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Bolivia, el país con las reservas nacionales más grandes de litio en el mundo, ha invitado a empresas internacionales a participar en la industrialización de la explotación junto al Estado. En la práctica, los contratos más importantes han sido firmados con empresas rusas y chinas.
Las reservas de Bolivia son estimadas en unas 23 millones de toneladas, un 30 por ciento de las reservas mundiales conocidas, según datos de la industria. El litio, llamado “el nuevo oro blanco”, usado para la fabricación de baterías para los vehículos eléctricos.
El gobierno boliviano está alineado con Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Bolivia, Chile y Argentina conforman el llamado “triángulo del litio”, puesto que juntos contienen las reservas mundiales más significativas, o un porcentaje decisivo de las existencias mundiales conocidas que va del 68 por ciento al 80 por ciento, de acuerdo a distintas fuentes.
Bien nacionalizado
El Estado Plurinacional de Bolivia nacionalizó el litio en 2008 bajo el mandato de Evo Morales. La ley no.928 estableció el control absoluto del Estado sobre el litio y su explotación. Se creó la compañía Empresa Pública Nacional Estratégica de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB).
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En septiembre pasado, YLB firmó un acuerdo con Rusia Uranium One Group “para la construcción de una planta de extracción directa y carbonatación de litio, que se prevé produzca 14 mil toneladas anuales” de carbonato de litio, informó EFE desde La Paz.
El presidente de YLB, Omar Alarcón, y la representante de Uranium One Group, Larisa Lysova, firmaron por las partes en una ceremonia en la que también participaron el presidente boliviano Luis Arce y el ministro de Hidrocarburos y Energías, Alejandro Gallardo.

Uranium One Group es una de las empresas más grandes a nivel mundial, dedicada a la explotación de minerales para el área energética, con amplia experiencia en el uso de los métodos modernos y eficaces de tecnología de extracción, purificación y comercialización, según información de la página web de YLB.
Este ha sido el primer contrato firme con una firma extranjera para la extracción directa, una inversión calculada en $970 millones.
Se proyecta levantar en el plazo de 30 meses una planta en la localidad de Llipi, en el salar de Uyuni, el yacimiento más grande de litio boliviano y del mundo, de unos 10 mil kilómetros cuadrados. El acuerdo debe ser aún aprobado por el Poder Legislativo.
La tecnología de extracción directa de litio (EDL) a emplearse, según las autoridades, posibilita una recuperación de materia prima de más del 80 por ciento. El método de piscinas de evaporación usado por YLB solo permite una recuperación de un 12 por ciento; esta fue una tecnología desarrollada por YLB con una inversión de $930 millones que ha dado resultados muy pobres.
El precio del litio se sitúa actualmente en 47,250 dólares por tonelada, aunque alcanzó un máximo de 74,475 dólares por tonelada en octubre del año pasado.
Chinos toman posición
El 26 de noviembre pasado, el gobierno formalizó otro gran contrato con la empresa china Hong Kong CBC Investment Limited que prevé la construcción de dos plantas de extracción directa del litio (EDL) en el salar de Uyuni, una inversión de unos $1,030 millones en total.
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El contrato fue firmado por el titular de la estatal Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB), Omar Alarcón, y el representante legal de CBC, Chunsheng Ma, en un acto en la casa de Gobierno en La Paz al que asistieron el presidente Arce, y el ministro de Hidrocarburos y Energías, según reportó la prensa local.
El acuerdo formaliza uno previo de enero de 2023. CBC es subsidiaria nada más ni nada menos de CATL, Contemporary Amperex Technology Co., Limited, el mayor productor mundial de baterías de litio para vehículos.
CATL suministra baterías a la planta de Tesla del magnate Elon Musk, hoy cercano asesor del presidente electo Donald Trump, en Shanghai. También ha concedido licencias de producción a Ford para una nueva planta que está siendo levantada en Michigan, según Reuters.
La nota de la agencia, fechada el 13 de noviembre de 2024, informa de que el gigante chino consideraría construir una planta de producción de baterías de litio en Estados Unidos si Trump lo permite; aunque los planes no son nuevos, CATL desistió por la negativa de la administración del presidente Joe Biden.
Las empresas chinas son responsables por el procesamiento y refinación de cerca de dos tercios del litio producido a nivel mundial, de acuerdo al sitio digital The Diplomat.
En cuanto al acuerdo con los chinos, el presidente Luis Arce explicó que “el contrato consta de dos partes, una para una planta que producirá 10.000 toneladas anuales de carbonato de litio empleando salmuera residual, con la tecnología EDL y una inversión de 310 millones de dólares”, según el sitio web Swissinfo.ch.
La firma construirá además otra planta con una capacidad de producción de 25.000 toneladas, que también aplicará la EDL, una inversión de 720 millones de dólares.
Arce aseguró que el contrato es «muy beneficioso» para Bolivia y ahora le tocará a los diputados aprobarlo, cita Swissinfo.ch.
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Sin embargo, la operación de CATL conlleva la sombra de abusos laborales y de violaciones a los derechos humanos. Una parte importante de las plantas de procesamiento de litio en China están en la región autónoma de Xinjiang , donde la población local uigur es víctimas de trabajo forzado, detenciones y otros serios abusos de derechos humanos, según organismos internacionales.
Por otro lado, la oposición boliviana sostiene que el contrato con los chinos violaría la ley 928, porque solo el Estado puede participar en la extracción; las firmas extranjeras pueden solo participar en el procesamiento.
Como sea, hay un hecho claro: China y Rusia han tomado la delantera en Bolivia en la carrera global por el control del litio y su producción.