquirido un estatus tan especial que el régimen debe también hacer sus cálculos, de qué implicaría hacerle daño a María Corina Machado y me parece que eso de alguna manera sigue ayudando para que pueda seguir teniendo un margen de maniobra desde dentro de Venezuela. Creo a estas alturas conocerla bastante bien y me parece que no va a claudicar.

En Nicaragua nos llama la atención que en Venezuela todavía hay opositores como María Corina Machado y la gente sale a las calles a manifestarse. Eso en Nicaragua es imposible.

Si usted me pone a categorizar las dictaduras que tenemos en la región, por supuesto que las tres son igualmente nefastas, repudiables, pero sin duda el trofeo se lo lleva Nicaragua y por mucho. Por eso es que, quienes hemos también estado cerca de la lucha que han librado los nicaragüenses, a veces nos causa tanta angustia y un poco de rabia ver que se sigue mirando de reojo a Nicaragua. Creo que, por ser un país pequeño, pues a veces nos volvemos un poco irrelevantes para el mundo. Por no tener Nicaragua todos los recursos que tiene Venezuela, particularmente el petróleo, pues entonces también la hace tener un peso pues prácticamente insignificante en la política global.

Entonces eso hace que se le siga mirando como de reojo, como algo ahí secundario, pero no hay una cosa igual. Nicaragua es lo más cercano a Corea del Norte que tenemos aquí en la región. Absolutamente cerrado, en donde todo se volvió subversivo. La práctica de las religiones, las organizaciones sociales que trabajan desde el medioambiente hasta la niñez, las mujeres, etcétera. De manera que ahí lo único que queda hoy es un régimen despótico.

Recientemente un tribunal en Argentina ordenó la captura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, ¿qué tan positivo es esto en la búsqueda de la caída del régimen?

A mí me parece que hay que seguir haciendo de todo y al mismo tiempo, entre otras cosas, para recordarle al mundo que existe este otro pueblo que es víctima de una dictadura en nuestra región. Es posible que ese hecho en sí no vaya a cambiar de la noche a la mañana la actitud de la dictadura, pero le recuerda al mundo y le recuerda a los que están adentro que no nos vamos a cansar. Yo más bien aplaudí, en ese momento, que un juez en Argentina se atreviera a hacer esto y hay que seguir recordándoles a ellos que no estarán para siempre, que no son intocables, que no son indestructibles y en ese sentido me alimenta las esperanzas la caída del régimen de Siria hacia finales del año pasado. Tarde o temprano esperamos que lo mismo suceda en Nicaragua.

¿No le parece que los demás países de Centroamérica se hacen un poco de la vista gorda con Daniel Ortega y Rosario Murillo?

Estamos en un momento muy especial para toda la región latinoamericana. Estamos totalmente disgregados. Está cada gobierno y cada mandatario ensimismado en su propio escenario. Eso mismo también se está reflejando en Centroamérica, es más, yo no sé ya cuántos años tienen los presidentes de Centroamérica de ni siquiera reunirse, los del SICA, mucho menos de conversar entre ellos de manera colectiva. Algunos hablan de manera bilateral y efectivamente esa actitud afecta la posibilidad de tener una posición frente al tema de Nicaragua. Yo lo lamento muchísimo, pero también me parece que es reflejo de lo que está imperando hoy en toda América Latina.

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COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    El decreto ejecutivo de eliminar la ciudadanía a los nacidos de padres indocumentados es el mismo tratamiento que la Constitucion de los EE.UU. establece en lo que se refiere a los hijos de diplomaticos de embajadas extranjeras en los EE.UU. La Constitucion establece que «Los niños nacidos en los Estados Unidos de diplomáticos extranjeros no son ciudadanos estadounidenses automáticamente.» Notese, que los hijos de los indocumentados bajo el concepto de Trump son nacionales de los Estados Unidos por haber nacido en este país pero no son ciudadanos. Si no sos ciudadano de los EE.UU. no podes votar; no podes tener pasaporte de los EE.UU.; no podes traer a los EE.UU. miembros de tu familia; no podes trabajar en ciertas agencias del gobierno; no podes servir de jurado en juicios., etc.

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