El 22 de enero en la memoria histórica democrática de Nicaragua

Cada 22 de enero conmemoramos el aniversario de la masacre del 22 de enero de 1967, que algunas veces hemos llamado “el domingo sangriento de Nicaragua”. Esto porque la historia de varios países registra y recuerda otros “domingos sangrientos”, como el ocurrido del 9 de enero de 1905 en Rusia y el 30 de enero de 1972 en Irlanda del Norte.

En Nicaragua conmemoramos este miércoles 22 de enero de 2025 el 58 aniversario de la matanza de personas nicaragüenses amantes de la libertad y anhelantes de la democracia, perpetrada en 1967 por la Guardia Nacional de la dictadura dinástica somocista.

En aquella trágica, pero también gloriosa fecha, los guardias somocistas dispararon sus armas de fuego contra una muchedumbre de personas que llenaban de punta a punta la Avenida Roosevelt, en el propio centro de Managua, reclamando elecciones libres, justas y limpias.

Por respeto a la verdad histórica hay que decir, una vez más porque ya lo hemos dicho en otras ocasiones, que los guardias dispararon sus fusiles contra la multitud después de que un manifestante de la oposición de manera provocadora disparó contra los militares un arma que llevaba escondida, matando a un teniente que se llamaba Sixto Pineda. Otros manifestantes también portaban sus propias armas que dispararon contra los guardias respondiendo al ametrallamiento a gente desarmada que estaban perpetrando.

Pero también es una verdad histórica, y acaso mayor, que aquella tragedia no hubiera ocurrido si las elecciones que debían celebrarse dos semanas más tarde tendrían garantías de limpieza y credibilidad. O si hubieran sido pospuestas por un tiempo prudencial, como demandaba la oposición, para volverlas a convocar con todas las garantías necesarias y bajo la supervisión de la OEA.

A raíz de la matanza del 22 de enero de 1967, cuya magnitud en cuanto al número de víctimas mortales nunca se pudo saber, todo el liderazgo de la oposición fue encarcelado. Esto es algo que debemos mencionar porque algunos historiadores han escrito que nadie fue preso por tal motivo en esa ocasión.

El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal era uno de los líderes de la oposición que fueron encarcelados bajo la acusación de “terroristas”. Sin embargo, 45 días después fueron liberados mediante una amnistía dictada por el entonces presidente Lorenzo Guerrero, antes de que el general Anastasio Somoza Debayle tomara posesión de la Presidencia, que “ganó” en la elección fraudulenta del 5 de febrero de ese mismo año.

A raíz de los sucesos del 22 de enero el régimen clausuró LA PRENSA y cuando se volvió a publicar, el doctor Chamorro Cardenal escribió el miércoles 15 de marzo de 1967 el primero de una serie de editoriales sobre el mismo tema, en el cual precisó:

“El 22 de enero no fue un acontecimiento planeado como un acto de subversión armada, pero resultó la expresión de valor más extraordinaria del pueblo nicaragüense en los últimos años. Esa experiencia debe de advertir a todos que la hora de hacer justicia ha llegado, y que en nuestro pueblo existe una decisión inquebrantable por lograr un nivel de vida democrática efectiva. Al publicar esta breve serie de artículos deseo hacer énfasis en un punto: ahora más que nunca estoy dispuesto a continuar dando mi contribución plena a la causa de una efectiva justicia social, y la lucha para que se reconozca a los nicaragüenses el derecho de elegir libremente a sus gobernantes”.

Así lo hizo hasta que fue asesinado 11 años después, el 10 de enero de 1978. Pero la sangre de los mártires del 22 de enero de 1967 y la del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, motivaron y encendieron la lucha popular final por el derrocamiento de la dictadura somocista, que ocurrió en julio de 1979.

No obstante solo hasta en 1990 el pueblo nicaragüense pudo elegir libremente a sus gobernantes. Y significativamente a quien eligió fue a la viuda del doctor Chamorro Cardenal, doña Violeta Barrios de Chamorro, como presidenta democrática de Nicaragua.

Lamentablemente, como la historia de Nicaragua va y viene, solo tres veces más pudo haber elecciones libres en el país. En 2007 el pueblo nicaragüense perdió nuevamente ese derecho que fue la causa más legítima de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Derecho que otra vez está pendiente de ser logrado o conquistado para que Nicaragua vuelva a ser República.

Editorial
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