Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
México es uno de los países más atractivos de América Latina para las empresas chinas por varios factores, entre los que destacan la vecindad geográfica con Estados Unidos, el mercado mundial más grande, y las ventajas arancelarias del tratado de libre comercio con EE. UU. y Canadá, aún más importantes hoy por la guerra comercial Washington-Pekín.
La diplomacia económica china en Latinoamérica ha tenido como objetivos tradicionales: asegurar acceso y explotación de materias primas que interesan a su economía, y abrir y conquistar mercados para sus productos y tecnologías. Hoy hay que añadir otros, que son la expansión de su presencia en la economía digital global, regional a través de las telecomunicaciones, el desarrollo cibernético y el desarrollo de las infraestructuras por firmas propias, y fortalecer su participación en los sectores de nuevas tecnologías como los autos eléctricos y las nuevas fuentes de energía como la solar.
En 2023 y 2024, México ha sido el principal socio comercial de Estados Unidos, habiendo desplazado a China de esa significativa posición luego de la pandemia global. Según datos de la Oficina del Censo de EE. UU. (U.S. Census Bureau), las exportaciones e importaciones hacia y desde México entre enero y octubre de 2024 representaron un 15.9% del total del comercio estadounidense, por encima de Canadá (14.4%) y China (10.9%).
¿A cuánto asciende la inversión china en México?
De 2006 a la fecha, la IED (Inversión Extranjera Directa) de China en México asciende a 2 mil 452 millones de dólares, según datos de la Secretaría de Economía, muy lejos de los 232 mil 280 millones de dólares que registra Estados Unidos en el mismo periodo, reportó el diario La Jornada.
Sin embargo, Enrique Dussel Peters, coordinador del Centro de Estudios México-China (Cechimex) de la UNAM, sostiene que existe un subregistro debido a asuntos metodológicos y que la IED del gigante asiático es por lo menos 10 veces superior a lo reportado oficialente. La cifra real es de unos 21 mil millones de dólares, afirma Dussel Peters.
Lea además: México y Canadá: el impacto de las amenazas de Trump
Según las fuentes consultadas, la diferencia entre las cifras oficiales de IED y las estimaciones alternativas puede deberse a que las inversiones chinas ingresan a México a través de filiales en otros países, lo que da lugar a una subdeclaración en las estadísticas oficiales.
Objetivos: Evadir tarifas y sanciones y aprovechar el nearshoring
Las inversiones chinas en México para producir bienes cubren tanto el mercado local, como los que serán exportados a EE. UU. Responden hoy, por un lado, al propósito práctico de evadir las sanciones y las tarifas más elevadas impuestas por la primera administración Trump y mantenidas por la administración Biden y los costos operativos más elevados como resultado. Así, se minimizan riesgos y se consolidan las cadenas de suministros.
Por otro lado, son parte de una tendencia global de nearshoring, o deslocalización cercana, resume un reportaje de Peter S. Goodman para The New York Times titulado “China mira hacia México para satisfacer al mercado de EE. UU.”, con fecha del 3 de febrero pasado.
“El interés de los fabricantes chinos en México forma parte de una tendencia más amplia conocida como nearshoring o deslocalización cercana. Las empresas internacionales están acercando la producción a los clientes para limitar su vulnerabilidad a los problemas de transporte y las tensiones geopolíticas”, escribe Goodman para el NYT.
Puede interesarle: La expulsión de migrantes en EE.UU podría costar caro a la economía
“La participación de las empresas chinas en este cambio muestra la suposición cada vez más profunda de que la brecha que divide a Estados Unidos y China será una característica duradera de la próxima fase de la globalización. Sin embargo, también revela algo fundamental: más allá de las tensiones políticas, las fuerzas comerciales que unen a Estados Unidos y China son aún más poderosas”.
“Nuestro principal mercado es Estados Unidos, no lo queremos perder»
Goodman entrevistó a Bill Chan, director ejecutivo de la subsidiaria mexicana de Man Wah, un gigante chino de la producción de muebles. “Nuestro principal mercado es Estados Unidos”, dijo Chan. “No queremos perder ese mercado”.
Trasladando todo el proceso de producción a fábricas en México, las empresas chinas –transitando un camino ya abierto por firmas surcoreanas y japonesas – pueden etiquetar sus productos como “Hecho en México” y enviarlos sin impuestos al territorio estadounidense aprovechando el T-MEC, el acuerdo comercial de México, Estados Unidos y Canadá que en 2020 sustituyó al TLCAN.
Man Wah se situó en el parque industrial de Hofusan en Nuevo León y levanta una fábrica de $300 millones.
Lea también: Los financiadores del régimen Ortega Murillo o ¿de dónde saca plata la dictadura?
El estado mexicano de Nuevo León está aprovechando su posición fronteriza y las tendencias. Desde octubre de 2021, el estado ha captado unos $7 mil millones de dólares en inversión extranjera, solo por detrás de Ciudad de México. Es gobernado por Samuel García, un joven y dinámico gobernador de 35 años. El 30% de esa inversión corresponde a empresas chinas y 47% a empresas de EE. UU.
Así lo exigen el mercado y socios norteamericanos
Un aspecto a veces poco mencionado en las noticias es que, en muchos casos, el traslado y la apertura de fábricas de las compañías chinas obedece a exigencias de sus socios de negocios del norte del Río Bravo.
Este es el caso de Lizhong, una empresa que hace rines para automóviles que también levanta una fábrica moderna en Nuevo León, en el parque industrial Interpuesto Monterrey. Es una inversión de $5 mil millones, según la consultora Trends, situada en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.
Los principales clientes de Lizhong, entre los que están Ford y General Motors, presionaron a su socio chino para que abriera una fábrica en América del Norte, reveló a Goodman el gerente general para México, Wang Bing. Estas exigencias se intensificaron por el cierre de puertos chinos durante la pandemia del Covid-19, la consecuente escasez de partes y la afectación general a las cadenas de suministro globales.
Otra inversión digna de mención es la planta solar de $1 mil millones que construye Trina Solar en Nuevo León.
Puede leer: China responde a la amenaza de aranceles de Trump: “Nadie ganará una guerra comercial”
Los vehículos eléctricos
Uno de los mercados prometedores más relevantes donde México ofrece grandes ventajas es en el mercado de vehículos eléctricos. Tesla anunció planes para construir una planta de ensamblaje $5 mil millones el año pasado, pero no ha habido pasos concretos. Hasta ahora solo una fábrica que produce carros chinos funciona, es pequeña y es de capital mexicano.
Pero especial atención suscita el mayor productor de autos eléctricos de China, Build Your Dreams (BYD), que anunció la intención de establecer una megaplanta que produciría unas 150 mil unidades al año y que crearía 10,000 empleos. La vicepresidenta del grupo BYD Stella Li sostuvo que los planes seguirían adelante más allá del resultado de las elecciones en EE.UU., según la prensa mexicana.
La perspectiva ha irritado al presidente electo Donald Trump, quien dijo que “algo malo” pasa en México.
“Están sucediendo cosas malas, algo realmente malo está pasando allá en México. China está construyendo enormes plantas de automóviles. Van a dejar sin trabajo al UAW (sindicato de trabajadores del sector automotriz). Las están construyendo en México para fabricar autos para venderlos en Estados Unidos, ¿qué ganamos con esto?”, dijo Trump a la prensa.
Trump ha prometido imponer un arancel del 25% a México y Canadá desde el día de su posesión el 20 de enero de 2025.
Las preocupación de seguridad de EE.UU.
Un estudio de la consultora de negocios Trends, establecida en los Emiratos Árabes Unidos, analiza los riesgos que supone la enorme inversión china y sus objetivos para la seguridad nacional de Estados Unidos. Su autor es Umud Shokri, estratega de política energética y profesor visitante en la Universidad George Mason.
El primero es la evasión de sanciones y aranceles impuestos a las importaciones de China a través de la producción en México y que está protegida por las provisiones del T-MEC. De no haber cambios en el acuerdo, las firmas chinas podrían hacerlo.
Dos, la inversión en sectores claves como telecomunicaciones y tecnología digital, minería, manufactura y vehículos eléctricos, supone desafíos.
Las operaciones de Huawei y China Unicom pueden suponer amenazas y riesgos para la ciberseguridad de los EE. UU. y la seguridad de empresas de ese país, y puede permitir el espionaje, sostiene el estudio de Shokri.
Pese a estar sancionada por el gobierno de Washington, la compañía China Communications Construction Company (CCCC) –la misma que construirá a partir de 2025 al menos tres planas fotovoltáicas en Nicaragua– ha participado en el desarrollo de infraestructuras como la construcción del Tren Maya en Yucatán. Es una agente con experiencia en proyectos de la Iniciativa de la Franja y de la Ruta.
En un artículo publicado en julio pasado por el sitio web Foreign Policy, “Solving The China Challenge in México”, sus autores sostienen que Huawei y otras firmas tienen una importante participación en redes 4G y 5G.
Lea además: Dictadura encamina a Nicaragua a gigantesca deuda con China con proyecto portuario en el caribe
Control de puertos
Otra firma cuestionada es Hutchinson Ports, parte de Hutchinson Whampoa, que posee terminales en cuatro de los cinco puertos más grandes, como en Manzanillo y Lázaro Cárdenas.
La empresa, que opera una cadena global de puertos controlados por China, es señalada de tener nexos con el Ejército chino, proporcionar inteligencia marítima, y de cooperar con la inteligencia china, añaden los autores del artículo de FP, Connor Pfeiffern consejera de Forum for American Leadership, y Ryan C. Berg, director del Programa para las Américas del Center for Strategic and International Studies.
No obstante, ambos reconocen que las inversiones chinas en México son una valiosa oportunidad económica para ese país, de inyectar tecnología avanzada, de modernizar la economía, mejorar la competitividad y crear empleos.
Sin embargo, con la creciente rivalidad entre las dos superpotencias, México ha quedado en el centro de un incómodo forcejeo y en los próximos años tendrá que hacer acrobacia diplomática para no enfurecer a dos de sus tres principales socios comerciales.