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El regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, en un escenario con mayoría republicana en el Congreso, abre la posibilidad de emprender mayores acciones contra la dictadura de Nicaragua, entre estas poner fin a la contradicción de ser el mayor socio comercial de un país que lo adversa.
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El politólogo Manuel Orozco, director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo, de Diálogo Internacional, advirtió que Nicaragua cumple con todos los criterios para que Estados Unidos apriete el «botón nuclear» de una temida renegociación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-Cafta por su siglas en inglés), tras el anuncio de una investigación sobre “actos, políticas y prácticas” violatorias de derechos laborales y humanos que se cometen en Nicaragua.
El martes 10 de diciembre, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por su sigla en inglés) abrió la investigación sustentada en la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Orozco, quien fue uno de los participantes del foro «Perspectivas y desafíos para Centroamérica, Cuba y Venezuela bajo un nuevo mandato» realizado por Expediente Abierto, manifestó que la aplicación de esa Ley permite investigar «prácticas extranjeras injustas que afectan el comercio estadounidense».
«La única opción es la renegociación del tratado»
Además dijo que «le da la autoridad al Ejecutivo de determinar si está en violación de un acuerdo comercial con otro» y eso abre la puerta para que Estados Unidos valore renegociar el DR-Cafta, que tiene diferentes cláusulas sobre violaciones o incumplimientos.
«El tratado no tiene una cláusula de excluir a un país o suspender, pero tiene diferentes capítulos que tienen que ver con violaciones o incumplimientos: el capítulo 16 sobre derechos laborales, el 17 sobre medio ambiente, el 12 sobre acceso al mercado financiero, ese es un tema vital. En términos generales, la única opción es la renegociación del tratado. ¿Un país se puede salir? Si Estados Unidos se sale, ese sería el fin del tratado», expresó Orozco.
Mientras tanto, los criterios que toma en cuenta la sección 301 de la Ley de Comercio son: violación del orden constitucional, violación de los derechos laborales, violaciones a los derechos humanos y derechos individuales, incluyendo expropiaciones a ciudadanos nicaragüenses o extranjeros, y que esos tres elementos tienen efecto sobre los intereses comerciales de Estados Unidos.
«El caso de Nicaragua es sin precedente. Yo diría que es el botón nuclear, porque la evidencia de los cuatro elementos está presente», dijo Orozco.
El politólogo dijo que la administración saliente de Biden podría dejar listas las condiciones para renegociar el Cafta.
«Esta Administración entrante puede que dé continuidad y también es posible que Biden decida implementar penalidades antes del 20 de enero sobre Nicaragua y sentar precedentes que le permitan a la administración Trump renegociar todo el tratado», dijo Orozco.
Frenar grandes exportaciones a Estados Unidos
Cynthia Arnson, exdirectora del Programa para América Latina del Wilson Center y también participante del foro, puntualizó que si bien suspender a un país del DR-Cafta es muy difícil, porque requiere el consenso de todos los países que son parte del tratado, hay otras formas de cortar la relación comercial entre Estados Unidos y Nicaragua.
«Hay una molestia muy grande porque la mayoría de las exportaciones de Nicaragua van hacia Estados Unidos, por ser miembro de la Cafta. Legalmente yo no sé cuáles son las posibilidades de expulsar a Nicaragua del TLC, pero van a intentar distintos tipos de herramientas, para prevenir que Nicaragua se siga beneficiando del mercado de Estados Unidos», dijo Arnson.
«Yo veo unas sanciones transversales, económicas, como algo muy probable a través de legislación o disposiciones ejecutivas que ellos pueden utilizar», agregó.
Atención en América Latina
Arnson destacó que Trump ha dado pistas de la gran atención que tendrá su segundo gobierno en América Latina (AL), porque ya anunció el nombramiento del senador Marco Rubio en el cargo de secretario de Estado, un funcionario con gran experiencia en AL, de tradición anticomunista y de quien se espera mano dura contra los regímenes autoritarios de la región. Igualmente el segundo de Rubio, el subsecretario de Estado, será Christopher Landau, un abogado, exembajador de Estados Unidos en México.
«Rubio viene de una posición anticomunista y no lo veo para nada como un aislamentista, sino va a tomar una política muy dura frente a Venezuela, Nicaragua y Cuba», manifestó Arnson.
El foro «Perspectivas y desafíos para Centroamérica, Cuba y Venezuela bajo un nuevo mandato» es una iniciativa de Expediente Abierto. El evento virtual fue moderado por Eduardo Ulibarri, analista, periodista y diplomático. También participó el politólogo Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos.