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Después de registrar el peor desempeño de la última década en la cosecha que concluyó el 30 de septiembre, el ciclo 2024-2025 que empezó el 1 de octubre enfrenta graves dificultades. Las copiosas lluvias de las últimas semanas aceleraron la maduración del café y aunque la falta de mano de obra es recurrente desde hace varios años, en este ciclo podría provocar la caída de parte de los 3.3 millones de quintales que esperan producir. Según cifras oficiales, se requieren unas 600 mil personas para levantar cada cosecha y a criterio de algunos productores, el déficit actual puede ser de hasta la mitad.
La esperanza es que como ocurre tradicionalmente después de las fiestas navideñas las personas que realizan esta actividad se trasladen a las zonas productivas para recoger la cosecha. Sin embargo, dirigentes del sector coinciden en que el problema es que muchos trabajadores agrícolas emigraron.
Algunos de ellos iban todos los años a Costa Rica a cortar la cosecha y con el tiempo se establecieron en ese país. Luego, con el éxodo que provocó la crisis sociopolítica que empezó en 2018, otros se fueron a Estados Unidos o España, en muchos casos solos, pero las esposas e hijos que antes los acompañaban para cortar café se quedaron en sus casas y ahora viven de las remesas que les envían. Algunos productores consideran que las familias de los trabajadores agrícolas que emigraron «no quieren trabajar», pero otros creen que «no lo necesitan» porque con las remesas suplen sus necesidades.
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Cortan la cosecha de Costa Rica y Honduras
A esto se suman que muchos siguen optando por cortar la cosecha de los países vecinos. Aunque el movimiento ya no es como antes, todavía hay quienes van a cortar café a Costa Rica y Honduras. De hecho, Martín Hidalgo Rodríguez, gerente técnico del Instituto del Café de Costa Rica (Icafe), le confirmó a LA PRENSA que de los 35 mil cortadores que actualmente están levantando la cosecha de café en ese país, el 15 por ciento, que equivale a unos 5,250, son nicaragüenses.
Por su parte, Ligia Laínez, alcaldesa de Choluteca, Honduras, confirmó recientemente a medios hondureños que la recolección de los 7 millones de quintales que se calcula producirá la cosecha 2024-2025 está en riesgo por falta de cortadores. Según la funcionaria, hay escasez de mano de obra porque están entrando menos cortadores desde Nicaragua, seguramente porque muchos emigraron hacia Estados Unidos y Europa.
La falta de cortadores es evidente en ciudades cercanas a las zonas cafetaleras. Desde hace varios días es común ver en la zona del Mercado de Guanuca y la salida hacia San Ramón, en Matagalpa, filas de camiones y camionetas con carteles en busca de cortadores para fincas ubicadas en ese departamento y en Jinotega. El Panorama, según dirigentes del sector, se repite en la zona de Las Segovias.
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Cosecha en riesgo por la migración
Mientras tanto las redes sociales están inundadas de anuncios de fincas de todos los tamaños en busca de cortadores. Les ofrecen entre 70 y 100 córdobas por cada lata de café en uva que corten y otros beneficios, entre ellos clínica médica, televisión por cable en los campamentos, carne, huevo o algún otro complemento en la comida varias veces a la semana, entre otros.
Según los productores, llevan más de una década enfrentando el problema que implica la falta de cortadores. Sin embargo, este año la situación es más complicada porque a diferencia de otros años en la cosecha actual la maduración del llamado grano de oro no fue gradual. Explican que tradicionalmente madura primero el café de las plantaciones de las zonas bajas, ubicadas a menos de 750 metros sobre el nivel del mar; luego las intermedias, de entre 751 y 900 metros sobre el nivel del mar, y por últimos las de zonas con más de 900 metros sobre el nivel del mar, pero este año la maduración fue pareja.
La maduración generalizada que se registró este año impide rotar a los cortadores, como se hace tradicionalmente. Es decir que cuando terminaban de cortar en las zonas bajas los movían a las medias y luego a las altas, pero el problema es que las lluvias de noviembre aceleraron el proceso y el café de todas las zonas ya está maduro, entonces el requerimiento de cortadores es mayor y la disponibilidad es menor; el impacto de la migración en la mano de obra agrícola es fuerte.
Régimen ignora crisis y establece ambiciosa meta
Esta crisis que está provocando la falta de cortadores se suma a los problemas que enfrentó el sector el año pasado para exportar la cosecha, ya que el cese de operaciones de Cisa Exportadora —que fue confiscada por el régimen Ortega Murillo en diciembre del año pasado— dejó a muchos sin su financiador y vínculo con los compradores del exterior. La ruptura de esa relación de más de siete décadas con el sector cafetalero provocó que muchos productores no brindaran la atención adecuada a las plantaciones, efectos que según los productores se reflejará en el resultado de la cosecha 2024-2025 que está en curso.
De momento, según los productores, no se puede determinar cuál será el efecto de esa falta de atención que recibieron muchas plantaciones durante las labores previas a la cosecha, pero consideran que se reflejará tanto en el volumen de producción como en la calidad del grano.
Mientras tanto, la proyección oficial es que en la cosecha 2024-2025 se produzcan 3.3 millones de quintales, medio millón de quintales más en relación con los 2.71 millones que se exportaron en la cosecha anterior y que en términos del volumen exportado marcó un retroceso de casi una década. Además evitó que se aprovechara el buen precio que actualmente registra el grano en el mercado internacional, ya que la merma en el volumen exportado redujo en más de 100 millones de dólares los ingresos por las exportaciones del sector.