Santuario del cerro de San Cristóbal

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La Inmaculada Concepción de María es la Patrona Nacional de Nicaragua. Lo es también para otros países, entre los que están Estados Unidos, España, Portugal y Corea del Sur. 

Sin embargo, las celebraciones nicaragüenses dedicadas a la Inmaculada Concepción de María son únicas en el mundo entero. Resaltando en popularidad los rezos de su novenario con sus bellos altares y Purísimas, que culminan con la Gritería de la noche del 7 de diciembre y su festividad el día 8, acompañada de repiques de campanas, derroches de pólvora y misas solemnes oficiadas en su honor. 

Existen otros lugares en el mundo, donde a la Madre de Dios, de distinta manera, también se le guarda respeto, admiración y devoción. El Santuario de la Inmaculada Concepción de Maríallamado así en su honor, en Santiago de Chile es uno de ellos. Está colocado en la cumbre del cerro San Cristóbal a más de 800 metros sobre el nivel del mar. Sobre su pedestal, la imagen de la Inmaculada Concepción mira directamente a la ciudad. Es de blancura reluciente que además de ser un ícono, vigila y cuida la ciudad desde 1908, año de su inauguración.

La idea de erigir este santuario mariano surge en 1903 para conmemorar los cincuenta años de la declaración del dogma de la Inmaculada Concepción (Ineffabilis Deus) por el papa Pio IX, en 1854. Se colocó la primera piedra en 1904. La imagen mide alrededor de 14 metros de altura, más su gran pedestal de más de 8 metros. Fue construida con hierro fundido, y revestida con yeso blanco, puede ser observada desde lejos y desde diferentes ángulos de la metrópolis tanto de día como de noche, luciendo iluminada por todos sus costados. A este sitio se llega por medio del mismo camino que une a todo el Parque Metropolitano de la capital, accediéndose por medio del teleférico o del funicular de Santiago.

Allí su santidad Juan Pablo II en 1987 ofició misa y pidió por el pueblo chileno. En su pedestal existe una pequeñita capilla obra del francés Eugenio Joannon.  Al bajar los peldaños del Camino de las Siete Palabras (nombre dado para conmemorar las últimas siete palabras de Jesús durante su calvario) está el anfiteatro al aire libre donde también se pueden oficiar misas.

Por el costado izquierdo de la imagen al bajar los mismos peldaños existe una capilla consagrada a la maternidad de la Virgen María, conocido también como Capilla Vasca, construido en 1931, mismo año que se inauguró, plantándose un árbol producto de la germinación de doce bellotas del árbol de Guernica, (símbolo de justicia y libertad) que fue enviado a Chile desde la Casa de Juntas de Vizcaya, país vasco, España. Este roble está hoy en día rodeado de una baranda y banca de piedra donde aparecen grabados en mármol los escudos de las armas de siete territorios vascos. Allí, la diáspora se reúne para las fiestas de san Miguel Arcángel, oran y ofrecen bailes típicos alrededor del mismo roble.

En el interior de la capilla a la izquierda de su entrada principal se encuentra un altar tallado en piedra donde se aprecia a san Miguel Arcángel venciendo al demonio. Este templo a su vez es parte del Parque Metropolitano de Santiago.

 En la capilla permanece expuesto el Santísimo Sacramento y se celebran misas diariamente. Me llamó la atención los frescos en relieve de cemento pulido y coloreado, realizados por el artista alemán Peter Hörn. En el fresco de óleo sobre cemento del centro arriba del altar, se nos presenta a María: Mater Dei Genitrix “la que dio a luz a Dios”, con sus brazos extendidos a manera de alas protectoras, haciéndome recordar las alas del ángel del balcón de París, (diseñado por Eugène Demangeat en 1860) para sostener el edificio de apartamentos frente a la estación del metro (Arts et Métiers) de París.  Los brazos de la Inmaculada lucen abiertos, cortándose el filo del relieve, exactamente bajo su pecho, pudiéndose apreciar dentro de su seno, al Hijo de Dios, crucificado en el centro del altar.

Alrededor del mismo altar en sus paredes encontramos en la parte superior izquierda a san Benito (St. Benedictus) de pie, a san Francisco de Asís, arrodillado, a san Pedro con las llaves del cielo sostenidas contra su pecho, con su vista baja en señal de humildad y respeto. En el flanco derecho superior se encuentran santa Isabel de Hungría (St. Elisabeth) de pie y santa Cecilia (St. Caecilia) arrodillada con su vista baja. En el flanco más inferior derecho vemos a san Juan Bautista en el momento que bautiza a Jesús, mirando y señalando con su índice derecho el altar donde se encuentra expuesto el Santísimo. En los frescos inmediatos del altar, del lado izquierdo de las paredes laterales en relieve, están la Virgen María y san José en el taller de Nazaret.

En el centro está el cuadro de la Anunciación con la Virgen María arrodillada frente al Ángel Gabriel y en medio de ellos el Espíritu Santo.  En el lado derecho de la misma pared lateral izquierda, se encuentra un fresco con la visita de María a su prima santa Isabel ambas estando embarazadas. Claramente se aprecia en esta escena a santa Isabel haciendo una reverencia y bendiciendo con su mano el vientre de María. En la pared del lado derecho opuesta, en la parte esquinera cerca del altar, se encuentra una imagen en yeso de la Inmaculada Concepción, traída de España, de colores pasteles y de belleza incalculable.  A continuación, está el fresco de la Natividad. El Niño Jesús luce recostado en su pesebre entremedio de la presencia de sus padres, de los tres Reyes Magos quienes llegaron a adorarle, junto a algunos pastores.

 A la entrada del recinto principal en ambos costados derecho e izquierdo aparecen los frescos en relieve de piedra que muestran las estaciones de la cruz, principalmente donde la Virgen María es partícipe del sufrimiento y dolor de su Hijo. Durante el encuentro de la Santa Madre con su Hijo, camino al Calvario y cuando Jesús es bajado de la Cruz y Ella, lo recoge, abrazándole por última vez. En uno de los otros frescos, la Virgen Madre se encuentra rodeada de dos ángeles, uno a cada lado, cuando ella es asunta al cielo en cuerpo y alma. La Asunción de María a los cielos fue el dogma proclamado más recientemente en 1950 por el papa Pio XII, (Munificentissimus Deus). A mano derecha de la entrada principal al templo en un recodo difícil de percatarse, está una pintura de la Virgen Desatanudos, muy bella, con una oración muy explícita para resolver casos perdidos.

En su carta pastoral, con motivo de la celebración de la novena a la Inmaculada Concepción de María, enviada al pueblo nicaragüense recientemente, su santidad el papa Francisco, no olvida de repetirnos que la Inmaculada Concepción, la Madre de Dios, (quien fue destinada a aplastar la cabeza de la serpiente), no cesará de interceder por nosotros ante su Hijo Jesús, para que nos cuide y nos sostenga siempre con su mano y nos guarde en su corazón.

La Concepción de la Virgen María es el triunfo contundente de la gracia sobre el pecado. Ella fue inmune de toda mancha. El poder de Dios nunca sucumbirá frente a la maldad, sino todo lo contrario.

La autora es máster en literatura española.

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